Los pequeños cambios en gestos diarios pueden provocar cambios importantes en la conservación de la naturaleza.
Es asombrosa la cantidad de basura que se genera en una casa al día. Reciclar es una necesidad vital para impedir la contaminación de nuestro planeta. Te queremos proponer pequeños gestos para conseguir grandes resultados.
Reciclar o morir
Fuera de España, en Suiza, por ejemplo, reciclar la basura es obligatorio. El estado te provee de bolsas de diferentes colores, donde en cada domicilio los habitantes se responsabilizan de tirar en el recipiente que corresponda las sobras que se vamos produciendo.
Si no lo haces, te ponen una multa. Si por cualquier circunstancia no puedes hacerlo, pagas un impuesto aparte.
Es que los suizos saben respetar la naturaleza. Comprenden que el hombre es el gran depredador, pero como somos inteligentes, la auto destrucción la podemos encauzar hacia la recuperación.
Sin embargo, cuando viajas a países menos desarrollados, la basura se come las ciudades, el campo, el mar.
Reciclar es cultura, es consciencia, es amor al entorno, y deseo de que nuestros descendientes reciban en herencia un mundo en el que la vida natural tenga sitio.

Te proponemos 5 gestos en tu vida cotidiana
Incorporar a nuestra rutina gestos que ayuden a reciclar, cuenta. Además, si nosotros lo hacemos, seguro que se producirá el efecto contagio a nuestro alrededor; los demás miembros de nuestra familia, nuestros amigos, vecinos.
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La basura doméstica se tiene que reciclar.
Cualquier casa genera una inmensa cantidad de basura diariamente. Pero siendo conscientes de ello, se puede llegar a minimizar gran parte de ella. No solo tirando la basura donde corresponda, sino comprando alimentos envasados de forma ecológica, evitando plásticos.
Si dejamos de comprar productos que no cumplen los requisitos ecológicos correspondientes, las empresas alimenticias tomarán en seguida buena nota y se sumarán a éste movimiento.
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Cuidado con el consumo de agua.
Cuando te das una ducha no estés tanto tiempo, no más de 4 o 5 minutos. Mide tu el gasto de agua, y si te vas a afeitar, poner una mascarilla, o lo que sea, incluso puedes cerrar el grifo hasta que llegue el momento del aclarado.
Este gesto no solo economizará tu cuenta a fin de mes, sino que ayudarás a prevenir uno de los mayores problemas que tenemos hoy en día, la escasez de agua.
Lo mismo al lavarte los dientes, fregar los platos o usar el lavavajillas o lavadora. Siendo conscientes de que es un bien escaso, nos centraremos en no dejar grifos abiertos, en no poner lavadoras sin que esté lleno el tanque, y así, cada uno en su casa y con su medida, conseguiremos en el total un ahorro inmenso.
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Un día a la semana, no comas carne.
Las granjas ganaderas son fuentes de polución por encima incluso que la causada por los coches.
«El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”, asegura Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO”
La ganadería contamina. Los gases que emiten los rebaños producen la mayor parte de los gases de efecto invernadero, causado por una deficiente alimentación del ganado, excesivo empleo de hormonas y exceso de animales por granja.
El suelo se desertiza, se consume y se ensucian los ríos. La ganadería, que es un recurso de vida para muchos habitantes de zonas pobres, ensucia el planeta cuando no se controla bien la explotación.
Por lo cual, no comas carne un día a la semana. Tu salud, y la del planeta se beneficiarán.
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Compra ropa elaborada con materiales ecológicos.
Encontramos en los comercios un fenómeno relativamente nuevo, que es ropa de bajo precio que podemos comprar sin pensárnoslo mucho y desechar con la misma facilidad. Pero toda esa ropa luego termina en vertederos, y en su composición encontramos materiales que tardan años en degradarse, incluido plásticos.
5.Utiliza tu propia bolsa para hacer la compra.
Los comercios están por ley obligados a vender las bolsas de plástico, en un intento de reducir el número tan alto que circula por todas partes. Es una gran medida, pero el número de bolsas sigue siendo demasiado alto.
Por lo que ser conscientes, y utilizar siempre la misma, que podemos guardar y reutilizar siempre que la necesitemos, es lo mejor si queremos contribuir a la solución de un gran problema.
Incluso las bolsas de cartón que nos parecen tan ecológicas, provienen de tala de arboleda, al igual que los papeles higiénicos, o de cocina.
Conclusiones
Cada uno que saque las propias. Pero que nadie piense que lo suyo no es importante, porque todo suma.
La unión, en este caso también, hace la fuerza.
Nuestra civilización de consumo nos incita a producir un exceso de basura. Pero podemos pararlo con el uso consciente de los bienes que nos da la naturaleza.