Las propiedades del té son muchas. Vamos a intentar beneficiarnos de ellas, conociendo sus limitaciones.
La ceremonia del té
Los amantes del té disfrutan con toda la ceremonia de cómo calentar el agua, de qué manera introducen las hierbas del té, como calientan la tetera antes de introducir la infusión, y como son las tazas donde se la van a tomar.
Todo es importante.
La hora, el descanso que ello supone, la ceremonia que envuelve el momento de tomar la preciada infusión.
La planta del té, la camellia sinensis, es siempre la misma, lo que varía es la forma de procesarlo.
No queremos obviar que la calidad de la planta es fundamental.
Por eso, los beneficios varían. Vamos a contarte algunos:
Antioxidante
Por ser ricos en polifenoles. Estos le confieren la propiedad de prevenir el envejecimiento prematuro, protege el sistema cardiovascular, fortalece los capilares sanguíneos, tiene efecto antibiótico y combate el hipertiroidismo. También es antinflamatorio.
Como prevención
Los flavonoides, de los que el té contiene en cantidad apreciable, son poderosos antioxidantes, con propiedades antinflamatorias y ayudantes del sistema inmunológico.
Efecto astringente
Debido a los taninos, el té controla las diarreas, es cicatrizante, y disminuye el colesterol en sangre. Asociado al grupo hemo, reduce la absorción del hierro.
Nutrientes
Aunque no se puede tomar como bebida remineralizante, el té tiene vitaminas y minerales, como el potasio, hierro, flúor, zinc, magnesio. Por lo que beber té es bueno para equilibrar la hidratación del cuerpo.
Efecto estimulante
La cafeína también está presente en el té, siendo más baja que en el café, unas 10 veces menor, el té contribuye a estimular el foco de atención, disminuye la absorción de grasas, (por lo que ayuda en dietas de adelgazamiento) y acelera el metabolismo.
El efecto estimulante es más progresivo y mantenido en el tiempo que el de la cafeína del café.
Para adelgazar
Hagamos mención del efecto adelgazante del té, que contribuye a la menor absorción de la grasa y a la aceleración del metabolismo basal. Es una ayuda para el control de peso.
Para la concentración
La theanina, es un aminoácido que ayuda a la relajación y a mantener el foco de forma natural. Estimula las ondas alfa, que ayudan a la concentración, a mantener el foco, y a que la persona se encuentre en calma.
El té verde
Reduce el riesgo de ataque cardíaco e ictus, disminuye la presión sanguínea, mejora la memoria y previene el cáncer.
Protege la vista y combate infecciones.
El té matcha
Tiene más polifenoles que el té verde, protege el riñón y favorece la función hepática.
Té blanco
Bueno para prevenir la diabetes, problemas de corazón y cáncer.
Té de menta
La infusión realizada con hojas de menta no tiene cafeína. Esta recomendada para mejorar la digestión.
Té de manzanilla
Tampoco tiene cafeína, y su consumo favorece la cicatrización, la relajación, y la desinflamación del organismo.
Té de rooibos
Reduce la presión arterial y es relajante. Como tampoco contiene cafeína, se puede consumir a cualquier hora del día sin interrumpir el sueño.
Té de hibisco
Propiedades cardiovasculares, presión arterial, y protección anticancerígena.
Té de verbena y limón
Inhibe la formación de ácidos grasos. Ayuda a controlar la obesidad. Reduce la inflamación, utilizado para reducir los dolores de la esclerosis múltiple.
Son muchos los beneficios del té, y algunos inconvenientes, como:
Temblores, náuseas, estreñimiento, aumento de la presión arterial, insomnio, irritabilidad, nerviosismo.
También, os recordamos que el té tiñe, se utiliza para la ropa, pero si lo bebes mucho, pueden amarillear los dientes.
No se debe tomar más de tres tazas al día, porque aunque sea un producto completamente natural, tiene efectos de los que no se debe abusar.
Para hidratarse, lo mejor es tomar agua natural.
Pero si celebramos tomar el té como un ritual, un momento de relajarnos, de mimarnos y de hacer un paréntesis en nuestro trabajo o quehaceres diarios para parar y recuperar fuerzas.