No solo importa el colchón, las sábanas, el somier o la almohada. Te proponemos una técnica que te puede proporcionar el descanso y la salud que a lo mejor te sorprende por su sencillez y eficacia.

La elección de la mejor cama tiene varios aspectos, en éste artículo vamos a hablar de la importancia de la elección del colchón, de la almohada y del somier, pero sobre todo quiero proponeros una nueva forma de dormir, dándole a la cama una inclinación que favorece la mejor oxigenación del cuerpo, y por lo tanto, un mayor descanso y regeneración.

Elegir la mejor cama

La elección de la mejor cama es un asunto a tomarse no precisamente a la ligera.

Lo primero, porque en ella está una de las claves más importantes de conseguir un sueño reparador, y por lo tanto, salud.

Lo segundo, implica un presupuesto importante, ya que no hay que escatimar; normalmente el colchón se debe cambiar cada 10 años, pero no muchos lo hacen.

El material, la firmeza, la flexibilidad del colchón depende de nuestra postura normal de conciliar el sueño, de nuestro peso, de la altura de la persona, por lo que no hay un colchón universal bueno para todo el mundo, sino que debemos analizar con cuidado cual es el que más se ajusta a nuestra particularidad.

Por ejemplo, si pesas mucho, el colchón debe ser más firme. Si puedes pasar la mano con facilidad por la zona lumbar sin tocarlo, entonces la firmeza es excesiva.

Es importante probarlo, emulando las posiciones que sueles adoptar al dormir.

Mención aparte merece la almohada, y el somier. Los muelles hoy en día son prácticamente inexistentes, y las varas de haya demuestran adaptabilidad y flexibilidad.

Dependiendo su duermes boca arriba, de lado o boca abajo, el grosor de la almohada varía, puede ir de 10 a 15 cm según necesidad.

Confiar en los profesionales del descanso es imprescindible, incluso un periodo de prueba puede ser aceptado.

Pero me gustaría introducir, aparte, una idea distinta y algo revolucionaria:

La mejor cama puede ser la tuya elevando la cabecera 15 cm.

Elevar la cabeza de tu cama 15 cm, produciendo una inclinación de 5 grados, mejora la circulación, metabolismo, respiración, y función neuronal e inmune.

Dormir con  ésta ligera inclinación mejora síntomas asociados al Alzheimer, diabetes, glaucoma, migrañas, jaqueca, esclerosis múltiple, apnea, reflujo, edema,  venas varicosas  y más.

Si observamos las plantas, vemos cómo la savia fluye sin restricción para nutrir las flores.

En las plantas, la interacción entre la gravedad y las distintas densidades de fluidos es lo que impulsa a la savia circular hacia arriba y abajo en un movimiento continuo.

Un mecanismo similar se puede aplicar a la biología humana, lo que nos da la base para comprender los beneficios de inclinar la cama.

Influye en la presión intracraneal. Por lo que las migrañas desaparecen cuando se descansa en  una cama inclinada.

Se han encontrado camas de los egipcios que utilizaban ésta inclinación, con éstos grados de diferencia entre los pies y la cabeza.

A menudo lo simple nos renta grandes dividendos; como  tomar el sol unos minutos o caminar descalzo por la tierra.

Dormir con inclinación es otra. Las camas horizontales están muy aceptadas, pero los beneficios de la inclinación deben hacernos recapacitar.

Es importante que la posición al inclinar la cama  sea lo más derecho posible, no que solo la parte del torso se eleve. El cuerpo debe estar bien alineado, para que tu sangre circule con libertad y que no se bloquee a nivel de la cadera.

La buena circulación sanguínea mejora la nutrición del cuerpo, y por lo tanto, su sanación.

En la cabeza, el líquido intracraneal tiene su sistema linfático. Los depósitos beta-amiloides y otras toxinas se limpian del cerebro durante la noche, lo que se denomina sistema glinfático.

Bombeando el fluido de la espina dorsal al tejido cerebral, tu sistema glinfático mejora su capacidad de eliminar toxinas hacia el torrente sanguíneo, y hacia el hígado para su eliminación. Cualquier impedimento en el fluido altera la detoxificación, lo que puede terminar provocando enfermedades como el Alzheimer y otras disfunciones.

¿Estás dispuesto a probarlo?

Cuando empiezas a practicar esta terapia, una buena idea es empezar por una inclinación más pequeña, de 5 o 6 cm. Cuando te acostumbres, sube algo más, a 8cm donde puedes sentirte algo extraño. Al principio puedes sentir dolor muscular, rigidez en el cuello, o incomodidad. Espera un tiempo, una o dos semanas hasta que te adaptes a esta nueva posición.

También te recomiendo que  bebas más agua, ya que la inclinación te hará retener menos líquido. Mejorarás el drenaje de tóxicos.

Los beneficios son tan notables, que vale la pena probar.