La salud es un equilibrio entre varias cosas, se basa en tener unos buenos hábitos de vida; te las enumeramos para que seas más consciente y sepas de qué manera empezar a coger las riendas de tu bienestar.
Los seis hábitos de vida
Los buenos hábitos de vida, nuestras rutinas, marcan de alguna manera nuestra salud. Puede sonar aburrido, porque nos suena a levantarnos por la mañana y desayunar cosas insípidas, trabajar sin que nos vaya mucho en ello, hacer deporte descafeinado y cenar brócoli.
Pero no es para nada por lo que abogamos. Vivir es sentir, es vibrar, gozar, y estar al 100% en cada uno de nuestros gestos.
Equilibrio es la base del bienestar. Si lo perdemos, hasta cierto punto encontramos un punto en el que subsanamos faltas de elementos con otras en las que tenemos excedente. De eso se trata la homeostasis.
Aquí presentamos los pilares en los que se asientan las columnas del bienestar; alguno te puede sorprender, pues lo ponemos encima de la mesa, sobre blanco y negro, para tu reflexión.
- Tomar el sol. Lo ponemos en primer lugar, porque queremos incidir en la importancia que tiene la energía del sol para proporcionar la vitamina D imprescindible para la salud. Es vital para muchas funciones vitales, como la absorción de calcio en los huesos, refuerzo del sistema inmunitario, su falta produce síntomas como cansancio, dolor, debilidad muscular, etc.
- La alimentación. Debemos insistir en el concepto de que la comida es nuestra fuente de nutrición a nivel celular. Estar adecuadamente nutridos, con alimentos ricos en vitaminas y minerales, es imprescindible para el correcto funcionamiento orgánico. Recordemos en éste punto que en el mundo civilizado el problema fundamental es la sobre alimentación. La práctica de ayuno intermitente, cada uno utilizando el mejor sistema adaptándolo a tu vida, tiene unos grandes resultados para la salud.
- Las radiaciones. Aunque no seamos conscientes, las ondas electromagnéticas, la contaminación ambiental, afecta directamente la salud. El primer paso para corregir el exceso es ser conscientes de ello y tomar precauciones para que no nos perjudique. Buscar momentos para estar en contacto con la naturaleza, el “earthing”, eso es, encontrar en la naturaleza, caminando descalzo por la tierra, que nuestra carga eléctrica se neutralice, es una manera de equilibrar la radiación. Evitar tener en nuestro hogar, o por lo menos en nuestro cuarto de dormir, dispositivos electrónicos, ordenadores, teléfonos, es fundamental. Por otra parte, la contaminación del aire que respiramos a diario nos perjudica. Intenta encontrar momentos de poder ir a sitios donde el aire esté limpio, y reclama tu derecho a respirar aire sin contaminantes. Limpia periódicamente los filtros del aire, en casa, y en la oficina.
- El ejercicio. No tiene sustituto. El cuerpo, está constituido para moverse. El sedentarismo actual es una nueva epidemia. Si no encuentras momento para ir al gimnasio, camina, no utilices el ascensor, aprovecha cualquier ocasión para moverte. No pases horas en el ordenador sin levantarte. Cada dos horas, aunque sea da unos pasos por la oficina.
- No es un lujo, sino una necesidad. En el descanso, el cuerpo se resetea, se regenera. Se necesitan unas horas mínimas de sueño, sin las cuales el organismo envejece prematuramente. Cuida tu momento de dormir, respeta el tiempo que requieres para estar bien como parte indispensable de estar en forma.
- La salud en las emociones. No sé por qué la ponemos en último lugar. Es básico tener unas buenas relaciones sociales, un entorno familiar equilibrado, buenos amigos con los que compartir momentos, problemas, risas y camaradería. Los hombres somos seres sociales. Lo necesitamos para estar bien.
Estos seis pilares para el bienestar no restan ni esclavizan a las personas conscientes de su importancia, sino que ayuda a ser consciente de que es nuestra la responsabilidad tomar las riendas de la salud.
Si eres de los que se comen cualquier cosa, descansas mal, y no te mueves, fácilmente serás víctima de enfermedades endémicas de nuestra sociedad, como la diabetes, la obesidad, u otras.
La buena salud es imprescindible para vivir la vida a tope, ser creativos, aportar a nuestro entorno energía y optimismo, ser mejores en el deporte, el trabajo, la familia.
Demasiadas veces nos acostumbramos a nuestros malestares pensando que es normal, y se nos olvida lo que es estar bien de verdad.