Hoy es viernes y cierro mi semana de consultas. En esta semana he tratado a varios pacientes que me preguntaban por las técnicas de relajación. Escribo estas líneas para compartir, de una forma más conceptual, el qué, cómo y para qué de la relajación.

Relajación y fisioterapia

Todos conocemos el estilo de vida que impera en la actualidad, una vida con prisas, llena de responsabilidades, con agendas sin fin. Un modo de vivir que nos absorbe de tal manera que olvidamos por completo la importancia de tomar un tiempo para nosotros, un tiempo que nos permita relajarnos.

Cuando el cuerpo y la mente están bajo presión, los músculos se contraen. Al contraerse restringen el suministro de sangre al cuerpo y causan dolor, fatiga y tensión.

Un músculo demasiado tenso puede afectar dramáticamente su postura, movimiento y funcionamiento del cuerpo.

El estrés emocional y el dolor pueden aumentar la tensión muscular e interferir con el movimiento y la función. En mi consulta, muy frecuentemente, utilizo las técnicas de relajación para aliviar la tensión musculo-esquelética con la finalidad de:

 

  • Controlar la ansiedad y la tensión
  • Reducir el dolor y la rigidez
  • Mejorar de la calidad del sueño
  • Sentirse mejor
  • Fijarnos en la  la postura.

 

¿Qué es la relajación?

La fisioterapia es una especialidad que no solo se basa en la aplicación de técnicas físicas, también puede utilizar otras disciplinas para mejorar los resultados de los tratamientos; la relajación es una de ellas.

Fisiológicamente, la relajación es aflojar el tono muscular, es un estado que, de manera natural, conseguimos al dormir con un profundo descanso. Mentalmente, la relajación permite ampliar nuestra percepción de los hechos y acontecimientos que nos rodean, aumentando nuestro nivel de conciencia.

Al relajarnos, descansamos de manera más profunda, ayudando a nuestro cuerpo a evitar el deterioro precoz, y así disfrutar de una mejor salud física y mental.

La relajación nos permite mejorar nuestra capacidad de aprendizaje y rendimiento. Además, nos permite controlar hábitos nocivos como: el tabaco, el alcohol en exceso, comer de más, incluyendo la ingesta de altas dosis de azúcar, y cualquier otra adicción de la que dependamos para sentirnos “bien”.

 

Beneficios de la práctica de la relajación

La práctica habitual de la relajación nos ofrece muchos beneficios, entre ellos:

  • Equilibrar el metabolismo
  • Estabilizar el ritmo cardíaco y la respiración
  • Mejorar  dolores de cabeza
  • Reducir la presión arterial
  • Aliviar dolores musculares, sobre todo en la espalda y el cuello
  • Aumentar la creatividad, en especial cuando hay bloqueo mental.

La práctica de la relajación es una actividad recomendada para todos, sin embargo, se hace imperativo cuando las personas se ven afectadas por síntomas como:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Dificultad para concentrarse
  • Depresión
  • Sobreexcitación
  • Ataques de pánico, que está asociado a la hiperventilación
  • Dolores musculares derivados del estrés, malas posturas, en especial si las dolencias son en el cuello, espalda y lumbares.

¿Cómo relajarse?

En la fisioterapia, las técnicas de relajación implican actividades y posiciones corporales para reducir el dolor, la ansiedad y promover el bienestar mental y físico.

Muchos me preguntan: ¿cómo puedo estar en calma y relajarme, cuando hay tantas distracciones, eventos o asuntos por atender?

Es en este punto donde las diferentes formas de relajarse  que existen nos guiarán dependiendo de los resultados que busquemos.

Las técnicas de relajación más conocidas son:

  • Ejercicios  de respiración
  • Relajación muscular progresiva
  • Mindfulness o reducción del estrés basado en la atención plena
  • Meditación (para conectar el cuerpo y la mente)
  • Visualización
  • Imaginación guiada
  • Yoga
  • Estiramiento o Stretching
  • Pilates

Beneficios

Al relajarnos, tenemos que desconectarnos completamente de todo lo que nos rodea y concentrarnos únicamente en nuestro interior, debemos conseguir escucharnos, observarnos sin prejuicios y aceptarnos como somos, calmando nuestro interior para ser más reflexivos acerca de lo que queremos y en consecuencia enfocarnos para conseguirlo. Las diferentes técnicas aumentarán nuestra resiliencia, nos ayudarán a calmar el estrés y reducir la ansiedad.

Sea cual sea la técnica que usemos, debemos tomar en cuenta una serie de requisitos nada complicados pero que nos brindarán una mejor ejecución, dichos requerimientos son los siguientes:

 

  • Lugar cómodo. Lo ideal es conseguir ese espacio indicado, donde nos sintamos cómodos, un lugar silencioso donde no seamos interrumpidos.
  • Tiempo. Dediquemos de 5 a 10 minutos para lograr calmarnos y controlar nuestras emociones.
  • Posición corporal. Debemos lograr una posición cómoda (acostado boca abajo, boca arriba, sentado, etc.), lo importante es sentirse confortable.
  • Ejecución. Una vez que hagamos de la relajación un hábito, iremos mejorando nuestra ejecución según la técnica elegida. No obstante, de manera general; si cerramos nuestros ojos y respiramos profundamente al menos 4 veces, inflando el vientre al inhalar y desinflándolo al exhalar, observándonos de adentro hacia afuera, planteándonos metas, visualizando qué queremos y cómo lo lograremos, repitiendo algunas afirmaciones positivas; será un buen comienzo.

Conclusión

Para concluir, es muy importante que practiquemos la relajación diariamente hasta hacerla un hábito, eligiendo una buena técnica que nos permita desarrollar una ejecución óptima que genere resultados, pero sobre todo que nos haga sentir alegres, felices y en paz, recordemos que relajarnos es un obsequio, un premio que nos hacemos por nuestro esfuerzo diario.

 

Javier Key

Coach – Fisioterapeuta / N.º Colegiado: 8461