No perder el control, ese es el objetivo. Cuando la tormenta arrecia, tenemos que tener más claro que nunca los objetivos, lo que en realidad queremos.

Al levantarme por la mañana pienso en cómo  tiene que dividirse el día, cuánto tiempo para el trabajo, para el descanso, para la comida, para el ejercicio. Si lo cumplo, estoy tranquila de no perder el control. Pero si se me pierde la comba…

Empezar por lo más importante. No perder el control de tu tiempo

Tantas veces la vida se pasa perdiendo el punto de qué es lo más importante para ti. Llenas las horas del día haciendo lo que menos importa, invirtiendo energía en rellenar, o cumplir con objetivos que no son los prioritarios.

Este aislamiento ha tenido, o, perdón, mejor dicho tiene, alguna cosa buena. Una de ellas, haber tenido más tiempo para reflexionar. Aquí, te invito a repasar conmigo cuáles son tus prioridades, y cuánto tiempo real inviertes en lo que más te importa.

Imaginemos que tienes un tarro que rellenar. Y tenemos que hacerlo de la mejor manera para que entren muchas cosas.

Lo importante, son piedras grandes. Estas representan las cosas que más nos importan. A lo que no queremos renunciar de ninguna manera. Nuestra familia, seres queridos, amigos de verdad, sueños, viajes, cuidar de la salud, ir al gimnasio…

En importancia, siguen unas piedras de tamaño mediano, que son cosas que te gusta hacer, pero no son absolutamente esenciales, como pueden ser algún hobby,  deporte, probar una receta, ir al último restaurante de moda, estar al día en las redes..

Lo último, granos de arena. Aquí entran muchas actividades cotidianas, como hacer la colada, pagar facturas, comprobar los e-mails, hacer, en general, las responsabilidades diarias que ocupan mucho, mucho tiempo si no cobramos consciencia.

Llenar el tarro.

Lo normal es dedicar mucho tiempo en los granos de arena. Cuando lo haces, el tarro se colapsa, sin dejar sitio suficiente para lo demás.

Cuando no priorizamos,  utilizamos nuestra energía en cosas que no nos llenan. Vas olvidándote de lo que de verdad te importa. Los días se llenan rápido, y antes de que te des cuenta, lo que más quieres, lo que de verdad te hace feliz, se han quedado relegados en el olvido.

Por eso, es importante.

Cambiar la forma de gestionar las piedras.

Primero, lo más importante, las piedras grandes. Dedica tiempo a tu familia, amigos, sueños, proyectos, acuérdate de cuáles eran tus aspiraciones y proyectos.

Segundo, las medianas. Hobbies, cosas  que te gusta hacer, relación con personas que te inspiran…

Por último, mete la arena. Verás cómo tendrás sitio para todo.

Como se consigue no perder el control

1.- Haz una lista todas las semanas.

Escribe los domingos por la noche tus prioridades, lo que quieres conseguir durante la semana. No seas demasiado ambicioso. Centra el tiro en, por ejemplo, tres grandes objetivos.

2.- Dales tiempo.

En la agenda, asigna tiempo para enfocar tus goles. Asegúrate de que el que le das es suficiente, para alcanzar  la meta.

3.- Consigue la ayuda que necesites.

Por ejemplo, contratando alguien para cuidar a tus hijos mientras sales con tu mujer, o contando a alguien importante cuáles son tus metas para sentirte obligada a cumplir con ellas.

Si te has propuesto cuidar de tu alimentación, compártelo con alguien, eso puede ayudar de manera significativa.

4.- Deja tiempo para lo demás.

Para todo se necesita tiempo, programarse. Los granitos de arena son también necesarios, importantes. Mientras no llenen el tarro sin dejar sitio para lo demás.

Hacer la compra, cuidar de que las cosas estén en orden, limpias, las facturas, las cosas pequeñas del día a día, pueden agotar nuestra energía. Dales el tiempo necesario, sin que te agoten.

5.- Felicítate a ti mismo cuando consigas cumplir.

Cambiar hábitos no es fácil. Necesitas fuerza de voluntad, claridad mental, esfuerzo.

Y por ello, te felicitamos.

Todo lo anterior parece obvio, pero a veces lo evidente es puesto en el archivo de las cosas olvidadas.

Los problemas, las preocupaciones, las distracciones, nos llevan por caminos equivocados, y cuando pasa el tiempo, nos damos cuenta de que hemos renunciado a las cosas que más nos importan.

Gracias a éste tiempo de parar, podemos reflexionar y enderezar el rumbo. Tantos sacrificios, momentos de incertidumbre, de soledad, de sufrimiento, se ven de alguna manera recompensados por ser capaces de volver la vista atrás, y darnos cuenta de comportamientos que nos llevaban a no cuidar de nuestras grandes piedras, ni siquiera de las medianas.

Centro Médico Healthing