Los cambios bruscos de temperatura ponen en jaque el sistema inmune. Gripes y dolores musculares llenan las urgencias de los hospitales. Te damos alguna recomendación para que salgas triunfante del otoño.

Los cambios de temperatura.

Datos sobre el otoño

Desde el pasado mes de septiembre, parecía que el verano no acababa de ceder terreno a la nueva estación.

El otoño empieza el 23  de septiembre a las 9.50 minutos. La estación dura 89 días y 20 horas, terminando el 22 de diciembre.

No siempre es igual. La fecha puede oscilar, y depende de la posición de la tierra con respecto a su órbita alrededor del sol.

En ésta estación,  el centro del sol visto desde la tierra cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur.  Este fenómeno se conoce como el equinoccio de otoño.

En Japón, es un día de fiesta, llamado Ostara.

Los maravillosos colores del otoño, se deben: la clorofila, el verde, el carotenoide son los amarillos, naranjas y marrones, y las antocianinas, el rojo.

Las hojas  de árboles caducos se renuevan, después de un largo periodo de fotosíntesis, y de intercambio de gases con el entorno, descansan, cambian el color al perder la clorofila con el cambio de temperatura,   se secan, mueren. Hasta la llegada de la primavera, donde volverán a brotar recargadas de energía

Como afecta el cambio de temperatura a las personas

Hay gente “metereo-sensible”, eso es, les afecta, sienten en su cuerpo los cambios meteorológicos.

Dolores musculares, de huesos, migrañas… y el sistema inmune se ve puesto a prueba con variaciones de temperatura extremos, a veces de 10 grados o más.

¿Quién no se ha resfriado, o se ha cogido una gripe con éstos cambios de temperatura?

El frío afecta principalmente al sistema respiratorio y cardiovascular.

Y ya no solo afecta a la circulación  o sistema respiratorio, sino que también nos podemos sentir más decaídos, melancólicos, desmotivados.

Nos adaptamos poco a poco, pero es verdad que los grupos de riesgo, niños o mayores de 65 años, embarazadas o personal sanitario, deben  protegerse especialmente de los virus que acechan.

Es por ello que el Centro Médico Healthing lanza una campaña de vacunación contra la gripe.

Las visitas a urgencias por problemas respiratorios cuando empiezan los primeros fríos son muy frecuentes.

Debemos prepararnos.

Es importante que intentemos evitar temperaturas excesivamente calientes en nuestras oficinas, en el hogar.

Mantener un ambiente ventilado, incluso aunque la temperatura sea más baja, hace que el aire renovado sea más saludable.

Y es importante:

  • Mantenernos hidratados: es más difícil beber cuando no hace calor, pero es igual de importante que siempre mantener la adecuada hidratación en el cuerpo. Incrementa los caldos calientes o las infusiones, si tienes el cuerpo frío. Esto ayuda a mantener una buena temperatura.
  • Cuida de la alimentación: que sea rica y variada. No dejes pasar disfrutar de los frutos que nos brinda el otoño. La calabaza, las alcachofas, los cítricos, las legumbres.
  • Incrementa la ingesta de vitamina C, que protege el sistema inmunológico contra los tan habituales resfriados y gripes.
  • Refuerza tu estado de ánimo, realizando actividades que te gusten. Mantén a raya el estrés, ya que afecta negativamente a las defensas, que en ésta época están en jaque.
  • El descanso, indispensable. Que la habitación esté bien ventilada, y a una temperatura no superior a los 21 grados. Personalmente, me gusta mantener el cuarto de dormir más frio, ya que esto ayuda a dormir mejor.
  • Por supuesto, no debemos olvidarnos del ejercicio físico, esencial para mantener en buena forma el cuerpo, las defensas, el estado de ánimo.

No te dejes invadir por la pereza

Ahora que la luz se termina antes, asomarse por la ventana y ver oscuridad incita a recogernos y dejar la actividad. Eso tiene algo de positivo, pero no debe conducirnos a la pereza y a abandonar el ejercicio físico.

Abrígate proporcionalmente a la temperatura. Intenta llevar “capas”, de manera que puedas ponerte o quitarte prendas de ropa para estar adecuadamente cómoda en los ambientes que te muevas.

Permite que el cuerpo se adapte a los cambios.

Evita el exceso de calefacción tanto en casa, como en el coche o en la oficina. No solo perjudicas el medio ambiente, sino que tampoco es saludable para ti.