Consejos y datos para que unas vacaciones de peregrinaje lleguen a ser tan satisfactorias como deberían. Cuidados antes y después del camino nos van a ayudar a conseguirlo.
Llegan las vacaciones de verano, y una opción muy interesante es coger mochila y camino. Los pueblos se llenan de gente de todas partes del mundo, el ambiente es de gran camaradería y solidaridad. Solo cargar con lo necesario, seleccionar lo imprescindible para el viaje es lo más importante para que resulte bien: sin olvidarse de que peregrinar es una dura prueba para los pies.
Al peregrinar, cuidado con el calzado que elijamos.
Peregrinar es coger camino y andar, es cumplir una promesa, o dar las gracias por algún favor recibido. Tiene trasfondo espiritual, religioso.
Implica esfuerzo, sacrificio, comer mal, dormir donde toque, padecer las inclemencias del tiempo; por todo ello planificar bien el trayecto es importante para que resulte algo más sencillo.
Es una gran forma de canalizar el estrés o la ansiedad que hemos ido acumulando durante el año.
Pero no debemos olvidar a los verdaderos protagonistas del viaje: los pies.
Si no elegimos bien el calzado adecuado, o si nos duele la espalda o la rodilla, si la pisada no es la adecuada, podemos terminar antes de tiempo con nuestra peregrinación.

Una visita al podólogo, para que revise nuestra forma de pisar es muy recomendable. Healthing, (C/ Serrano 61 planta 4) te ofrece ese servicio, cogiendo cita, nuestro servicio de podología hará un estudio de tu forma de pisar, y evitará posibles lesiones futuras o incluso pasadas. Si tienes algún dolor tanto de rodilla, como de espalda muchas veces el origen está en la forma de andar. Forzamos la musculatura del pie, lo que puede terminar con la temible fascitis plantar, inflamación muy dolorosa que podemos evitar si tomamos las debidas precauciones.
Normalmente se soluciona con la confección de unas plantillas personalizadas, que amortiguan la pisada previniendo posibles complicaciones.
Además la elección del calzado es básica, que tenga la adecuada estructura y sujeción. Debemos ir a una tienda especializada y dejarnos guiar por los expertos. El pie debe estar protegido, el tobillo bien sujeto, y la suela apropiada para el terreno por donde vaya a transcurrir nuestro peregrinaje.
En forma para empezar con buen pie
Las etapas a veces pueden ser largas y duras. Tenemos que hacer un esfuerzo en ponernos en forma unos meses antes del viaje. Probar las zapatillas que vamos a usar, es de vital importancia. Hasta el calzado más confortable puede terminar siendo nuestra peor pesadilla.
- No estrenar zapatos ni sandalias.
- Llevar ropa adecuada. Transpirable. Y tipo “cebolla”, que puedas ponerte o quitarte “capas” dependiendo de la temperatura.
- Seleccionar lo imprescindible.
- Que la mochila sea adecuada, ligera e impermeable.
- Realizar una prueba de esfuerzo antes de empezar el peregrinaje.
- Siempre llevar el teléfono móvil cargado, que para cualquier urgencia es de gran ayuda.
- Proteger nuestra piel y ojos del sol con adecuada crema solar y gafas oscuras.
- No olvidarnos de beber agua
- Llevar algo de botiquín de emergencia: picadura de insectos, analgésico.
- Una gorra, sombrero protector.
- Dinero justo, tarjeta de crédito.
Puede resultar consolador
Al empezar cada etapa:
- Realizar estiramientos
- Cubrir nuestros pies de vaselina, para prevenir ampollas.
- Intentar planificar la etapa
Al terminar la etapa:
- Volver a realizar los estiramientos
- Meter los pies en agua fría, para desinflamar la musculatura.
- Darnos un masaje en los pies.
- Descansar
Fin de peregrinaje:
Al final de nuestro peregrinaje es más que seguro que la satisfacción de haber conseguido una meta a veces difícil nos llene de alegría y orgullo.
Habremos conocido pueblos, paisajes, gente interesante; nos habrán contado historias, en un ambiente donde el egoísmo y la competitividad no tienen lugar.
Habremos puesto a prueba nuestra fortaleza personal, tanto física como psicológica, y aunque seguro que acabamos cansados, la riqueza de todo lo visto y vivido nos servirá para llenar de energía y vitalidad nuestros tanques medio vacíos para llegar a nuestras siguientes vacaciones.