Los germinados tienen propiedades poderosas, que los suben al podio de los superalimentos. No dejemos de incluirlos en nuestra dieta.

Los germinados, ¿Están ya en tu plato?

El buen tiempo convierte la ensalada en un plato especialmente delicioso. Los alimentos crudos, bien lavados, la mezcla de texturas, olores y sabores nos garantizan el aporte de vitaminas y minerales que otras veces, a causa de la temperatura del cocinado, no tenemos.

Los protagonistas de la ensalada son de sobra conocidos. Hay alguno especialmente principal, sobre todo por sus propiedades para el bienestar y la salud, como los berros, el aguacate, y la cebolla.

Pero los germinados merecen capítulo aparte.

¿Qué es un germinado?

Es un brote, es vida nueva, fresca, con grandes cantidades de enzimas, minerales, oligoelementos y vitaminas.

Germinan generalmente  en el suelo, o en macetas pequeñas diseñadas para ello. Encontramos elementos, como por ejemplo vitamina C en el germen del trigo, que no está disponible en la semilla sin  germinar.

Casi cualquier semilla puede germinar:

  • Legumbres: alfalfa, fenogreco, frijol chino, judía, guisante, trébol…
  • Cereales: avena, trigo, maíz, mijo, centeno, alforfón, cebada, quinoa, arroz..
  • Oleaginosas: sésamo, girasol, frutos secos.
  • Verduras: brécol, zanahoria, apio, repollo, espinaca, hinojo, nabo, cebolla, puerro, perejil, rábano…
  • Mucilaginosas: berro, lino, rúcula, mostaza…

Es fácil hacer los germinados tú mismo

El proceso del germinado  es el mismo que el semillero, pero en lugar de terminar en el huerto, lo hace directamente en el plato.

Es un alimento utilizado desde épocas muy antiguas, en civilizaciones milenarias que conocían sus propiedades para la  salud.

Solo necesitamos paciencia y seguir los pasos.

Necesitamos ser estrictos en las medidas de higiene. Ya que el proceso de germinación es proclive a la proliferación de bacterias. Por lo que el cambio de agua, y el lavado de la semilla es importante.

Hay que utilizar semillas de huerto específicas para germinados. Cualquiera se puede germinar, pero las otras están preparadas para hacerlo de otra manera diferente, se pueden podrir, y así, desanimarnos.

  1. Humedecer las semillas. Durante 8 a 12 horas. Tapar el bote con una gasa o trapo, y colocarlo en un lugar oscuro y cálido. No utilices más semillas de las que entren en donde las vayas a germinar, si lo haces, no tendremos el resultado esperado.
  2. El recipiente puede ser un bote de cristal, un plato o una bandeja germinadora. Esta última está diseñada para ayudar al proceso. Por ejemplo, la rúcula, la albahaca o el lino germinan bien en un plato, extendidas y húmedas. Las mucilaginosas germinan bien en tarro, como el brócoli o la remolacha. En éste caso, cuidado con el agua sobrante.
  3. Lavar, escurrir y colocar para el proceso. Antes de colocarlas en el proceso. Colocarlas una a una dejando cierto espacio entre ellas.
  4. Cambio de agua, a diario, para evitar la proliferación de bacterias y moho.
  5. Paciencia! Espera a que crezca lo suficiente para que sean la delicia de tu plato y lo mejor para tu organismo.

Beneficios de los germinados

  • Regeneración de la flora intestinal, y facilitan la digestión.
  • Son mineralizantes, reconstituyentes, desintoxicantes.
  • Estimulantes del metabolismo y los jugos pancreáticos.
  • Fortalecen las defensas.
  • Aptas para dietas de control de calorías.
  • Depurativas, potencian además la producción de leche materna.
  • Reguladoras del sistema endocrino.
  • Incrementan el tono muscular.
  • Aportan longevidad.

Se pueden cocinar, pero en crudo vamos a disfrutar de sus mejores propiedades.  Si consumes diferentes germinados, descubrirás nuevos sabores, aromas y le darás un toque diferente a los platos.

Mezclar germinados de alfalfa con col y lenteja es una buena combinación, o el sabor picante del rábano, la cebolla, puerro o mostaza con cereales o legumbres. La zanahoria combina estupendamente con alfalfa, col o judía mungo.

La mayoría de las personas pueden consumir los germinados tal cual, pero los estómagos delicados pueden beneficiarse de escaldar durante uno o dos minutos las germinaciones de legumbres, y, como precaución debemos desechar las semillas que no hayan prosperado en nuestro semillero.

Las patatas y los tomates, los pimientos y las berenjenas no son válidas para germinar, resultan tóxicas.

Nuestra dieta diaria puede complementarse con novedades como los germinados. Si te atreves a hacerlos en casa, te sentirás incluso más implicado en mejorar la alimentación de casa, la salud de todos.

Siguiendo nuestras recomendaciones, y teniendo precaución con las medidas de cambio de agua e higiene propuestas, puede resultar divertido para todos los de casa,  además de saludable.

También, es buena idea mezclar los germinados con vegetales fermentados, para dar un regalo a nuestro sistema digestivo.

Centro Médico Healthing