Los desafíos actúan como un acicate que nos espolea para llegar más lejos, no estar cohibidos por limitaciones imaginarias, superar nuestras propias expectativas.
Los desafíos como motor
El desafío personal es intentar lograr un objetivo que requiere esfuerzo, tesón, tenacidad, a través de ese convencimiento de que nos queremos comprometer llegar a una meta, logramos auto estimular la fuerza de voluntad.
Para conseguirlo, se planifica un camino, unos retos encaminados a la buena marcha del desafío.
Es un motor, que se puede plantear a muchos niveles, como a nivel social, empresarial, industrial, siempre es algo que plantea una dificultad, pero cuya consecución es un avance, una prueba de que con esfuerzo y visión, se puede llegar donde se quiera.
La vida es un puro desafío; es ir superando pruebas: los estudios, las relaciones personales, los deportes, es ver como posicionarnos con respecto a nuestras ambiciones.
Alcanzar una buena salud, también es un reto.
El desafío en el deporte
El deporte está ligado al desafío, a la competición.
A diferentes niveles, aceptar los retos, planificar desafíos que en un principio pudieran parecer inalcanzables, consiguen sacar la mejor versión de nosotros mismos.
Y si al final no lo consigues, seguro que el camino que has andado intentándolo te ha dado una buena renta.
Recomendaciones:
- Cuando planifiques la meta a conseguir, intenta tener una hoja de ruta.
- Piensa en tus talentos, fortalezas, y debilidades para que el desafío sea acorde con tus posibilidades. Aunque lo que quieras alcanzar sea ambicioso, no puede ser contrario a tus propias facultades.
- ¿Por qué has elegido ese reto? ¿Qué aporta en tu vida? La coherencia es importante.
- A lo mejor tu reto se puede llevar a cabo en grupo, en comunidad. La compañía es a veces una manera más sencilla de alcanzar logros.
- También puedes encontrarte en desafío contra otras personas. Aprende a competir, es divertido y ayuda a desarrollar cualidades interesantes para la vida.
- Intenta ser flexible, saber corregir por el camino errores.
- No asocies los retos con algo malo, sino como un motor de estímulos, de superación.
- Refuerza tu valía personal, ya que ejercitas voluntad, perseverancia, tesón.
El reto en el deporte lleva consigo un refuerzo físico, pero también psicológico.
Se aprende a plantar cara y no acobardarse ante los desafíos,.
Para ello, desde pequeños, hay que dejar que los niños afronten retos y problemas, y dejarles que salgan de ellos por sí mismos. Aquí la principal equivocación aparece con esos padres ultra proteccionistas dispuestos a lo que sea para hacer la vida de sus hijos más fácil.
De forma natural, la evolución de la vida va dando una lección de cómo afrontar desafíos y reforzar nuestro espíritu de lucha.
En la edad adulta, parte importante de haber alcanzado la madurez es debido a haber superado desafíos.
Aprender a ganar y más importante, a perder.
No es fácil saber ganar. Ser capaces de dar ese golpe de gracia para llevarte la victoria sin que te tiemble el pulso. Hace falta control, convencimiento, sangre fría. Hay que aprender a ganar, a tener el convencimiento de que puedes ser el mejor.
Tampoco perder es fácil. Reconocer que el otro ha sido mejor. Aprender la lección, sacar una conclusión. Saber porque ha sucedido, y corregir los errores que hemos hecho para intentar ganar la próxima vez. No frustrarse demasiado, o que el disgusto no te saque de la competición. No tirar la toalla, sino que sirva de motor para darte mayor impulso para la siguiente ocasión.
No tengas miedo
No solo no tienes nada que perder, sino a cualquier nivel, tienes mucho que ganar.
Las personas muy competitivas necesitan los desafíos para estar motivados, están continuamente buscando retos para seguir en “carrera” tanto en la competición deportiva como en las profesiones o las relaciones.
Sin sacar las cosas de quicio, el desafío es un instrumento que utilizado como motor, hace que seamos capaces de llegar donde no nos habíamos imaginado, a superar pruebas de todo tipo, a reforzar nuestra confianza y talentos como el tesón y la perseverancia.
El desafío es, en el buen sentido, esencial para la propia superación. No te achiques, afronta los retos y refuerza tus capacidades.