La mejor forma de conocer el ritmo es realizando un Test de Lactato. Consiste en la realización de una prueba corriendo o pedaleando en bicicleta, en la que se controla el ritmo cardiaco y se obtiene cada cierto tiempo una gota de sangre del pulpejo del dedo, para analizar la concentración de ácido láctico en el organismo.
En el caso de ser triatleta, también tenemos el Test de Transición con doble test de lactato.
Este test consiste en realizar en laboratorio un doble test de lactato, en un deporte que combina varias disciplinas deportivas como es el Triatlón.
Este test permite conocer con antelación, las frecuencias cardiacas idóneas para el tramo en bici y los ritmos óptimos de carrera. De este modo, se pueden confirmar científicamente los ritmos de competición que por sensaciones y por entrenamiento el deportista no conoce.