La microbiota intestinal juega un papel fundamental en la ayuda para prevenir e incluso tratar tumores. Las investigaciones centran cada día más su atención en las bacterias del intestino.
La salud intestinal está en el foco de atención de los médicos e investigadores sobre las nuevas formas de abordar la sanación del cáncer. Cada vez más estudios avalan su papel en el desarrollo de distintas patologías. Un microbioma saludable nos protege, ayuda en tratamientos de quimioterapia, potencia el sistema inmune.
Salud intestinal, primer objetivo para prevenir enfermedades
En el intestino conviven en sinergia millones de bacterias que influyen de forma muy activa en nuestra salud. Cada persona tiene unas colonias personales y particulares, que nos vienen dadas desde el nacimiento en el camino del parto por nuestra madre. Es como una huella dactilar, nadie tiene la misma.
El intestino no es la zona “innoble” de la casa, es tan importante que afecta e influye en el comportamiento de todos los órganos principales del cuerpo, pulmones, hígado, piel etc. Las bacterias son primordiales para combatir patógenos y asimilar nutrientes de forma correcta.
Enfermedades como el alzhéimer, alergias, parkinson, síndrome de fatiga crónica, y muchas otras encuentran su origen en una salud intestinal deficiente.
El consumo indiscriminado de antibióticos causa un destrozo en nuestro microbioma. Y ya hemos visto hasta qué punto es importante.
El cáncer y el microbioma intestinal
La inflamación es origen, causa subyacente de enfermedad, también del cáncer. Hay bacterias que promueven y otras que luchan contra ella. La capa de mucosidad que cubre los órganos y nos protege contra la agresión de células cancerígenas se ve alterada si no tenemos un microbioma que nos ayude a luchar contra la inflamación.
Hay bacterias, como el Helycobacter Pylori, que son causantes de cáncer gástrico, sin embargo, nos protege de cáncer esofágico.
Los procesos infecciosos son también origen de tumores. La hepatitis C está en el origen de ciertos cánceres hepáticos, la cándida albicans de cáncer en el sistema respiratorio o la salmonella de los conductos biliares.
El mundo de las bacterias es complejo. Hay estudios que avalan que ciertas bacterias intestinales ayudan en la sanación del cáncer.
La salud intestinal y los tratamientos contra el cáncer.
El microbioma intestinal influye directamente en la eficacia de los tratamientos contra el cáncer. La presencia de ciertas bacterias saprofitas tiene un papel de colaboración directa con la medicación para erradicar los tumores.
Se está incluso estudiando la manipulación del microbioma intestinal para coadyuvar en la sanación del cáncer.
Como ya conocemos, el sistema inmunitario es nuestra primera defensa contra las células cancerígenas, cuando funciona correctamente, son señaladas y aniquiladas por los linfocitos T.
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Inmunoterapia y bacterias intestinales
El innovador enfoque de potenciar el sistema inmunológico en el proceso cancerígeno tiene una tasa relativamente baja en ciertos individuos de eficacia. Esto se debe a la presencia o ausencia de ciertas bacterias intestinales.
Las bifidobacterias, en concreto las bacteroides fragilis, demostraron en animales de laboratorio, que en su presencia los tratamientos contra los tumores hacían que el sistema inmunológico actuara de una forma más eficaz.
También se ha comprobado que el uso de antibióticos resta al organismo capacidad del sistema inmunológico de protegernos contra agresiones.
Incluso en tratamientos que no dependen del sistema inmune, las bacterias saprofitas contribuyen en la estabilidad de la expresión genética de las células.
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El intestino, nuestro segundo cerebro
Tan importante es nuestro intestino que hoy en día hablamos de que es nuestro segundo cerebro.
El sistema nervioso autónomo y el sistema nervioso entérico (propio del sistema digestivo) se desarrollan a partir del mismo tejido fetal, y se unen a través del nervio vago, que va desde el cerebro hasta la región abdominal.
El nervio vago es el camino de comunicación que utilizan las bacterias para informar de nuestro estado al cerebro. Un deficiente estado intestinal puede provocar patología psicológica, depresión, ansiedad.
Por lo que se abre una vía de tratamiento psicológico con la salud intestinal, con suplementación pro y pre biótico.
Las bacterias identificadas son la Bifidobacteria Longum y el Lactobacillus helveticum, que pueden llegar a ser en los tratamientos psicológicos como el nuevo “Prozac”.
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Intestino y corazón
Las bacterias intestinales también tienen su papel en el sistema circulatorio. Afecciones cardiacas, incluso derrames pueden predecirse por la presencia o no de ciertas bacterias.
Observando la alimentación y la función renal, lo que se ha visto más claramente es que son ciertos metabolitos de bacterias saprofitas las que nos protegen de la aterosclerosis.

Como cuidar de nuestro intestino
- Eliminando azucares de nuestra alimentación, ya que nutre las bacterias que perjudican la salud.
- Pruebe la dieta cetogénica de forma cíclica. Baja en carbohidratos, alta en proteínas de calidad y grasas, es una alimentación que se recomienda en tratamientos anti-cáncer.
- Tome pro y prebióticos.
- Incluya almidones como los que vienen de las patatas en la alimentación. Las frutas sin madurar también son ricas en almidón, como el mango y la papaya, aumentan el bolo fecal y aceleran el tránsito intestinal.
- No se olvide de los alimentos fermentados, como el kefír, el natto, o el choucrut.