Los antioxidantes nos protegen de los radicales libres. Hay una producción endógena, pero ¿es suficiente?

Los antioxidantes

El origen de la oxidación es la propia vida, y, como elemento primero, el oxígeno.

Como se produce es sencillo, los átomos tienen una carga de electrones que deben permanecer estables, pero cuando ésta se pierde, se produce una reacción en cadena en la que los átomos buscan los electrones que les faltan quitándosela a otros, produciendo inestabilidad en los átomos alterados, de ahí salen los radicales libres, y cuando se produce de forma excesiva, hablamos de estrés oxidativo.

Es un proceso natural, donde los átomos se unen entre sí, mediante reacciones químicas, para formar nuevas sustancias.

El oxígeno es  muy reactivo. Da vida, pero también produce este efecto residual. Naturalmente, el cuerpo tiene una forma de detener ésta reacción produciendo antioxidantes. Pero cuando se pierde el equilibrio,  hay una excesiva producción de radicales libres, se puede producir un envejecimiento prematuro, una alteración del ADN celular, y daños irreversibles.

Quede claro que es el funcionamiento saludable del cuerpo, ya que, por ejemplo, también es el sistema que tiene el organismo de destruir células que son defectuosas, como por ejemplo, las tumorales.

Los antioxidantes naturales

El cuerpo tiene su forma de neutralizar los efectos de la oxidación.

  • Antioxidantes no enzimáticos.

Vitamina C, interviene en la formación de colágeno, mantiene en buen estado los tejidos del cuerpo, dientes, piel, huesos, etc.

Vitamina E, tocoferol, protege de tóxicos, la sangre, los ojos, la anemia y el corazón.

Gingko biloba, es una planta que mejora la circulación sanguínea, lo que es importante para limpiar y nutrir las células y mantener el organismo funcionando de forma eficaz. Es un buen suplemento para personas de edad madura, cuando cuesta más el proceso de desintoxicación.

  • Antioxidantes enzimáticos

Glutation, que es una molécula formada por tres aminoácidos, se produce en el interior de todas las células del cuerpo, y tiene múltiples beneficios para la protección de la salud:

Es un gran protector contra los radicales libres, antinflamatorio, antienvejecimiento, anti-estrés, protege de los daños neurovegetativos, como el Parkinson o el Alzheimer, ayuda al hígado y a los riñones, también al corazón. Y la lista podría seguir.

Pero cuando tenemos una dolencia crónica, o sencillamente con la edad, la producción natural del glutatión disminuye.

Los pomelos, las manzanas, el brócoli, mandarinas, aguacate, ajo, son alimentos que ayudan a la producción de glutatión.

Súper oxido dismutasa (SOD), otro antioxidante endógeno importante protector del corazón, que ayuda en la fatiga tanto física como intelectual, estados inflamatorios.

Para su correcta producción, el cuerpo necesita los cofactores necesarios, vitaminas y minerales.

Suplementación antioxidante

Si la dieta es equilibrada, con alimentos nutritivos y naturales, no padecemos ninguna patología crónica, hacemos ejercicio de forma equilibrada, (los deportistas que entrenan a mucho nivel, producen un alto grado de estrés oxidativo)  dormimos lo suficiente y no nos afecta el estrés, no hace falta que pensemos en la suplementación con antioxidantes.

Pero si comemos deprisa y corriendo lo que podemos en la oficina, dormimos de aquella manera, padecemos de enfermedades digestivas, tenemos problemas en la piel, o sentimos que la vida nos puede, entonces, un suplemento puede ser adecuado.

Es que la vida que hemos organizado en las ciudades está llena de amenazas, el tráfico, la contaminación, la prisa, la sensación de no llegar a nada, pasa factura a las personas.

Y como pocos se pueden permitir el lujo de decir ¡hasta aquí! e irse a vivir al pueblo, en donde todos estos problemas desaparecerían, pues hay que armarse con todo lo que nos ayude.

Desde luego, tenemos que incluir en la dieta las frutas y verduras, proteína, grasa e hidratos de carbono de la mejor calidad para asegurar que no tengamos carencia. Pero esto debe ser con productos de procedencia ecológica.

Si no lo tenemos tan claro, es importante hacer unos análisis para comprobar nuestro estado de estrés oxidativo, y, en su caso, incluir en nuestra rutina un suplemento que nos ayude.