Las bellotas son un alimento que nos ofrece el otoño. En muy pequeñas dosis son beneficiosas para la salud. Conocer los frutos del campo nos hace quererlo más.

La bellota es un alimento que normalmente se considera apto para los animales, pero en realidad tiene muchas propiedades que si lo pusiera de moda un blogger, lo convertiría en un superalimento.

Las bellotas

Son el fruto de los árboles de la familia Quercus, entre los que encontramos árboles que proliferan en España, como los robles o las encinas, los alcornoques o la carrasca.

Se consumen desde tiempos prehistóricos, los pueblos cazadores los recolectaban y se los comían bien crudos, o para bajar su sabor amargo, causado por los taninos que contiene, los hervían o tostaban.

Al igual que las castañas, éste proceso las convierte en alimento más digestible y dulce.

Composición

Las bellotas están compuestas principalmente por hidratos de carbono, (40%),  24% de grasas monoinsaturadas,  6% de proteínas,  y fibra.

Desde el punto de vista nutricional, las bellotas son similares a las almendras y a las castañas; son fuente de energía por su alta composición en hidratos de carbono, pero son más ricas en grasas.

Son fuente de vitamina B,  excepto la B12, y en cuanto a minerales, tienen fósforo, calcio, magnesio, potasio y hierro.

¿Por qué no están en nuestros platos?

Porque su digestión es difícil. Aunque antiguamente las poblaciones las consumían, se decía que formaba parte de la dieta del pobre, hoy se ha relegado solo como comida de los animales.

Los taninos que amargan el fruto son tóxicos si se ingieren en cantidad. Pero en pequeñas dosis nos benefician.

Tienen propiedades antioxidantes, bajan el colesterol, ayudan a desintoxicar el organismo, ayudan en el control de la glucemia en sangre.

Son antibacterianas y astringentes.

La recolección

El momento de cosechar bellotas va desde septiembre a noviembre. Los frutos maduros caen del árbol, y su apariencia es engrosada, desprendiéndose con facilidad de su capuchón, llamado técnicamente cascabillo.

Es importante seleccionar los árboles que dan bellotas más dulces. El amargor las hace no aptas para nuestro consumo.

Se pueden recoger las que están en el suelo, siempre que no observemos signos de mal estado, como agujeros, que la cáscara no esté íntegra, que el color  no sea brillante y terso, (el marrón oscuro indica madurez), o cualquier cosa que veamos extraña al fruto.

Las bellotas también se pueden recolectar directamente del árbol.

Son alimento imprescindible para la alimentación de los animales silvestres, por lo que no debemos dejar los árboles desprovistos, para mantener el ciclo vital a salvo.

Como comer bellotas

Es importante seleccionar las más dulces, ya que las otras pueden producir indigestión, vómitos y toxicidad.

Hay que someterlas a un proceso de quitarles el amargor, y es aconsejable consumirlas con el estómago vacío, y en pequeñas cantidades.

El proceso de eliminar o reducir el sabor amargo, consiste en:

  • Quitarles la cáscara
  • Trocearlas
  • Dejarlas en remojo durante dos o tres días, cambiando periódicamente el agua.
  • Tostarlas durante unos 20 minutos
  • Ya están listas para su consumo.

Recomendamos

Una de las partes más bonitas de ir a recolectar alguna bellota es dar un paseo por nuestros bosques en ésta época tan especial que es el otoño. El paisaje está  tan bonito,  encontrar y recoger los frutos que nos regala la naturaleza nos hace recordar la conexión tan profunda que existe entre nosotros y la naturaleza.

Localizar una bellota dulce, es como un regalo especial, ya hemos especificado que no se debe consumir en cantidad, pero podemos probar alguna, y rechazar aquellas en que con solo  su sabor amargo hace que inmediatamente las rechacemos.

Junto con las castañas, las setas,  otras frutas y verduras de la temporada, las bellotas tienen su pequeño apartado especial.

Se ha utilizado en los pueblos de forma tradicional para elaborar harinas, se incluían en las sopas, y se realizaba una infusión que sustituía las propiedades del café.

La bellota es el fruto de nuestro bosque. Provee de nutrición a animales y a nuestro apreciado cerdo ibérico. Respetar y cuidar la naturaleza, ser agradecidos por lo que nos ofrece, forma parte de nuestra herencia como seres humanos.

Pasear, recolectar y respirar el aire del otoño es una experiencia de la que no deberíamos privarnos, en ésta estación en la que el campo se prepara para protegerse de heladas, de frío intenso, de condiciones climáticas duras.

No debemos olvidar  que la naturaleza es imprescindible para nuestra supervivencia, por lo que debemos ser sus protectores.