El yogur es un alimento de dioses. Lleno de propiedades curativas, solo debemos tener en cuenta que no todos son iguales.
El yogur, un alimento antiguo
Se tiene conocimiento del consumo de yogur desde tiempos remotos. Turquía, los Balcanes, Bulgaria… se consume antes de la aparición de la agricultura.
Los pueblos nómadas transportan la leche con la piel de la cabra. Esto produce un desarrollo de bacterias ácidas que fermentan la leche y la coagulan, formando yogur.
El gran Gengis Khan, alimentaba a sus guerreros con “kumis”, que era una leche fermentada ligeramente alcohólica, hoy se utiliza en Rusia para sanar la tuberculosis.
En la India lo llaman “dahi”, y es un alimento “de los dioses”. Plinio el viejo, Galeno, Dioscórides, ensalzaban sus virtudes como curativo estomacal, depurativo, con propiedades para sanar la tuberculosis.
En Francia siglo XVI, Francisco I se curó de un mal intestinal gracias al yogur, y a partir del siglo XX se van descubriendo más propiedades interesantes de la leche coagulada.
El yogur transforma la lactosa (el azúcar de la leche) en ácido láctico. Las bacterias son beneficiosas para la salud intestinal, y además, es rico en minerales y vitaminas del grupo B, entre otras cosas.
Al estabilizar la microflora del intestino, es un instrumento para favorecer su buen funcionamiento, siendo recomendable para estreñimiento, diarrea, absorción de grasas, disminuye el colesterol, facilita la absorción de nutrientes, y contrarresta los efectos negativos de los antibióticos.
El yogur
Se obtiene a partir de la fermentación de la leche con Lactobacillus Bulgaricus, y Streptococcus Thermophilus, esto le confiere al alimento unas propiedades probióticas, esto es, beneficiosa para la flora intestinal.
- Valor nutricional
Tiene 57 calorías por cada 100 gramos. Es un alimento muy nutritivo, además, al ser un fermento, tiene la característica de ser fácilmente digestible por el organismo.
El yogur tiene un 4% de proteínas en su composición, con todos los aminoácidos esenciales, que son aquellos que el cuerpo no puede producir por sí mismo.
- El calcio.
Su alto contenido en éste mineral lo hace un alimento interesante para proteger el tejido óseo, y la desmineralización.
Niños, mujeres embarazadas, estados convalecientes, casi todos se benefician del aporte de calcio, que generalmente está en déficit en la dieta actual.
El calcio se encuentra también en otros alimentos, como los frutos secos, legumbres, huevos, perejil, brócoli, acelgas, puerros, semillas como lino, o sésamo, y muchas frutas.
Es un mineral tan importante para las funciones metabólicas, que está muy distribuido en los productos alimenticios. Los lácteos todos son ricos en calcio.
- Es apto para los intolerantes a la lactosa
Algunas personas no pueden consumir lactosa, por lo tanto, se deben abstener de tomar leche, pero el yogur transforma esta proteína en ácido láctico, lo que hace que sea adecuado para su consumo.
Para personas con problemas del aparato digestivo, preguntar a un terapeuta.
- Es un alimento adecuado para dietas de adelgazamiento
El yogur está incluido en muchas dietas de pérdida de peso, contribuye a bajar la grasa abdominal, la más peligrosa para la salud cardíaca.
Este beneficio pensamos que se debe a las bacterias benéficas para el intestino
- Si estás tomando antibióticos
Es un buen aliado, porque va a proteger la salud del microbioma intestinal, ayudando a su buen equilibrio.
Puede ayudar a prevenir diarreas, infecciones, alergias, incluso cáncer gástrico.
Busca calidad
Todo esto es cierto si el yogur que consumimos es de calidad. Para ello debemos aprender a mirar bien las etiquetas.
Cosas que hay que saber:
- No hay que comprar yogures azucarados. Es mejor que tú en casa incluyas, si no puedes evitarlo, el edulcorante que más te guste. Sabiendo que es un ingrediente que hay que controlar, y reducir al máximo
- Evita los saborizantes, los químicos, los añadidos; si te gusta el sabor a fresa o a limón, inclúyelo tú en casa. Puedes dejar volar tu imaginación, y hacer unas combinaciones deliciosas. Es un alimento tan versátil, que mezcla bien con todos los sabores.
- Busca productos de calidad, elaborados con leche bio, ya que la calidad del origen resulta en un producto final de confianza.
- Huye de los alimentos, como el yogur, excesivamente manipulados. La pasteurización elimina las bacterias, por lo que los lácteos a los que se ha sometido a éste tratamiento, son alimentos “muertos”.
La pasteurización es un proceso en el que se calienta a alta temperatura el producto, por poco tiempo, para evitar que se ponga malo, o pueda causar enfermedad en el consumidor. Es un proceso complejo, en el que realizado de forma incorrecta, elimina también las propiedades benéficas, en éste caso, de los lácteos.