Una mágica navidad, con sus luces y el misterio; la melancolía mezclada con afectos y risas, la clave para que sea la más feliz, está en tres palabras que te vamos a desvelar.

La mágica navidad

Una navidad llena de magia, de alegría y de sorpresas es algo que, como todo, hay que “currarse”.

Porque la magia se puede convertir en dolor de cabeza, la alegría en exasperación y el contacto con nuestros familiares una prueba a pasar con aprobado.

Hasta que conoces las palabras mágicas.

Es que las palabras tienen poderes asombrosos. Tanto lo que dices, como lo que callas.

Son capaces de, al  leer un libro, o escuchar a alguien hablar, crear en tu mente nuevas realidades. Es por eso que, si queremos magia, solo tenemos que saber utilizarlas.

El poder de lo que dices es inmenso. Si no, piensa en cómo te cambia el día cuando alguien te dice algo amable, reconocen algún mérito o simplemente te sonríen.

Por eso, si queremos pasar estas navidades llenas de encanto, el poder está en tu boca… no en tu cartera. (bueno un poco también)

Una pista…no es Abracadabra… es mucho más fácil.

La selección de palabras mágicas son tres: por favor, gracias y perdón.

La confianza con los nuestros nos hace a menudo ser menos cuidadosos con nuestra forma de hablar, nos puede parecer forzado, innecesario.

En realidad, cambian el sentido de la situación, la hacen más amable, más considerada.

Por favor… implica que la otra persona no tiene la obligación de hacer lo que le estás pidiendo, lo hace por ser amable, y empezar pidiendo las cosas por favor implica por tu parte el reconocimiento de que es así.

Establece una relación de respeto, y esa es una buena base para tener una buena sintonía.

En la medida en que se utiliza  se producen dos efectos; el primero es que  reconoces el valor del otro, y el segundo, es que  éste, se siente valorado.

Gracias… darlas es siempre oportuno, nunca sobra, y pone a la otra persona en el lugar que se merece. Cierra el círculo de cordialidad cuando alguien hace algo por nosotros, y así lo reconocemos.

Las personas agradecidas son en general más felices, tienen menos ansiedad y depresión y duermen mejor.

Implica que nos sentimos beneficiados de lo que alguien ha hecho por nosotros, y le damos valor, y que además, nos damos cuenta de ello.

Dar las gracias es bueno tanto para el que las da, como para el que las recibe. Porque el hombre necesita de los demás, y por ello su interrelación debe estar basada en el reconocimiento y la valoración del otro.

La actitud de agradecimiento es una manera de apreciar, de vivir, consciente. No dar nada por hecho, sino mirar el milagro de cada día con ojos nuevos.

Y por último; perdón.

Es quizá la que más cuesta, pero es la más mágica de las tres.

Es difícil porque es reconocer que no tenemos razón, o que no hemos actuado adecuadamente.

A parte de la costumbre social de disculparse, es una habilidad que enseñamos a los niños desde pequeños. Y es importante.

Los perdones limpian el alma, y su actuación es muy eficaz,  tanto  si  estás perdonando al otro o  a ti mismo. Eliminan rencores, pone el cuentakilómetros a cero, te da una nueva oportunidad.

Cuando vamos cumpliendo años nos va costando más utilizar ésta palabra mágica. Porque pedir perdón nos hace sentir que perdemos de alguna manera la razón, y eso no nos gusta.

Sin embargo, es sanador. Aunque tengas motivos para el enfado, la ira o el rencor, estos son sentimientos que no te van a traer nada bueno. La mejor manera de superarlo, es cambiar el rumbo; y para ello, perdón es la palabra mágica.

En el Centro Médico Healthing, para pasar unas navidades mágicas, te recomendamos;

Practica éstas palabras mágicas siempre que tengas ocasión.

También, o sobre todo, con las personas más cercanas a tu entorno, hijos, amigos, compañeros de trabajo.

Pon en valor las cosas rutinarias de la vida; no esperes a que te falten para hacerlo.

No desprecies los convencionalismos sociales, la educación tiene una razón de ser, y una importante es hacer que la convivencia sea mejor.

En familia, es más fácil que obviemos estas palabras; no lo hagas. Además, cuanto más te salga del corazón, su magia será mayor.

 

Que pases unas muy felices navidades.