No pienses que tener estrés es cosa del vecino, y que lo tuyo es otra cosa. Te sorprendería ver la cantidad de casos de personas con vidas aparentemente tranquilas pero que sufren los síntomas.
Tener estrés, no es exclusivo de los grandes ejecutivos
Cuando pensamos en tener estrés, muchos pensamos que no va con nosotros, porque nuestra vida no es tomar grandes decisiones, muchos aviones, y almorzar fuera de casa todos los días.
Estamos equivocados. Los síntomas del estrés aparecen en todo tipo de vidas, incluidas las aparentemente tranquilas, porque no depende tanto de nuestra agenda sino de cómo la gestionamos.
Vemos problemas de distintas índoles que no asociamos a priori con tener estrés, por ejemplo, digestivos, o de insomnio. Entonces recurrimos a tratamientos que nos solucionan solo parcialmente, porque la causa primera queda sin solventar.
Vamos a hacer un repaso sobre los probables síntomas físicos y psíquicos que pueden tener origen en tener un nivel de estrés alto.
Tensión en la zona cervical
Llegas a casa con un dolor en el cuello, una tensión, y una rigidez que no sabes bien porqué se ha producido. Piensas que han sido las largas horas delante del ordenador, una mala postura, o quién sabe qué, cuando de pronto caes en la cuenta de que ha sido después de una discusión, de una reunión, de preocupación…
El sistema digestivo
Haces malas digestiones, sufres de estreñimiento, diarrea, gases, o incluso todo junto. Sabemos que el sistema digestivo es claro reflejo de nuestro estado emocional. Date cuenta de la manera en que cuando estás nervioso no tienes hambre, o cuando tienes ansiedad acabas con todo lo que hay en la nevera. No se te ocurre ir al psicólogo, ni darte un “break”, sino que vas al especialista en aparato digestivo, y no solucionas el fondo del problema.
Náuseas, vómitos, mareos, también son síntomas que se relacionan con tener estrés. Si son muy agudos, te recomendamos un chequeo médico para asegurarnos de que no sea otra cosa, pero una de las que hay que comprobar es la forma que tienes de vivir.
Se cae el pelo
Y no es por las vitaminas. El estrés hace estragos también a ese nivel. Los folículos pilosos son atacados por los glóbulos blancos, ya que el sistema inmune se altera, y nos encontramos con una pérdida de cabello que no es debida al shampoo ni a la alimentación, sino al estado emocional.
El sistema inmune
Te coges todos los resfriados, sientes que no dejas pasar uno. El estrés altera el sistema inmunológico, llegando a agotarlo. Resultado; pierde eficacia, y capacidad de defenderte de los verdaderos “malos”.
Dormir mal
No pasa nada bonito cuando el estado mental no es el adecuado. No puedes dormir. Descansar, que es la base de la recuperación, se convierte en otro problema. Y cada día te levantas cansado, arrastrando la jornada, que se hace tan cuesta arriba que cualquier cosa te sobrepasa.
La boca
Las encías se hinchan. Las bacterias aprovechan para conquistar terreno, en vista de que el sistema inmune está demasiado ocupado para pararlas. Sangran, se inflaman, y no es cuestión de dentista, sino de estrés.
La piel
Eccemas, sequedad, falta de elastina y colágeno, el estrés se refleja en la piel, produciendo todos los síntomas indeseables que puedas pensar. La cara es reflejo del alma, ahí sale de forma visible a la vista la consecuencia de no estar tranquilo.
Problemas sexuales
Aquí otro de los grandes protagonistas de un exceso de cortisol. La vida sexual, la libido, disminuye. Claro, no tenemos la cabeza para eso.
Dolor de cabeza
Migrañas, dolores de cabeza, son reflejo del estrés, de la tensión, que se acumula en la cabeza. Tomar pastillas, no ayuda, es solo dar patada para adelante.
La memoria
Se te olvidan las cosas, no retienes, se te va la cabeza. Es por el estrés, que como te mantiene en continua alerta, afecta a otras capacidades, de forma a veces alarmante. Pero no es nada más que necesitar descanso de cortisol.
La mandíbula, el ATM
Hoy los dentistas se forran a poner férulas dentales para evitar el desgaste en las muelas de apretar de forma agresiva la boca, producido por el estrés.
Tener el ánimo alterado
Todo te molesta, saltas a la mínima. Cualquier problema te parece difícil de solucionar, el mundo se te cae encima. Necesitas descanso.
No pienses que por no ser presidente de un banco te libras de padecer estrés. Todos estamos expuestos.