Los antibióticos afectan más de lo que parece a nuestro estado de ánimo, a la capacidad de aprendizaje y a la memoria. Está demostrado que afectan al cerebro e intestino. La medicación tiene que estar dirigida por un médico de confianza.

Antibióticos, intestino y cerebro

Unos investigadores de la Universidad de Ottawa, han llevado a cabo una investigación  buscando encontrar de  qué forma afecta la ingesta de antibióticos al intestino y al cerebro.

Nos puede asombrar la pregunta, pero los dos órganos están en completa sincronía y unión.

De todos es sabido que al tomar antibióticos no sólo las bacterias causantes de nuestra sintomatología mueren, sino que van detrás como víctimas colaterales todo el resto de microbioma saprofita vital para nuestra supervivencia.

En este artículo vamos a analizar de forma más concreta qué efecto tiene el uso de antibióticos en dos órganos fundamentales, como son intestino y cerebro,  que en principio parecería que no tienen nada que ver con esa gripe que nos hace tomar un ciclo de antibióticos, pero no es esa la realidad.

 

 

  • Los investigadores demostraron que incluso dosis muy bajas de antibióticos afectan al cerebro de forma medible. Se vio que la barrera hematoencefálica se altera y crecen mediadores del sistema inmune como citoquinas, en la corteza cerebral. Y también se observaron cambios en el comportamiento de los roedores objeto de estudio. Se volvían más agresivos que los que no habían consumido antibióticos.

 

  • También, se observó que los que habían ingerido bacterias probióticas, Lactobacillus rhamnosus además de los antibióticos, tenían menos variaciones en su comportamiento.

(lactobacillus rhamnosus es una bacteria saprofita, lo que significa que actúa en simbiosis con nosotros, ayudándonos en absorción de vitaminas. Esta bacteria es utilizada en la fabricación de quesos y yogur)

No solo se ha demostrado que la microbiota afecta a nuestro cerebro, sino que ciertas especies están ligadas a cambios en nuestra personalidad. Se han hecho investigaciones en la Universidad de Japón, inoculando bacterias intestinales de una persona deprimida a un ratón de laboratorio, y a continuación el animalito respondía con un comportamiento depresivo.

Estudios llevados a cabo por la Dra. Sussane Azu Wolf, del centro Max Delbruck dedicado a la Medicina Molecular en Alemania, ha descubierto la relación entre el sistema inmunitario, el cerebro y el intestino. Un glóbulo blanco actúa como comunicador, de forma que informa y controla la sintonía entre los dos órganos. El sistema nervioso, a través del nervio vago, hace que  ésta comunicación sea instantánea.

El consumo de antibióticos repercute en una menor neurogénesis (o nacimiento de nuevas neuronas cerebrales) lo que trae como consecuencia una pérdida de memoria y de aprendizaje. También se ha visto que dicha pérdida se recupera si tomamos prebióticos y probióticos y hacemos ejercicio.

Hay un claro eje intestino-cerebro, pero los mecanismos no están del todo descubiertos. El sistema nervioso está muy involucrado, pero el papel del sistema inmunitario sigue siendo confuso. L. Ramnosus regula el comportamiento emocional y ciertos aspectos del sistema nervioso central, pero no sabemos hasta qué punto. Hay un amplio y muy interesante campo para la investigación en éste sentido.

En el futuro cuando esté más desarrollado el estudio del microbioma, se podrá aplicar como terapia para personas que padezcan trastornos mentales o de comportamiento. Enfermedades como el autismo, depresión, ansiedad, están siendo analizadas desde el punto de vista de la microbioma intestinal. Tenemos que tener en cuenta de que el ADN de los millones de bacterias que conviven con nosotros nos afecta de forma directa incluso a nuestro estado anímico.

 

Recomendación sobre el uso de Antibióticos

Las recomendaciones que podemos sugerir después del estudio de las consecuencias de la ingesta de antibióticos son:

1.- No abusar del consumo de antibióticos. Consultar con el médico.

2.- Cuidar con nuestra dieta de nuestro microbioma intestinal.

3.- Si tenemos estrés, ansiedad, o problemas psicológicos, echarle un vistazo al estado del intestino .