No falta mucho para pasar de fase 0 a fase 1, donde podremos movernos con más libertad. Por ahora, dejemos la compulsión y nos hacemos más  reflexivos. Tengamos en cuenta nuestro estado, la estación, y los productos nuevos que vamos a encontrar en el mercado. Vamos a comprar, pero de manera inteligente.

Vamos a comprar… para toda la semana

A pesar de que ya nos vamos acostumbrando, ir a comprar se ha convertido en una experiencia cuanto menos, peculiar.

Yo, por lo menos, estudio la ropa que voy a utilizar, recojo el pelo para que no sobresalga ni uno, me pongo guantes y mascarilla, y voy como quien va de voluntario a una misión de alto riesgo.

Desde luego, antes era aconsejable, pero hoy la lista se ha convertido en imprescindible. No solo para ser más eficaz, sino porque ahora hay una tendencia a comprar en exceso.

Es preferible llegar y saber exactamente lo que falta, y así nuestro deambular por los pasillos será más breve.

Dicen, y así lo espero, que vamos a pasar de fase. En la siguiente, podremos ir a un bar, un restaurante, salir a entrenar (eso ya lo hacemos) esto se va a hacer más ligero.

Nos va a ayudar a no volvernos locos comprando todo lo que vemos.

Durante el confinamiento hemos comido en casa, lo que redunda en un beneficio para nuestra salud.

Vamos a comprar, pero antes elaboramos  una  lista:

Frutas y verduras:

Ahora, con el cambio de estación, la oferta va a empezar a cambiar también. Los productos de la nueva temporada son más frescos, ricos en agua, vitaminas y minerales.

La variedad de frutas llena nuestra nevera de color y sabor.

Queremos puntualizar, comer fruta y verdura es saludable, pero tengamos en cuenta de que la más adecuada es la que se cultiva en nuestra localidad, de productos cercanos a nuestras viviendas, además, ayudamos a fomentar y cuidar a nuestros agricultores. Los productos tropicales son menos adecuados para nuestra dieta mediterránea.

¿Hemos hecho bien la transición hacia la primavera?

Me explico: ahora empieza el buen tiempo, nos dejarán salir cada vez con menos restricciones, y nuestro cuerpo cambia sus necesidades nutricionales.

El calor, el aumento de sudoración, requiere de incidir en la hidratación. Es por eso, que los alimentos de ésta estación no son los mismos.

Necesitamos más frutas y verduras frescas, crudas, frías. Eso nos va a proporcionar el agua que perdemos extra con las altas temperaturas.

Las personas mayores, y los niños, sobre todo a partir de éste momento, tienen que tener un cuidado mayor en evitar la deshidratación.

¿Cuánta agua es suficiente?

Hay varias formas de saberlo, lo más fácil y visual es observar el color de la orina a lo largo del día, que debe ir aclarándose. Si no es así, es que no hemos bebido suficiente.

Otro cálculo puede ser dividir el peso corporal entre 7, y el resultado es el número de vasos de agua que hay que beber. Por ejemplo, si pesas 57 kg,  tendrás que beber 8  vasos para estar en buen estado de hidratación.

Hambre y sed

Son sensaciones que a veces nos llevan a error. A veces tenemos sed y lo confundimos con apetito. También, el aburrimiento nos lleva a la nevera.

Respetar las horas de comer ayuda a quitarnos la ansiedad que nos conduce hacia la nevera. Para ello, debemos preparar un menú suficiente para no estar con hambre todo el día, que sea completo, con equilibrio de proteína, hidratos y lípidos.

Por todo ello, hagamos orden:

Antes de salir a comprar, hagamos un menú semanal. Desayuno, almuerzo y cena. Con ello, sabremos bien que necesitamos, sin llevarlo ni a la restricción ni a la exageración.

Poner orden en nuestra alimentación es el primer paso imprescindible para que nos motivemos, sepamos cumplir con nuestros propósitos de cuidarnos, y hacer una compra inteligente.

En la lista podemos incluir snacks saludables, para ayudarnos a media mañana y a media tarde a que no nos sintamos tentados a comer lo que pillemos. Una pieza de fruta, un poco de pavo natural, o de jamón de york, o unos cereales de avena con leche vegetal, pueden ser ideas adecuadas.

Pero recuerda, la alimentación depende de cada uno. Del metabolismo, de la actividad diaria que realicemos, de nuestras características personales.

Nuestro equipo de nutricionistas pueden ayudarte en ésta tarea, asesorándote sobre la mejor manera de equilibrar tu alimentación para mantenerte en forma, o perder esos kilos de más que has podido acumular durante el confinamiento.