Rafael Nadal, nuestro gran deportista vuelve a ganar el US Open, demostrando sus increíbles virtudes. Aprendamos su lección.

 

Rafael Nadal, en el US Open

Después de 5 horas de partido, otra vez Rafael Nadal gana. Este ya “veterano” (tiene 33 años) del deporte, gana al ruso Medvedev de 23,  que en poco tiempo ha conseguido alcanzar el cuarto puesto del ranking mundial de mejores jugadores de tenis.

Rafael Nadal se emociona, y nos emociona a todos. Ayer, su victoria costó a muchos el trasnochar hasta ver como de nuevo nuestro Rafa sale mordiendo el trofeo.

Que hace a Rafa distinto

Su ilusión: en cada una de sus apariciones se le ve dándolo todo, lleno de motivación, pone “toda la carne en el asador” No conoce la soberbia del triunfador que ya no tiene nada que demostrar, sino que cada vez que le vemos da la sensación de una personalidad humilde y guerrera.

La ambición: no se pone límites. Si el contrario gana un punto, un juego, es siempre enfrentándose a un luchador que nunca se da por vencido. Incluso en los peores momentos, saca la “garra”.

La templanza: no se deja llevar por la tensión del momento, aunque éste sea máximo. Con sus rutinas perfectamente incorporadas al juego, Nadal es maestro en conseguir centrar la cabeza en lo importante, en la estrategia, en la meta: ganar.

Sus relaciones: Rafa ha demostrado siempre ser consciente y cuidar su forma de tratar tanto a sus oponentes, siempre desde el respeto y la consideración, como a los que forman equipo con él, como nos lo ha demostrado en la Copa Davis.

Despierta simpatía: incluso aunque la prensa y ciertos jugadores han hecho burla, caricaturas e imitaciones sobre él, ha sabido encajarlo, no dramatizar, y conseguir revertir esas bromas en asuntos sin importancia.

Rafa Nadal es el mejor, ya podemos considerarle como una leyenda del deporte, como lo fue nuestro Severiano Ballesteros, y tantos otros.

El autocontrol: ha aprendido a conducir las dudas, las inseguridades, de manera que no se apodere de su mente ni el aburrimiento ni el abatimiento cuando las cosas no suceden como a él le gustaría.

Él mismo reconoce sus miedos, dudas, y nos cuenta en sus entrevistas que en ese momento crucial la  cabeza no le falla, al vislumbrar una lucecita al final del camino que le lleva a la victoria, y a desesperar a sus oponentes.

Que podemos aprender

Tenemos la suerte de tenerle cerca, y nuestros niños y no tan niños pueden tomar nota de su forma de hacer, de su manera de ganar.

Las personas como él inspiran, enseñan, son como guías que van abriendo camino en la enmarañada selva.

En ese momento de estar perdidos, llenos de dudas y ansiedad, vemos en Rafa la solución:

  • Estar centrados, tener el objetivo claro, y poner los medios para lograrlo. Tantas veces nos quedamos como atontados sin poner solución a los problemas.
  • No hay victoria fácil. Nadie quiere perder. El tesón es importante, el no abandonar, aflojar, abandonar. Esa cualidad se ejercita, en el día a día, en las rutinas, tomando consciencia.
  • Tener un equipo que te ayude. Nadie puede alcanzar sus metas en soledad. Busca apoyo, tanto a nivel personal como profesional. Estar rodeado de personas de confianza, es esencial en cualquier faceta de la vida.
  • Aprender a perder. Nadie gana siempre, y encajar la derrota es una enseñanza tan importante y difícil como ganar. De cada cosa se saca una enseñanza, y lo importante es seguir luchando.
  • Nadie es perfecto, y todos en un momento caemos en la desesperanza, lo interesante es saber volver,  habiendo aprendido algo más sobre ti mismo.

Rafael Nadal, un genio, un maestro de la vida y del deporte. No pierdas nunca  esas cualidades que te han llevado a ser grande, y que son lo que la sociedad debería aspirar a conseguir en tanto el  deporte como en las relaciones personales.

Con las raíces en Manacor, pero las ramas del árbol extendiéndose por todo el país, por todo el continente, por el mundo entero, te queremos dar las gracias por tantas noches de insomnio que culminan en momentos inolvidables.