El verano nos ayuda a comer mejor, a cocinar sano, cuidarnos, disfrutar de los productos frescos de la temporada, que el aire oxigene nuestra piel.
Cocinar sano es más fácil en verano.
Las vitaminas se pierden en las cocciones, las altas temperaturas acaban con las propiedades de los alimentos, por más ecológicas que sean. Aumentar el consumo de alimentos crudos, nos beneficia de todas sus propiedades.
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Cocinar sano el brócoli.
Mejor al vapor, para sacar todas sus propiedades. Hervir, el microondas, freír, rompen la vitamina C, la clorofila, las proteínas y demás nutrientes. Cuanto menos cocinado, mejor. Añade aceite de oliva y unas gotas de zumo de limón.
También se puede consumir crudo, se cortan las ramitas de brócoli y se hace un “dip” de alguna salsa rica; es un aperitivo crujiente y saludable.
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Cocinar sano las patatas
Mejor a temperatura ambiente, o frías, en ensalada, tienen más cantidad de almidón, lo que hace que la digestión se alargue. Es bueno para el intestino y reduce la posibilidad de cáncer, obesidad y diabetes.
La ensaladilla rusa es un delicioso plato de verano, solo hay que tener máxima precaución con la mayonesa.
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Cocinar sano, los huevos
Con solo 75 calorías, un huevo da 6 gramos de proteína de alta calidad, los nueve aminoácidos esenciales que necesitas, y vitamina D. Pero si los fríes, les añades grasas, mantequillas, y siropes, lo estropeas. Prueba un huevo escalfado con espinacas, te gustará.
Es importante comprar huevos de gallinas criadas en libertad, ya que las propiedades de estos huevos son mejores para la salud.
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El agua
Embotellada está bien para hidratarse, pero no tiene un ingrediente importante para mantener bien los dientes y prevenir su caída, el flúor. La del grifo si tiene.
El agua tiene que ser la bebida base para nosotros, especialmente en verano con las altas temperaturas, ya que perdemos líquido y mantenernos hidratados es fundamental.
Si vamos a viajar a algún sitio que no sepamos cómo es la calidad de su agua, preguntar y tener siempre precaución.
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Cocinar sano, el repollo
La comida fermentada contiene probióticos que alimentan las bacterias saprofitas del intestino. Protegen de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes.
El repollo es un delicioso acompañamiento para diversos platos, y muchas veces el gran olvidado de nuestra gastronomía. Démosle una oportunidad.
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Fruta
Comer la fruta y beber agua es mejor que tomar jugos procesados. A los zumos embotellados les falta fibra, que te da saciedad, y ralentiza la absorción de azúcar.
Para digerirla mejor, no consumir la fruta de postre, sino entre horas o en ayunas, justo después de tomar un vaso de agua a temperatura ambiente, así disfrutaremos de sus propiedades sin trastornos digestivos.
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Vegetales enlatados
Cuando los saques de las latas, solo hay que calentarlos, porque ya están cocinados, por lo que cuidado con no hacerlo dos veces.
Intenta no abusar de enlatados. Es mejor comprar en envases de vidrio reciclable. Aprovecha lo que la temporada te ofrece, ve al mercado, disfruta de lo fresco del día.
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Cocinar sano, la carne roja
Fuente de proteína, omega 3, vitamina B12, niacina, zinc y hierro. A veces, también grasa saturada, que no debe sobrar en la dieta. Intenta elegir trozos sin grasa, y elimina la que te toque antes de cocinarla.
También la carne debe ser poco cocinada, cuanto más cruda, mejor.
Reitero la importancia de la calidad de la carne. Mejor comer menos veces, pero no escatimar en su procedencia y crianza.
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Café
Rico en antioxidantes protectores de las células. No le añadas siropes, azúcar, nata,…
Durante el verano podemos hacer un détox de café. Muchos nos atiborramos durante el año. No pasa nada si lo dejamos unas semanas.
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Cocinar sano, la pasta
Mejor al dente, sabe mejor y te sienta mejor. Si está pasada, su índice glucémico sube, y produce picos de insulina.
Las ensaladas de pasta son fáciles y apetecibles en verano. Llénalas de productos frescos y hierbas aromáticas.
El aceite de albahaca es delicioso, pruébalo.
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Los tomates

Rico en licopeno, antioxidante que protege contra el cáncer, enfermedades cardíacas, y otras afecciones. Al añadir aceite de oliva, se absorben mejor sus nutrientes.
Al ser horneado, el tomate se convierte en una explosión de color y sabor.
Vino tinto
Es bueno, con moderación. Si te excedes, es malo. Puede dañar el hígado, el corazón, el feto, y te hace más frágil contra el cáncer.