Puede que no lo sepas, pero detrás de tu problema de sobrepeso, de insomnio o de fatiga crónica, puede estar un problema hormonal; el estrés.

Estrés, insomnio, obesidad

Hay un estrés crónico en la sociedad urbana. Incluso las personas que aparentemente están fuera de la zona de riesgo, lo sufren. Porque parece que el aire que respiramos nos estresa.

Un cierto grado de estrés es importante, sin él, careceríamos de motivación, la vida no tendría emoción. Pero si éste nos puede, podemos meternos en un lío.

Además, una cosa nos lleva a la otra: el estrés nos puede llevar a la obesidad, al insomnio, a problemas de respiración, de digestión, de circulación.

Y así, aunque tomemos medicación para el sueño, nos acostumbremos a respirar mal, o tengamos nuestras revisiones del corazón al día, no acabamos de resolver el origen de nuestros males.

La solución puede estar sencillamente en relajarnos. Aprender a gestionar el estrés. Solo con eso, como por milagro, podríamos ver deshacerse el nudo que tenemos a nivel digestivo, o que recobramos el peso adecuado sin esfuerzo, o que nuestro descanso vuelve a ser reparador.

Vamos a hacer un pequeño recorrido por los posibles efectos secundarios de vivir con estrés.

Efectivamente, de todos es conocido el directo efecto sobre el corazón de una vida estresada. Nadie debería vivir sin hacer momentos al día de relajación. Como cada uno quiera. Yoga, meditación, mindfulness, … lo que a cada uno le sirva.

La ansiedad es diferente, no lleva a la acción como el estrés. Es peor, porque se queda metida dentro del cuerpo y se estanca. Te hace sentir que no llegas, que no puedes. No te conformes con vivir con ella. Busca ayuda y asesoramiento.

  • Sistema inmunitario.

El sistema inmunitario disminuye su eficacia. Al estar el organismo ocupado en ese estado de alerta, nos cogemos todos los resfriados, gripes, que pasan cerca de nosotros.

  • Pérdida de memoria.

El estrés nos acorta la memoria. Nos hace olvidadizos, nos quita poder de centrarnos, de focalizar.

  • Hipertensión.

Esta es otro síntoma que puede tener su origen en el estrés. Nos quitamos la sal, pero tenemos que quitarnos también de enzima el sentimiento de alerta perenne.

  • Disfunción sexual.

Está claro que nuestra vida sexual no es amiga del estrés. Recuperar la tranquilidad, nos va a ayudar a recuperar también una saludable relación de pareja.

Porque el estrés impide el descanso. Tenemos la cabeza llena de ideas que no nos dejan ni un minuto. Resultado: estamos agotados.

  • Cambios en el apetito.

El estrés causa comer con desenfreno, sin control. Hace imposible que la dieta se pueda mantener con equilibrio. La obesidad es una consecuencia. Así como los desórdenes alimentarios.

  • Depresión.

El agotamiento del sistema nervioso nos puede conducir a una depresión, a una pérdida de auto estima, de ahí a una medicación errónea. Y no salimos del mal círculo.

  • Infertilidad, ciclos irregulares.

La fertilidad requiere tranquilidad, cuando el cuerpo de la mujer percibe estrés, abandona el momento de la procreación para un momento más oportuno… ¡hay que dejar que éste llegue!

  • Problemas digestivos.

De toda índole. Indigestión, mala absorción de alimentos, disbiosis, inflamación del aparato digestivo… todo está tan conectado al sistema nervioso, que tenemos que ser capaces de terminar con ésta agresión a nuestro propio organismo.

 

Conclusión

Si tenemos algún síntoma de los descritos, plantéate cómo está tu nivel de estrés. A lo mejor encuentras por ahí la solución.

Healthing lanza hasta fin de año una promoción muy interesante para revisar nuestro estado hormonal, y así recuperar ese estado de bienestar tan necesario.

No dudes en llamar al 914262924 o mandar un correo a Healthing.es para pedir cita.

Es nuestro consejo, y nuestro regalo para que el año que está ya a la vuelta de la esquina empiece como debe ser, ¡En plena forma!

 

Por si teníamos alguna duda sobre lo que nos engorda…
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