Nos encanta el Trekking. Es versátil, todos lo pueden practicar, tiene todos los ingredientes para que sea una experiencia formidable.

Comprendo de corazón a los que les gusta coger camino y manta y lanzarse a la aventura. Lo bueno del Trekking es su versatilidad.

Tengas la edad que tengas, es un deporte que se adapta a ti. Más o menos intenso, largo, difícil, hay un camino a la medida de cada uno.

Al final, hacer Trekking es irse de excursión. Solo que así suena más “cool”.  Y nosotros queremos ser así.

La naturaleza, el ejercicio físico, el cambio de aires y conocer sitios nuevos, son atractivos de ésta modalidad de vacaciones.

No resta aventura hacer una planificación. Vamos a ver:

Dependiendo de la dificultad y longitud de la excursión, debemos tener en cuenta:

  • Cuál es nuestro estado físico. ¿Estamos en forma? Si no lo estamos, empecemos a entrenar desde ya. La evaluación en hipoxia, sobre todo si vamos a subir montañas, es una buena idea. En 15 minutos  lo sabrás en el Centro Médico Healthing.
  • Una prueba de esfuerzo. Una vez al año es lo perfecto. Para nuestra tranquilidad.
  • Los pies, que van a ser los grandes sufridores. Ni se te ocurra llevar zapatillas nuevas. Las tienes que usar antes, y comprobar que son adecuadas. Puedes necesitar nuestro servicio de podología, que analiza tu pisada, y si lo necesitas, te hacemos unas plantillas.
  • Uno o dos bastones, pueden sacarte de más de un apuro, si caminas por sitios difíciles, o de vegetación alta.

Preparar la ruta. Es importante, porque evitamos riesgos innecesarios.

¿Y la mochila? Debe ser ligera, pero sin olvidar lo necesario. La equipación correcta es vital:

  • Protección: gafas, crema protectora,
  • La ropa técnica es transpirable, lo ideal es las “capas”, que puedas poner y quitarte prendas para estar exactamente tan abrigado como lo requieran las circunstancias. Aunque haga buen tiempo, al subir la montaña las condiciones pueden ser muy distintas. Que no te pillen desprevenido.
  • Los zapatos, crucial. Y los calcetines. Siempre llevar recambio, por si se mojan.

Un pequeño botiquín de emergencias:

  • Para los mosquitos que puedan picar.
  • Un antinflamatorio, una venda, esparadrapo.
  • La medicación que cada uno necesite por sus circunstancias.

Sin olvidarnos de la hidratación: podemos llevar una botella ligera de agua, e  incluso una bebida isotónica para asegurar no estar faltos de minerales.

Aquí sí que el móvil no es un mal aliado. Una llamada de emergencia puede salvar tu vida o la de los demás. Asegúrate de que está cargado.

Aprovecha para cuidar el campo, no molestar a los que viven por donde vas, no ensucies, no dejes tu rastro en forma de basura, sino todo lo contrario. Respeta y cuida de tu entorno.

Tanto si vas solo, o con familia o amigos, el contacto con la naturaleza, con los pueblos que muchas veces están solitarios y medio abandonados, seguro que van a aportar un nuevo empuje y motivación a tu vida.

 

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