No hablamos de otra cosa. La televisión, las noticias, todo nuestro ahora reducido mundo gira en torno al Coronavirus. Todos hemos perdido a gente cercana. Todavía no tenemos una cura definitiva, pero la Vitamina C, D y el Zinc, están resultando ser aliados imprescindibles.
Historias de la gente
No soy gran amante del teléfono, ni de las redes ni plataformas sociales, pero con ésta nueva forma de vida, se están convirtiendo en imprescindibles.
Cada llamada genera un momento de angustia, hasta que por el otro lado confirman que están bien, entonces se puede entrar a frivolizar, y podemos terminar haciendo unas “risas” sobre nuestro aspecto descuidado, el chándal perenne, la severa convivencia, y la obsesión por hacer bizcochos.
Pero en cada familia hay una historia que contar. Cada uno ha vivido un Covid 19, unos afectándoles a la salud propia, o de familiares o amigos cercanos. Muchos lo padecen desde el punto de vista económico. Pocos han salido ilesos.
Ahora parece que está calmándose la tempestad, y dentro de poco tiempo, esperemos, estaremos reparando los desastres, cicatrizando las heridas, exigiendo responsabilidades, reconstruyendo la economía, recuperando puestos de trabajo.
Ese momento llegará.
Pero por ahora, al virus no lo tenemos completamente neutralizado. Y hasta que tengamos vacuna, tenemos que mantenernos a salvo, y los protagonistas para ello, están siendo la Vitamina C, la D, y el Zinc.
La vitamina C
Su eficacia contra las infecciones está comprobada. Los enfermos de Covid 19 desarrollan sepsis, y altas dosis de Vitamina C es uno de los tratamientos que se utilizan en hospitales para combatirla.
Durante la gripe aviar, se utilizó con éxito para reducir la duración y la gravedad de la gripe.
Una de las cualidades de ésta vitamina es que es fácil de encontrar, económica, y sin efectos secundarios.
Se puede tomar en forma de comprimidos, pero la forma más eficaz de notar sus efectos protectores en sueros intravenosos. Debe ser liposomal, para su mejor absorción, ya que es una formulación en la que la vitamina está en forma de partículas diminutas, de manera que aumenta la eficacia y disminuyen los posibles efectos secundarios.
Vitamina D
Es otra vitamina que la tenemos presente para contrarrestar los efectos de las infecciones víricas.
Su defecto está muy extendido. Observamos que los niños tienen menos déficit, sin embargo, a medida en que las personas cumplen años, hay una carencia generalizada.
Sabemos que la mejor manera de absorber la vitamina D es a través del sol. Es por ello, que en invierno, tenemos menos protección de la naturaleza.
La única manera de comprobar nuestros niveles es a través de una serología. Al ser una vitamina liposoluble, no debe ingerirse en exceso, ya que no se elimina.
Tiene dos funciones que en éste gripe nos resultan muy útiles: su poder antinflamatorio, y su protección al sistema inmune.
Las personas con piel morena, necesitan más exposición al sol, pero los de tez más blanca, con 15 minutos al día de pasear al sol, estarían cubiertos. Eso sin crema de protección.
Tener unos niveles adecuados de vitamina D es el mejor aliado para prevenir infecciones respiratorias, y gripe.
El Zinc
Es el arma más poderosa para combatir el Covid 19. La Cloroquina es tan útil porque es el mejor transportador de éste mineral. Le da entrada en las células.
Los síntomas del Covid 19 son similares a la falta de Zinc. Como la falta de apetito, pérdida de gusto, de cabello, fatiga, infecciones frecuentes, problemas para cicatrizar, problemas intestinales, diarrea, problemas de sistema inmune.
Se absorbe mejor si se acompaña de proteína y de vitamina C.
En la alimentación está ampliamente extendido, en la carne, en el pescado y marisco, en hidratos de carbono completos, frutos secos.
Por su probada eficacia en el tratamiento contra las infecciones virales, este mineral está siendo utilizado para el tratamiento para recuperar a los infectados por el Coronavirus.
Algún consejo
Muchos se están empezando a hacer los test para conocer si son negativos, positivos, o si ya tienen anticuerpos.
Los negativos se llevan la desilusión de ser vulnerables, y es verdad. Pero infectarse no es la solución. Todavía el tratamiento debe mejorar. Debemos mantenernos alerta y no contagiarnos.