La inflamación es origen y causa de un gran número de patologías, tanto a nivel visceral como orgánico. Su tratamiento y control es importante. Te damos las claves para que el sistema inmune se relaje.

La inflamación crónica está en el origen de casi toda patología. El sistema inmunológico se altera, se agota, aparecen enfermedades autoinmunes, alergias, y un sinfín de complicaciones. Devolvamos la paz a nuestro organismo.

¿Qué es la inflamación?

La definición de inflamación que figura en el diccionario es “reacción que se desencadena en una parte del organismo o en los tejidos de un órgano, caracterizada por el enrojecimiento de la zona, aumento de su volumen, dolor, sensación de calor y trastornos funcionales, y que puede estar provocada por agentes patógenos o sustancias irritantes; también pueden aparecer como consecuencia de un golpe”

 

La inflamación es la causa de múltiples complicaciones en la salud. Prevenir o en su caso curar es el objetivo. Para ello  proponemos estos consejos:

  1. Comer sano.

Es importante para tu bienestar general, para mantener el peso ideal, incluye alimentos nutritivos y variados; la dieta mediterránea es adecuada, incluyendo pescado, granos completos, fruta y verdura que reducen la inflamación y con ello la  posible causa de la enfermedad. Como cada persona es un mundo, observa cómo te sienta cada tipo de comida.

  • Los ácidos grasos del atún, trucha, salmón salvaje, son antiinflamatorios, ayudan a las articulaciones y a la rigidez en general. Por lo menos 3 veces a la semana.
  • La suplementación con Omega 3 es recomendable a casi todo el mundo, debido a la escasez que tenemos de él en nuestra dieta.
  • Sustituye la mantequilla, la carne roja, por nueces, aguacate, aceite de oliva.
  • Incrementa la fibra en la alimentación, el pan, los cereales, que sean completos.
  • Ciruelas, uvas, bayas, kale, espinacas, coles de Bruselas, tienen muchos nutrientes, fibra y ácido fólico. No los olvides.
  • Legumbres, ricas en fibra y proteína de calidad, mantienen tu cuerpo y músculos fuertes.
  • Controla los niveles de calcio y vitamina D, para mantener la densidad ósea. Si no puedes mantener los niveles de forma natural, plantéate la suplementación.
  • Las especias como la cúrcuma o el jengibre, bajan la inflamación; úsalas en la cocina.
  • El té verde, negro, blanco u oolong, tienen antioxidantes llamados poli fenoles, que mejoran tu sistema inmune.

A evitar en una alimentación anti inflamatoria:

– El azúcar.

– Las comidas basura, comida rápida.

– Aceites recalentados.

– Bebidas azucaradas, sodas.

Es interesante, además de adoptar nuevos patrones de comportamiento, revisar los antiguos para conseguir mejores resultados.

2. Control del estrés

El estrés inflama. Su manejo es imprescindible para la salud. Lo que pensamos, lo que sentimos, esa sensación de que no podemos con lo todas las exigencias del día a día, produce una angustia que repercute en el sistema inmune y es causa directa de  inflamación. No restemos importancia a éste factor.

3. Suplementación

La suplementación es una opción interesante para combatir la inflamación.

Vamos a enumerar los suplementos antinflamatorios generales que más interesantes nos parecen.

  • La cúrcuma. La curcumina es un gran antinflamatorio, se ha comprobado que los marcadores inflamatorios bajan con un consumo de entre 100 y 500 mg diarios. Además de sus múltiples propiedades digestivas, artritis, etc, ponemos a la cúrcuma en la cabeza de la suplementación antinflamatoria.
  • Ácidos grasos, Omega 3. No vamos a repetir sus propiedades, su consumo es seguro y altamente recomendable.
  • Jengibre. No sólo es útil para la digestión y las náuseas, sino que también es un gran antinflamatorio. Hasta un gramo diario su consumo es seguro.
  • Resveratrol. La dosis adecuada es de 150 a 500 mg diarios, para no tener efectos secundarios. Lo encontramos en las uvas, arándanos, vino tinto y cacahuetes. Baja los triglicéridos y la glucemia, es de ayuda en tratamientos para la obesidad.
  • Harpagofito. El harpagofito es una planta con propiedades analgésicas y antinflamatorias. Además de mejorar las digestiones, o las flatulencias, es muy recomendable para dolores articulares y tendinitis.

 

La inflamación crónica es el resultado de varias causas, multifactorial, por lo que en su solución también debemos observar los diferentes factores que pueden influir. Pero es un marcador que debemos tener muy presente para cuidar de nuestro bienestar.

  • Consulta con un especialista, para estudiar la dieta y la suplementación. Un buen plan dietético que estudie cada caso puede ser importante para motivarte y sentirte apoyado. No te auto mediques.