Los gases de efecto invernadero producen el calentamiento global. Los causantes somos nosotros, y también los perjudicados.

Los gases que atrapan el calor en la atmósfera se llaman de efecto invernadero. Vamos a ver cuáles son los principales y cómo podemos minimizar sus consecuencias.

Co2, dióxido de carbono, que proviene en su mayor parte de la quema de combustibles  fósiles (carbón, petróleo, gas natural), y también de la quema de residuos biológicos.

Ch4, metano, resultado del transporte y extracción de carbón, petróleo, gas natural. También las explotaciones ganaderas emiten gases con metano.

zonas céntricas para proteger el exceso de polución, fomentando el uso de coches y bicicletas eléctricas, etc.

No2 óxido nitroso,  gases que provienen de la actividad agrícola e industrial, combustión de residuos fósiles, gestión de aguas residuales.

Gases fluorados, emitidos en la industria.

Todos estos gases permanecen más o menos tiempo en la atmósfera, donde se mezclan, por lo que es uniforme en toda la tierra, sin importar el origen desde donde se emitan.

Lo  que podemos observar es que son los transportes los máximos responsables del calentamiento global.

Ya se está viendo reflejada la reacción en los políticos y las industrias, restringiendo el tráfico, prohibiendo el acceso a zonas céntricas para proteger el exceso de polución, fomentando el uso de coches y bicicletas eléctricas, etc.

Los gases de efecto invernadero son originados por la polución, de la que el hombre es el único culpable. Y no solo se causa perjuicio a sí mismo, sino a toda la vida en el planeta.

Efecto de la polución en la salud

Nos hemos acostumbrado a respirar aire sucio.  Pero no así nuestros pulmones, ni el cerebro.

La repercusión inmediata es que personas cada vez más jóvenes tienen problemas respiratorios.

Se incrementan los casos de asma a edades más tempranas, así como todas las patologías respiratorias, como el EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)

Esto se produce por respirar aire polucionado, lleno de minúsculas partículas que no se aprecian a la vista, y que al tomar aire se introducen en el cuerpo.

Desde los pulmones pasan dos cosas;

  • la primera es que esas partículas obstruyen e incapacitan  en mayor o menor grado el movimiento de expansión del pulmón, restando así la capacidad de respiración. Se resta flexibilidad al tejido, y como consecuencia, aparece la fibrosis.
  • La segunda, es que esas pequeñísimas partículas entran a través de los pulmones en el torrente sanguíneo. Al ser tóxicas y ajenas al organismo, causan perjuicio a nivel sistémico. Se produce una inflamación general, y ésta, sabemos que es la causa primera de patología.

La polución y las enfermedades neurovegetativas

A quién no le preocupa enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil.

Encontramos  un incremento en el número de casos, y cada vez más jóvenes.

Respirar aire contaminado puede estar en el origen de éste incremento.

Las partículas contaminantes tienen un tamaño tan pequeño, que al respirar se introducen directamente en el cerebro a través de unos conductos que lo unen en  el orificio nasal, no teniendo la barrera hematoencefálica para detenerlas.

Se han realizado estudios en los que analizan muestras de tejido cerebral en las que aparecen las  partículas incrustadas, en zonas extendidas del cerebro; y esto se asocia a problemas neurológicos tanto de demencia senil como de alzheimer.

Incluso, se ha observado que los perros también están sufriendo por respirar aire contaminado,  y se traduce en que empiezan a tener reacciones como confusión, envejecimiento, no reconocen a sus dueños…

¿Qué podemos hacer?

La primera medida, exponernos lo mínimo posible. Aprovechar cualquier excusa para salir al campo, respirar aire fresco, limpio de tóxicos.

Si hay en la familia personas con problemas respiratorios, plantearse un cambio de domicilio si en donde vivimos hay  mucha contaminación.

Tomar consciencia, y poner nuestro granito de arena para impedir que la curva siga ascendiendo; aquí entra el reciclaje de residuos, usar transporte limpio, no utilizar más calefacción o aire acondicionado de lo estrictamente necesario, lavar la ropa y los platos cuando el tambor esté lleno, utilizar productos ecológicos para la limpieza, etc.

Exigir a nuestros dirigentes que no sea un asunto secundario, sino que el derecho a la propia salud, al aire limpio es prioritario. Aunque para muchos sea un fastidio, es cuestión de educación y de acostumbrarse a cambiar rutinas.

Al final, todos saldremos ganando.