Los productos de limpieza tienen tóxicos en su composición. Si tienes síntomas, antes de tomarte medicación, haz un repaso de si son ellos los culpables del malestar.

Productos de limpieza.

Nos hemos acostumbrado a que nuestro salón huela a pino, y  el cuarto de baño a rosas;  si no es así, sentimos que realmente no está suficientemente limpio.

Lavamos nuestra ropa con jabón y no nos ponemos una camisa que no esté impregnada del olor del  suavizante a lavanda, romero, o lo que a cada uno guste.

Con la furia de tener la casa perfecta, cogemos el bote de amoniaco perfumado, y pegamos un buen repaso a cada rincón, de manera minuciosa, ya que la suciedad se esconde en cada esquina.

La lejía es nuestro aliado y capitán general de la lucha contra la suciedad del hogar.

Cuando llega la primavera, con sus pequeños y molestos insectos revoloteando y fastidiando por todas partes, incluimos al “set” de productos del hogar el insecticida, ya sea dejándolo permanentemente en el enchufe, o un spray que difundimos por todas partes por la noche.

Si tenemos plaga de cucarachas, podemos incluir una fumigación mensual completa al hogar, para estar seguros de no dejar títere con cabeza.

Y ya agotados, conseguimos el ambiente ideal, y descansamos en ese aire  en el que reina la química, los tóxicos.

Nos ponemos el pijama lavado con suavizante, una crema en el cuerpo y la cara con algún aroma relajante, y nos vamos a dormir en una cama también cubierta de productos con químicos. Y, claro, nos duele la cabeza.

Incluimos en la lista de problemas de toxicidad en casa  la inmensa cantidad de radiaciones por el wi-fi, los cables eléctricos, los teléfonos sin cable.

Todo esto no se resuelve con antinflamatorios ni analgésicos, sino haciendo “espionaje” en casa de  los productos que estamos utilizando para ver si son ellos los culpables.

Tóxicos en los productos de limpieza

Toma nota de éstos tóxicos que a veces no figuran en la lista de componentes de los productos de limpieza, que son veneno para las personas:

  • Ptalatos, los tienen los jabones, detergentes, ambientadores; productos que anuncian su aroma, normalmente llevan ptalatos. Este es un disruptor endocrino, lo que quiere decir que altera la producción normal de hormonas en el cuerpo, afectando, entre otras cosas, a la fertilidad.
  • El percloroetileno, quitamanchas en tapicerías o ropa, limpieza en seco. Es ese olor característico de cuando te traen la ropa de la tintorería, o el que aparece cuando limpias el sofá con un spray.
  • El triclosán, producto que se incorpora en jabones de tocador, lavavajillas, que llevan en su etiqueta la indicación de “antimicrobianos”.
  • Los amonios cuaternarios, están en suavizantes, y productos que anuncian sus propiedades antimicrobianas. Pueden producir dermatitis y problemas respiratorios.
  • El 2-butoexanol, utilizado para la limpieza de los cristales. Puede ser perjudicial para los pulmones, inhalado, también es tóxico para el hígado y riñones.
  • El amoniaco, ningún asmático debería inhalar este producto, ni las personas con debilidad bronquial. Mezclado con lejía emite un gas venenoso.
  • El cloro, se encuentra en limpiadores de inodoros, polvos abrasivos, agua del grifo. Puede producir problemas respiratorios.
  • Hidróxido de sodio, en desatascadores de tuberías, limpiadores de horno. Puede provocar quemaduras.

Soluciones

No es difícil elaborar tus propios productos de limpieza.

  • Mezclar vinagre y pasta de bicarbonato para la limpieza del horno.
  • Vinagre blanco, para los cristales, diluido en agua.
  • Si te gustan los olores, usa unas gotas de aceite esencial que más te guste.
  • Las plantas en el salón, renuevan el aire, y ahuyentan insectos.
  • Aceite de oliva, con un poco de limón, para los muebles de madera sin barnizar.
  • Con pasta de dientes, se limpia la plata.
  • Para la ropa, vinagre blanco, y si necesitas un anti-fúngico, aceite esencial de árbol del té es lo que recomendamos.
  • Los trapos de microfibra no necesitan productos para eliminar el polvo. Si está la superficie muy sucia, solo mójalos un poco.

Los tóxicos nos perjudican a todos

Aunque la cabeza no te duela, eso no significa que no te esté perjudicando la cantidad de tóxicos que te rodean. Puede ser que tengas más tolerancia, pero siempre, el veneno es veneno, para todos.

Pero si ya tienes síntomas como dolor de cabeza, insomnio, intranquilidad, pérdida de memoria, dolores erráticos, etc, sospecha de que estás sobre-pasado de ambiente tóxico, que limpiando el aire que te rodea, se puede solucionar.

Hay sitios en los que no se puede hacer nada, como si tienes que ir al trabajo y respirar ambiente contaminado de la ciudad, o si en la oficina usan productos perjudiciales (también lo puedes comunicar a las personas encargadas). Donde debes tener el control es en tu propio hogar, que es el sitio donde descansas, donde te recuperas, el lugar en el que el aire debe ser limpio.