La comida basura es una tentación,  la alimentación tiene un ingrediente ineludible: la emoción. El estrés nos conduce ella, pero podemos evitarlo.

La Comida Basura… ¿Por qué caemos una y otra vez?

Si lo meditamos, pensamos racionalmente lo que nos conviene y lo que debemos evitar, jamás caeríamos en comernos uno de esos bollos de nata y chocolate, con   todos los colorantes y conservantes del mercado.

Es una demostración más que nuestros impulsos son todo menos racionales, nos guiamos por otras cosas…. Incluso los que más se controlan.

Lo tienes claro. Te vas a cuidar. Pero de pronto, no se sabe por qué, buscas desesperadamente cualquier cosa que no sea una zanahoria para engullírtela, preferiblemente que esté cargada de grasas saturadas, azucares añadidos, o todo a la vez.

Una manzana no te consuela. Ni una pera. Sencillamente, ni la miras. Te podría incluso sentar mal. Por lo que pillas un litro del helado más grasiento, con cookies y todos los extras que puedas, y sientes que el aire vuelve a entrar en los pulmones.

Que felicidad. Se te pasan todos los males, te sientes absolutamente recompensado. Entonces, cuando el mal ya está hecho, que es algo que pasa bastante rápidamente, surge la mala consciencia, el remordimiento.

¿Cómo es posible? ¿Otra vez picando en lo mismo, con lo claro que lo tenías?

Hay veces que el estrés te conduce con un hilo invisible hacia la peor parte de la nevera.

No puedes más de tu jefe, o tus tres hijos no los puedes controlar, o te preocupa cómo llegar a fin de mes. Y encuentras la solución en la Comida Basura.

Psicológicamente no puedes evitar la atracción.

Y como si fuera un misterio,  aunque no tenga explicación lógica, es algo que aunque parezca un sinsentido, consuela.

Quizá es como una recompensa, un regalo que nos damos a nosotros mismos. Solo que está envenenado.

Lo mal que te sientes después te puede meter en un círculo vicioso difícil de salir.

Bueno, somos así, humanos, y necesitamos ayuda.

Pues aquí van algunos tips por si  he conseguido retratarte en éstos primeros párrafos:

1.-  El ejercicio.

Cuando haces deporte, o vas al gimnasio, empiezas a apreciar tu cuerpo en su fortaleza, en su capacidad. Comprendes mejor que la “gasolina” que necesita para funcionar bien es la mejor. Y como te estás cuidando, y lo notas, te apetece comer cosas que sientas como buenas.

Hacer ejercicio es básico para salir de ese círculo.

2.- Quiérete más.

Ten momentos en el día para ti mismo, para cuidarte, para estar guapo.

Guarda esos instantes como tesoros, y no los olvides, ni dejes de tenerlos.

Esa conversación con los amigos, ese rato de charla distendida, o cualquier cosa que te haga sentirte bien. No es egoísta quererse a uno mismo, lo que no es posible es querer a los demás si no estás bien contigo.

Reflexiona sobre cómo estás, qué te ha hecho sentirte mal, o bien, durante el día. Que te ha provocado estrés, quien te relaja, a quién no puedes ni ver, o qué situación de sobrepasa.

Localizar el problema es el primer paso para solucionarlo.

3.- El Mindfulnes es una gran herramienta, que ayuda a tomarte las cosas de otra manera, cambiar la actitud, y cambiar la relación que tenemos con la comida.

4.- Evita las tentaciones, ten en la nevera lo que sea adecuado para comer, nada de Comida Basura, si vas a caer en la tentación, póntelo difícil.

La selección de comida que tienes en la despensa es importante. Darte caprichos  que no te perjudiquen, buscar snacks apetecibles, pero con buenos nutrientes.

5.- Al final, cuando consigues ordenar la alimentación, la recompensa será verte mejor, y ese es un premio no momentáneo, como comerte una hamburguesa con patatas fritas, sino algo que va a reforzar la capacidad de control, fuerza de voluntad, y por lo tanto, ensalza la autoestima.

Y siempre recuerda, no somos héroes, por ello no somos tampoco infalibles. Caeremos una y otra vez, que además ya está el marketing para ocuparse de que así sea. Pero nos volveremos a enderezar, porque sabemos qué es lo que más nos conviene.