En la cena de fin de año los invitados al convite se sinceran… cada uno pone sus metas, sus sueños, encima de la mesa.

Los propósitos de fin de año

Durante la cena de fin de año, es frecuente la conversación sobre los propósitos para el año que entra.

Este año, en una mesa de jóvenes de entre 19 y 28 años surgió la conversación. Eran amigos, incluso primos, pero fue sorprendente la sinceridad de los propósitos que plantearon.

No fueron declaraciones políticamente correctas, ni metas utópicas de las que uno se olvida a la mañana siguiente. Los propósitos que se escucharon fueron de lo más práctico.

La primera, una mujercita de 24 años, decía que ella lo que quería era que la subieran el sueldo. Suena quizá algo frívolo, pero que en el trabajo reconozcan tu valía, que no te sientas explotado ni minusvalorado no tiene nada de superfluo.

Su ambición no era salvar las ballenas, ni la paz en el mundo, pero es verdad que cuando uno se encuentra bien consigo mismo, está mejor con la sociedad y mucho mejor preparado para tener sueños de mejorar el entorno.

Otro habló de cuidar mejor de la gente que le importaba. Con sus 28 años, la comprensión de saber que en éste mundo lo más valioso es la familia, la amistad, en suma, las personas, llena de satisfacción y tranquilidad.

“A mí me gustaría enamorarme” comenta uno de los primos, que con sus 30 años tiene ganas de pensar en compartir su vida. Los chicos están tan metidos en sus carreras profesionales, que a veces no encuentran ni tiempo para las relaciones.

Nuestros jóvenes son los que van a constituir la nueva sociedad, es de vital importancia que sus cabezas estén bien “amuebladas”. La soledad en las grandes ciudades es consecuencia de la vida tan estresante y competitiva que nos imponemos.

“No quejarse” surgió de una esquina de la mesa. Qué maravilla. Es un propósito muy de agradecer. La queja no solo no sirve para nada, sino que es una losa para las personas que conviven con el “quejumbroso”.

Y más… no decir “me aburro”, aburrirse es de persona poco inteligente, con poca imaginación;  “no pensar sólo en los propios intereses”, otra meta interesante, además, el egoísmo acaba rebotando contra el egoísta; “pensar antes de actuar” dice uno de los amigos más vehementes, ese es el propósito de madurar, que es algo importante cuando ya toca por la edad; “comprometerse” a la juventud a veces les cuesta, ya que están a tope con sus vidas y no les “entra” más…

Después se escucharon los propósitos más típicos de dejar de fumar, de perder esos kilos de más, comer mejor o ponerse más en forma. Todos estos propósitos son encomiables, y los apoyamos al 100%.

Porqué mueren tan deprisa los buenos propósitos

A lo mejor nos los planteamos con un par de copas de más, y no pensamos realmente lo que decimos, o las metas son demasiado altas para llevarlas a cabo nosotros solos sin ayuda de nadie.

Proponerse todos los años lo mismo, y fracasar estrepitosamente a los pocos días o semanas es demasiado frecuente.

Este año, no escatimes en propósitos, pero déjate ayudar si éstos son demasiado exigentes para llevarlos adelante con éxito.

Escribe tus propósitos en un diario

Escríbelos en la página, por ejemplo del 1 de Marzo; así te servirá de comprobante de cómo lo has llevado.

Te puede sorprender para bien o para no tan bien…

Pero lo peor es no tener metas que alcanzar. Fracasar no es tan malo, es perfectamente humano, solo hay que seguir intentándolo, ser mejores, estar mejor, aprender más, viajar más, querer más, dormir mejor…

De todos los propósitos, imagínate que de 5 consigues 1… pues es toda una victoria.

Así, año tras año, conseguiremos poco a poco lo que nos vayamos proponiendo. Y si no, pues por lo menos ¡lo habremos intentado!

 

 

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