El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad. Muchos no la consideran como tal, pero altera el normal funcionamiento de tu vida.

El trastorno de estrés postraumático.

La vida es a veces complicada, y suceden cosas. Pero después de un tiempo, esos acontecimientos que nos han producido heridas, traumas, debemos reconducirlos en nuestra psique de forma que lo ocurrido no cambie nuestra forma de vivir.

Existen traumas con T mayúscula y otros con minúscula. Entre los primeros podemos incluir las personas que han vivido una guerra, que han sufrido una violación, o la pérdida de algún ser querido.

Las t minúsculas son esas pequeñas cosas malas que nos afectan casi imperceptiblemente, haciendo una pequeña rozadura en un principio, pudiendo llegar a ser una herida que no cicatrice de la manera esperada.

En éste segundo sector podemos incluir la pérdida de un trabajo, la traición de un amigo o familiar, un amor incomprendido… pequeñas cosas que son también importantes, que nos afectan.

Unas y otras, u ambas dos, se van produciendo de manera apenas perceptible (en el caso de las segundas) mermando la capacidad de aguante de las personas que lo sufrimos.

Como dijimos más arriba, lo que haces idealmente es ir curando, cicatrizando y olvidando lo acontecido. Pero si a pesar de los meses, años incluso, no lo consigues, es aconsejable tomar medidas.

Donde se almacenan los traumas

Esa sensación de miedo, de pánico escénico, tiene un sitio dentro del cuerpo.

Si le preguntamos a un médico si cree que un sentimiento altera un órgano, te dirán casi todos que sí, pero no está empíricamente demostrado.

Como decía Gustavo Adolfo Becquer,

“Los suspiros son aire y van al aire,

Las lágrimas son agua y van al mar…..”

Y los Traumas… ¿Qué son y donde se instalan?

Los traumas son cambios en el funcionamiento del cuerpo. Porque cuando sientes algo, el sabio organismo lo asume y actúa en consecuencia.

Si sientes desgarro, o tristeza, o miedo escénico por cosas que te han pasado en la vida, el sistema nervioso va a inhibir el sistema parasimpático, el encargado por ejemplo de hacer la digestión, dormir bien o tener una respiración tranquila y acompasada, para darle prioridad al simpático, dando más oxígeno a los músculos, acelerando el corazón, haciendo una respiración más corta y superficial.

Esa situación se puede mantener un tiempo, siendo así de gran eficacia. Pero no es para muchos meses, o años.

Como actuar

Primer paso, identificar el problema. Reflexiona sobre ello, piensa si realmente has superado los Traumas y los traumas, dándote un razonable tiempo, por supuesto, observa  si tu vida la puedes exprimir sin rememorar una y otra vez los viejos recuerdos que levantan heridas.

Existe otro fenómeno con el que hay que estar alerta. Pensamos que la solución a todo está en la farmacia. Una pastilla, y no tenemos porqué sufrir, ni sentir dolor.

Bueno, cada uno sabrá lo que hace, pero no es una buena idea escondernos detrás de las pastillas.

Siempre, el médico te dará la mejor opción para  salir airoso de las situaciones.

Segundo paso, otra alerta. No todo sirve para cualquiera. Pero podemos estar sobre seguro recomendando el ejercicio físico. Mens sana in corpore sano.

Tercer paso, un consejo. Déjate asesorar. Un coach, o un psicólogo, seguro que te ayuda a que el camino sea más corto, y que el resultado sea mejor.

Cuarto paso, utiliza técnicas. Estoy pensando en acupuntura, en masajes terapéuticos. En Mindfulness, también en aprender a parar, a respirar, a comprender, a perdonar y a perdonarnos a nosotros mismos.

Si reprimimos o intentamos suprimir las huellas que los traumas han dejado en nosotros, lo que conseguimos es disfrazar, no sanar.

La consecuencia es que eso puede controlar y cambiar nuestra forma de actuar pensar y sentir, modificando de ésta manera nuestra personalidad.

Todos somos producto de nuestro temperamento, personalidad y vivencias.

La ecuación está clara. Lo asumimos y es lo que nos otorga madurez y sabiduría.

Pero no es de cobardes, sino de valientes reconocer que hay cosas que no hemos sabido superar solos, que necesitamos que alguien desde fuera, nos eche una mano.