Las adicciones tienen unas características comunes; destruyen a la persona. No es fácil salir de ellas, se necesita ayuda externa, paciencia y voluntad.

Las adicciones, qué nos hacen.

La adicción es un hábito de conductas peligrosas, o de consumo de productos, de los que no se puede prescindir porque crean dependencia fisiológica y/o psicológica. Es una afición desmesurada a algo.

Las que nos preocupan son las que perjudican de manera grave la salud, y las relaciones personales de la persona que lo sufre. Porque todos nos sentimos fuera de peligro, pero la realidad es que, en mayor o menor medida conozco a pocos que no tengan algún tipo de adicción.

Si es por culpa de la sociedad, por decepción o desmotivación de nuestra propia vida, por una carga genética que no nos determina pero influye, o sea por la razón que sea, tiene una salida, pero necesitas ayuda.

Uno de los principales problemas de la adicción es que los que lo padecemos, no lo sabemos. Todos pensamos que lo podemos controlar. Te propongo que reflexiones, y pienses si te sucede algo como:

  • La obsesión; tu vida gira en torno a ello, no piensas en otra cosa. Las cosas que no se refieren a tu adicción pierden interés, vuelcas tu energía y tus pensamientos en que llegue el momento de conseguir la sustancia anhelada.
  • Tiene una influencia negativa en tu vida; lo que en un principio era una costumbre más o menos gratificante, acaba perjudicando tus relaciones tanto sociales como familiares. Veamos más detenidamente:
  1. Familia; acabas siempre discutiendo, pierdes interés por tu relación de pareja, pierdes confianza de la gente…
  2. Trabajo; en principio te puede parecer que no te afecta, pero en realidad tu productividad baja, porque no consigues concentrarte en lo que haces.
  3. Dinero; no te importa gastar cantidades que no te puedes permitir con tal de conseguir lo que quieres.
  4. Estas de mal humor, negativo, pesimista. No eres la mejor compañía, a no ser que estés consumiendo tu “droga”.
  5. En estadíos avanzados, se nota un deterioro físico.
  • La falta de control; estás convencido de que puedes dejarlo en el momento que quieras, pero no es así.
  • No reconoces el problema. No solo eso, sino que además consideras que las cosas negativas que ocurren en tu vida se deben a otras cosas. (injusticias, recuerdos de infancia, traumas…)

Reconocer el  problema, primer paso para solucionarlo.

Parece sencillo, pero es muy doloroso. Y tiene mucho mérito reconocer algo así. Puede ser incluso el paso más difícil, pero es definitivo.

Para que nadie se sienta “superior”, intentemos pensar en nuestras propias experiencias; lo difícil que es que alguien reconozca un error, una debilidad, una culpa. Incluso en situaciones en las que no importa mucho, aceptar una falta es difícil.

Una persona que esté saliendo de una adicción, debe estar muy acompañada  y apoyada. No intentes hacerlo solo.

El Centro Médico Healthing propone el tratamiento de Neurofeedback apoyado por una terapia de psicología. Es un sistema de ejercicio y aprendizaje neuronal, una herramienta muy potente para ayudar a recuperar ese control perdido. Conocer, saber y por lo tanto cambiar nuestro comportamiento adictivo.

Recuperar el funcionamiento sano del cerebro. Porque  el alcohol, las drogas, afectan y destruyen neuronas.

Salir de una adicción cuesta. No es cuestión de días, sino de meses de constancia y trabajo. De no bajar la guardia, estar alerta. Porque es fácil reincidir. Y si esto ocurre, hay que volver a empezar. Pero la batalla final debemos ganarla nosotros. Si no es por ti mismo, pensemos en  nuestra familia, amigos, gente que nos quiere.

Hacer ejercicio físico ayuda, así como tener una disciplina en nuestra alimentación.

El que esté libre de culpa que tire la primera piedra

No hay buenos y malos, todos formamos parte de la sociedad, y por lo tanto, tenemos parte de la responsabilidad.

Las adicciones, de una u otra manera, nos afectan a muchos, aunque éstas no destruyan nuestras vidas como las drogas, el juego o el alcohol.

Conozco personas que en principio parecía que  no tenían personalidad adictiva, y, sintiéndose por encima del bien y del mal, acabaron con un problema.

No sabemos por qué  nos convertimos en adictos. Que nadie se siente libre de peligro. Y estemos atentos a las adicciones aceptadas socialmente, como el alcohol, el tabaco, la comida, incluso el trabajo o el uso excesivo de las redes.

Acuérdate de la definición de adicción: uso desmesurado de algo. Y haz una reflexión sobre tus propias posibles adicciones. Intenta corregirte, y, tu visión  se hará más humana, y la  forma de ver el problema, más compasiva.