La hipertensión es demasiado común, repasemos las causas y las soluciones para mantenerla en los parámetros correctos.

 

La hipertensión, es un mal que acecha a su víctima sin que éste se dé cuenta; no presenta síntomas, y puede provocar consecuencias graves, como ataque al corazón, fallo renal, ictus. La medición saludable  debe estar entre 120/180 mm Hg. Nos da la presión sistólica (corazón en contracción) y la presión diastólica (corazón en relajación).

La medicación no es siempre obligada, la hipertensión, muchas veces vuelve a la normalidad haciendo cambios en la vida, de ejercicio, dieta, y descanso.

Ir al médico a menudo provoca una tensión más alta de la que realmente tienes, sólo por el estrés de la consulta, por lo que es conveniente si está desajustada, tomártela durante unos días en casa, por la mañana y por la tarde para estar seguros de que los parámetros son fiables.

No hay que entrar en pánico si tienes HT, sencillamente, toma medidas.

Muévete

Por lo menos media hora al día, andar, hacer bici, o correr en la cinta, dan fuerza al corazón, ayudando a que el bombeo sea más eficaz; esto lleva a una menor presión en las arterias. Además, el ejercicio  es básico por otra razón: mantener el peso adecuado. Un incremento de la masa corporal aunque sea pequeña, lleva a mayor riesgo de sufrir hipertensión. Lleva un control de tu peso.

Cambio de dieta

Reduce drásticamente la sal, pero sin olvidar incrementar el potasio y el magnesio. Se puede conseguir comiendo más frutas y verduras; calabaza, plátanos, dátiles son fuentes de potasio. Las espinacas son ricas en magnesio.

Come en casa tan a menudo como sea posible. En los restaurantes, utilizan la sal indiscriminadamente, aunque no lo notemos. Una comida casera, nos da la seguridad de lo que nos estamos tomando.

Si usamos sal, que no sea de mala calidad, compra Sal Rosa del Himalaya, que tiene mejores propiedades que la de mesa yodada.

Recuerda que el equilibrio entre el sodio y el potasio es la base del buen funcionamiento hídrico del cuerpo.

Acude a un buen nutricionista.

Antioxidantes

Una foto de arándanos, fuente de antioxidantes.

Una barra de chocolate  negro, vitamina C, los limones, las naranjas, tienen un componente, el limoneno, muy interesante para la hipertensión, el licopeno de los tomates y las sandias, el resveratrol de las uvas, los sulforanos de los rábanos, brócoli, coliflor y berros, las catequinas del té  verde, un café de buena calidad,   la protección antioxidante es una buena idea.

Incluir en la compra ingredientes naturales, productos locales y de la estación en la que estamos, llenar nuestra nevera de comida saludable forma parte esencial de cuidarnos.

Relajación

Ejercicios de respiración, meditación, escuchar música, hacer manualidades, leer, hacer yoga, caminar por el bosque, por la playa, prueba lo que más te guste, lo que sea más fácil incorporar a tu vida cotidiana. Busca ese momento para cuidarte, y darte cuenta de cómo tu cuerpo lo agradece.

Cuida tu intestino

No porque esté directamente relacionado con la hipertensión, sin embargo, tener una óptima salud intestinal forma parte de un estilo de vida saludable, y en el cuerpo todo tiene que ver con todo.

El descanso

Está demostrado que dormir mal, influye directamente en la presión arterial. Cada día nos encontramos con personas que sufren de insomnio. Es una pandemia. El sueño hay que cuidarlo. El cuerpo se regenera durante el descanso. Cada persona necesita unas horas determinadas de dormir. Ya sean 5, 6 7 8 o las que sean, respétalas.

El agua

La hidratación es fundamental en el cuidado de la tensión arterial. Los riñones juegan un papel esencial en la limpieza de las toxinas y el correcto mantenimiento de líquidos en el cuerpo. Necesita agua, y si bebes la suficiente, notarás enseguida los beneficios.

Como pauta general, no debes beber menos de 1,5 litros de agua limpia al día. Aumenta un litro más si haces ejercicio y sudas, o si hace mucho calor.

Obligado, dos vasos de agua al levantarte, en ayunas. La temperatura debe ser normal, ni fría ni caliente.

La sed a veces está distorsionada por muchas razones. Por eso, hay que estar conscientes y obligarnos a beber la cantidad de agua que necesitamos.

Por último

Déjate guiar por tu médico de confianza, escúchale y sigue sus indicaciones. Pero no  pongas toda la responsabilidad en sus espaldas. Toma las riendas de tu salud. Observa lo que te va mejor y peor. No todos somos iguales, tenemos que aprender a conocernos.