El objetivo de la medicina Antiaging es ralentizar la curva  de envejecimiento que se inicia a los 35 años y se acelera después de los 40, con el fin de llegar a los 70 mucho menos envejecidos. De hecho podemos llegar a los 70 como si tuviéramos 40.

La curva de envejecimiento es individual y depende de la interacción entre nuestros genes y nuestros hábitos de vida. La velocidad de envejecimiento se acelera ante la presencia de estímulos como el estrés, mala alimentación,  contaminación, tóxicos, falta de ejercicio, sueño no reparador y déficits hormonales como la menopausia.

¿Qué se estudia?

Lo más importante cuando nos planteamos realizar un tratamiento antiaging es estudiar los distintos biomarcadores y herramientas funcionales que nos indican en qué grado de deterioro celular estamos, grado de envejecimiento o edad biológica.

Por lo tanto, se estudian los procesos celulares como: glicación, oxidación, inflamación, metilación, lipoxidación, carbonilación, niveles hormonales de la juventud (testosterona, DHEA, hormonas de crecimiento, tiroides, melatonina, progesterona y estrogeno), versus las de la senectud (cortisol, insulina), por medio de pruebas analíticas y pruebas funcionales. Hoy contamos también con herramientas de precisión como es son los test genéticos.

Paralelamente se implementan los tratamientos para restaurar la función  mitocondrial, eliminar toxinas, cuidar el ADN, modular hormonas, disminuir el estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado, por ejemplo.

¿Los beneficios responden a cuestiones estéticas o de salud?

La medicina Antiaging persigue beneficios de salud, fundamentalmente mantener un cerebro sin déficits cognitivos y un cuerpo saludable libre de enfermedades crónicas. Pero sin duda los signos externos del envejecimiento también se modifican, revierten o retrasan. Rejuvenecer por dentro nos embellece por fuera, la calidad de la piel, la morfología del rostro y composición corporal juvenil, masa muscular activa, calidad capilar, etc.

Primera consulta

Se realiza una valoración completa del paciente y en la que se rellenan formularios de salud, se hace una bioimpedancia y plicometría y se toman las constantes vitales.

Además, se podrán solicitar pruebas como: Analítica completa basal

Lo más importante cuando nos planteamos realizar un tratamiento antiaging es estudiar los distintos biomarcadores y herramientas funcionales que nos indican en qué grado de deterioro celular estamos, grado de envejecimiento o edad biológica.

Por lo tanto, se estudian los procesos celulares como: glicación, oxidación, inflamación, metilación, lipoxidación, carbonilación, niveles hormonales de la juventud (testosterona, DHEA, hormonas de crecimiento, tiroides, melatonina, progesterona y estrogeno), versus las de la senectud (cortisol, insulina), por medio de pruebas analíticas y pruebas funcionales. Hoy contamos también con herramientas de precisión como es son los test genéticos.

Test de hormonas, Estudio de cronotipo, Test bioenergético, Perfil inflamatorio, Test de omegas, Análisis de orina, Estudio del ciclo circadiano.

Segunda consulta

Se realiza una revisión de los resultados de las pruebas y se pone el plan de tratamiento.

Diseñamos un plan individualizado de suplementación, ejercicio, control de factores disruptores, etc… para mejorar la salud y prevenir los efectos del envejecimiento.

Revisiones posteriores según necesidades del paciente.

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