La retención de líquidos puede llegar a convertirse en una verdadera molestia para quienes la padecen. Lo mejor para combatirla es beber mucha agua, por contradictorio que pueda parecer.

A menudo oímos hablar de la retención de líquidos, de la importancia de prevenirla o de los momentos en los que es más común que se produzca. Pero ¿en qué consiste realmente la retención de líquidos?

Si conoces bien en qué consiste también puedes combatirla para prevenirla y aliviar sus síntomas todo lo posible si tienes tendencia a ello. La retención de líquidos también se denomina edema y aunque el propio nombre lo indica lo que se produce cuando la padecemos es que acumulamos líquidos en los tejidos subcutáneos fuera del sistema circulatorio.

Efectos o síntomas que puede causar la retención de líquidos

Esta acumulación suele producirse en zonas distales, que, aunque normalmente funcionan bien, por determinadas circunstancias pueden aparecer algunos efectos indeseados en nuestro cuerpo.

El primero de ellos es la hinchazón en aquellos lugares propensos a la retención como son los tobillos. Pero a este se le suman otros como el aumento repentino de peso injustificado, la sequedad en la piel, la irritación, la pesadez e incluso complicaciones en la circulación o cardíacas.

Un vaso de agua que están llenando desde una jarra

¿Quién puede padecer retención de líquidos y cuándo es más común?

Hay determinados perfiles o momentos en la vida en los que somos más propensos a retener líquidos.

Problemas circulatorios o cardiacos: Además de ser un efecto también pueden ser la causa. Si no sabes exactamente qué provoca tu retención de líquidos lo más adecuado es que acudas a un especialista que pueda ayudarte a determinar la causa y el mejor tratamiento.

Embarazo: Durante la gestación el aumento de peso sumado a los cambios hormonales y circulatorios favorece que la mujer pueda sufrir retenciones de líquidos e hinchazón.

Las altas temperaturas: El calor y las altas temperaturas ralentizan también todo el funcionamiento de nuestro organismo y con ello aumentan las posibilidades de tener retenciones.

Sobrepeso: Es habitual que las personas con sobrepeso presenten retención de líquidos, lo cual se convierte en uno de los factores a tratar para evitar otra serie de problemas que se pueden derivar como causa del sobrepeso, ya sean dolores de espalda, digestivos, circulatorios, etc.

Consejos para solucionar la retención de líquidos

Son varios los pasos que se pueden dar para contribuir a prevenirla, solucionarla y aliviar al máximo todos sus efectos.

Alimentación: La clave y mejor solución para evitar y aliviar la retención de líquidos es sencilla: el agua. Beber mucha agua y consumir alimentos diuréticos como tés, o comidas con alto contenido de agua como la sandía, la piña, por ejemplo, ayudan a disminuir la retención.

Por el contrario, los alimentos antidiuréticos, que en ocasiones pueden ser buenos parar otros fines, en el caso de la retención de líquidos no son recomendables ya que además de no ayudar a resolver la situación pueden contribuir a agravarla.

Ejercicio: Huir del sedentarismo, llevar una rutina de ejercicios saludables que ayuden a mejorar la circulación y a disminuir el riesgo de retener líquidos.

Fisioterapia: Para aliviar los síntomas hay masajes localizados que realizados por especialistas pueden ayudar a disminuir la hinchazón, que se reabsorba el líquido almacenado y que mejore la circulación.

En cualquier caso, ante este problema lo más recomendable, como comentábamos antes, es ponerse en manos de un especialista. En Healthing, te ayudamos a encontrar la causa que lo provoca y a establecer a través de un plan y entrenamiento personalizado el tratamiento más adecuado para ti. Es crucial conocer y analizar tu caso concreto para poder determinar qué tipo de tratamiento puede resultar más efectivo en tu caso. De una persona a otra pueden existir importantes variaciones que influyan en la mayor o menor efectividad de los consejos genéricos.