La nevera no es un armario, debemos saber que alimentos se benefician y cuales no del frío que proporciona. Nos ha cambiado la vida, pero hay cosas que hay que saber.

Queremos buscar salud, y ésta empieza en casa. En la despensa, en la nevera.  Veamos unos trucos e ideas para mantener en la nevera los alimentos con buena lógica.

 

Que no debemos guardar en la nevera

La nevera nos ha cambiado la vida. Consigue que los alimentos se mantengan frescos por más tiempo, y no tengamos que estar todo el día en la compra.

Pero no exageremos.

Hay ciertos alimentos a los que no les convienen las temperaturas extremas, y el frío en vez de ayudar a mantener, quita o resta  nutrientes y propiedades.

Os damos algún ejemplo:

  • El chocolate. Hay que guardarlo en la despensa, ya que la nevera no le beneficia en absoluto, incluso cambia de color.
  • La fruta. No debe guardarse en la nevera. Pierde sabor y propiedades. Si te gusta la  fría, métela un par de horas antes de comértela. El melón y la sandía tampoco deben almacenarse en frío.
  • No hace falta guardar los huevos en la nevera. Solo en un sitio protegido y seco. Fíjate cómo en los supermercados no están en frío.
  • El jamón serrano pierde sabor y textura en la nevera.
  • La lechuga, verduras admiten poco frío.
  • La miel no hace falta meterla en la nevera.
  • Si los metes en frío, dejan de madurar de forma natural y pierden sabor.
  • Queso curado. No lo metas en la nevera, pierde textura, pierde aroma.
  • Las cebollas. Las temperaturas extremas las estropean. Guárdalas en un envase cerrado. Para que no se sequen, con un pincel ponles un poco de aceite de oliva.

 

¿Qué es bueno tener en la nevera?

En la parte más baja debemos poner los productos que requieren más frío para su mejor conservación, como el pescado o la carne.

En los cajones, podemos meter la verdura, donde la temperatura es fría pero más suave.

En los laterales, la leche, los botes que ya hemos abierto y precisan temperatura fría para su  conservación, mantequilla, mermelada.

En los estantes más altos, restos de comida, lácteos, kéfir.

Los productos que huelen, deben estar envasados (preferiblemente en taper de cristal) para prevenir el mal olor en la nevera.

Tener un limón abierto, es una manera de prevenir malos olores.

Hay que mantener la higiene de manera rigurosa. Ver que alimentos hay que consumir antes de  que se estropeen, y eliminarlos cuando estén  inservibles.

Únete a la guerra contra el plástico, el cristal pasa a tener papel protagonista. Cuidemos el  planeta.

Hacer menús semanales ayuda no sólo a aprovechar bien los alimentos, sino a tener una dieta variada, y saludable; y también en el ahorro.

La cadena de frío

La baja temperatura aumenta el tiempo de conservación del alimento porque impide, no destruye, la proliferación de microorganismos.

En el congelador los alimentos, dependiendo de sus características, se conservan durante meses. Es aconsejable etiquetar con una pegatina el producto para que sepamos cuándo lo metimos; y sobre todo asegurarnos que no se rompa la cadena de frío.

Si la cadena se rompe, el alimento  se tendrá que desechar.

La mejor manera de descongelar es lentamente, pasando del congelador a la nevera y de ahí a la temperatura exterior.

Cualquier otro método de descongelación estropea las características del alimento.

 

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