Vamos a cambiar de vida, nos vamos a casar, aprovechamos este feliz momento para hacernos una “puesta a punto” y sacar lo mejor de nosotros mismos.

Me voy a casar éste verano;  después de mucho pensar y planificar… está decidido!

Ahora, me miro en el espejo y veo con preocupación  que tengo que corregir alguna cosilla si quiero llegar a tope a mi matrimonio.

Me sobran unos kilitos, tendría que prestar más atención al corte de pelo, no me vendría mal cuidar mi piel para estar más favorecido; en resumen, voy a aprovechar este feliz acontecimiento para hacer mi propia “puesta a punto”.

Cada vez más personas están entrenando específicamente para estar en forma para el día de su matrimonio,  salir “guapos” en las fotografías que nos perseguirán por mucho tiempo.

Es comprensible querer estar lo mejor  posible cuando sabes que es un momento que va a quedar inmortalizado para siempre. Y es un buen aliciente  para empezar a llevar una vida más sana, hacer esos cambios necesarios para estar mejor.

Por donde empiezo…

Empecemos por el principio,

  • Si tienes suficiente tiempo, te puedes plantear una dieta para adelgazar, un programa de ejercicio físico, ayuda de psicología, o mejora de tu imagen.
  1. El psicólogo nos puede echar un cable si sufrimos de ese pánico que te puede dar al hacer un cambio en tu vida tan importante. No dudes en pedir ayuda.
  2. Acude a un nutricionista que te ayude a mejorar tu alimentación y si lo necesitas perder esos kilitos que te sobran.
  3. Un programa de entrenamiento para mejorar tu aspecto físico.
  4. Es el momento de revisar tu imagen y ver si necesitas una depilación, una limpieza de cutis o un masaje de relajación.
  • Si el tiempo se te termina, hay que pasar a las medidas de urgencia, entonces podemos:
  1. Insisto en la ayuda psicológica.
  2. Hacernos tratamientos de cabina, tanto para eliminar grasa, mejorar la piel, depilarnos, hacernos la manicura y pedicura.
  3. Ir al peluquero, podemos replantear nuestro “look”, aunque con cuidado de no asustar a nuestra pareja.
  4. Como vamos a compartir la vida, no es mala idea hacerlo desde ahora, y hacer juntos esta “preparación” para el día de la boda. Es un rato de disfrutar cuidándonos.

 

Podemos también dar una vuelta por las tiendas, y sorprender a nuestro nuevo compañero de viaje con ropa interior divertida y sexy, un perfume nuevo; formas de disfrutar y compartir este paso tan importante que supone decidir quién va a ser tu compañero de vida.

Dicho esto, no nos gusta la idea de tener que aparentar algo durante un día por más importante que éste sea. La presión a la que nos sometemos se puede convertir en una locura, y perder el objetivo de tener una rutina más saludable. Estás comprometiéndote para toda la vida con alguien, lo que es muy bonito y a la vez escalofriante… de lo último que deberías preocuparte es de si tus brazos están bien musculados o no.

Estés o no comprometido en matrimonio, no pierdas de vista lo más importante: tú mismo, eres más que suficiente, exactamente como estas. Tu pareja debe quererte a ti, no la apariencia que proyectas. Por lo que inspira profundamente, come lo que te haga feliz, intenta tener hábitos saludables durante todo el año, no solo para salir bien un día en una foto.