Los alimentos congelados no son más sanos que los frescos. Pero ha sido una transformación para nuestra comodidad la posibilidad de tener una reserva de alimentos en casa.
Los alimentos congelados son mejores o peores
Cuando vamos al mercado, compramos muchos productos frescos, y al llegar a casa los congelamos. Y no te has preguntado alguna vez, ¿No será mejor en vez de comprar tantos productos frescos y meterlos en nuestra nevera, comprarlos ya congelados?
Yo, por ejemplo, no sé bien cómo funciona mi nevera. Miro los dibujitos que indican donde debes colocar la carne, los yogures, las verduras, pero ni idea de a que temperatura están, ni cuál es la adecuada para conservar bien los alimentos.
Congelar alimentos tiene una técnica. Desde luego, la capacidad de los frigoríficos profesionales no se puede comparar con los domésticos. Su maquinaria está preparada para que el proceso sea rápido. La velocidad es clave para que el producto se conserve mejor.
La temperatura de congelación está alrededor de los -20 grados centígrados.
Si no es así, el producto pierde su consistencia, su textura, y lo peor, también sus propiedades.
Además, cada cosa tiene su aquél. No todos los alimentos son aptos para su congelación.
Ni todos, ni de cualquier manera. Esa es la realidad.
Con las ganas que tenemos de no tirar comida a la basura, abrimos un pack de leche y el resto lo metemos en el congelador, o los pasteles que sobraron de la fiesta, o la mayonesa de la ensaladilla rusa.
Bueno, ya os adelanto que ninguno de los anteriores productos es apto para meter en el congelador.
Requiere ciertos requisitos, que vamos a repasar.
Alimentos frescos y cocinados
Los alimentos frescos se pueden congelar, sobre todo si no tenemos tiempo de cocinarlos frescos. Hay ciertas verduras, que incluso mejoran sus propiedades, como el brócoli y la zanahoria.
Debemos también estar alertas en cuanto a la compra de comida congelada. Los preparados, precocinados, suelen tener sustancias indeseables, conservantes como el azúcar, por lo que os aconsejamos leer bien las etiquetas. No por estar congelado es más sano o va a engordar menos.
Si vas a congelar un preparado hecho por ti en casa, de lo que te tienes que asegurar es de que lo que metas en el congelador sea apto para ello, y que no hayas utilizado comida previamente descongelada.
Por ejemplo, los huevos duros no congelan bien. Pierden textura y sabor.
Sin embargo las frutas, como las bayas, piña o mango, el pescado, el marisco, o los germinados, se congelan muy bien.
Lo más importante, descongelar bien.
¿Por qué? El agua del producto al descongelarse, exuda un líquido que es un medio de cultivo perfecto para que proliferen las bacterias.
Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es no pasar el producto directamente a temperatura ambiente, sino en la nevera. Y después, no dejar pasar más de 24 horas antes de cocinarlo.
También tenemos que tener en cuenta de que la congelación no elimina las bacterias, solo el Helicobacter Pilori, porque éste es un organismo pluricelular.
Si pensamos en congelar un alimento, hagámoslo sin perder tiempo, ya que así evitamos la proliferación de bacterias.
Los alimentos congelados, sufren lo que se llama “Sublimación” esto es, una quemadura por frío. Esto produce una pérdida de calidad en el sabor, textura, y composición del producto.
¿Cuánto tiempo pueden estar en el congelador?
En teoría el tiempo se detiene. Si miras las estrellas del congelador, cada una representa -6 grados, por lo que con cuatro llegamos a menos 24.
En realidad, yo no dejaría más de tres meses, y la ternera, 6 como máximo. Las grasas se enrancian, los productos con almidón no salen bien parados, ni en general aquellas verduras, como la ensalada, que contiene mucha agua.
Envolver en un film transparente, y meter en un tapper es un buen sistema de congelar, para evitar la mezcla de sabores.
Otro consejo, es no meter nada a congelar caliente, ya que puede descongelar lo que hay alrededor, y gasta más energía.
Recuerda, nunca vuelvas a congelar la comida, puedes estar poniendo en peligro la salubridad del alimento.
Utilizando el método de manera adecuada, y conociendo las técnicas y temperaturas, realmente podemos tener una reserva de alimentos en casa.
Pero si te puedes permitir el lujo de comer alimentos frescos, te felicitamos, es mejor.