El mundo está lleno de ruido, nuestra capacidad auditiva es limitada. ¿Cómo tenemos que hacer para protegernos de la sordera?

 No somos conscientes de que el oído es un órgano tan importante como delicado, contamos con que no nos va a fallar, pero debemos estar atentos cuando observemos síntomas de pérdida de audición.

 

Oír bien, relacionarse mejor. Protégete de la sordera.

No le damos importancia hasta que nos falta.

El oído es una herramienta fundamental que nos sirve para desarrollar, entre otros aspectos, la comunicación y la relación con los demás.

En los niños, la atención, la capacidad de empatizar, la discriminación, e identificación son capacidades que se adquieren gracias a éste sentido.

En edades más avanzadas, tener una buena salud auditiva ayuda no solo a estar más integrado en la sociedad, a nivel tanto familiar como laboral, sino a la capacidad de mantener el equilibrio.

Siendo conscientes y responsables, debemos aprender a cuidar, y a educar a nuestros hijos, en la protección contra las agresiones a nuestra capacidad auditiva.

Cómo funciona el oído

Cuando hay un sonido externo, las ondas sonoras o vibraciones, viajan desde el oído externo   hasta que se encuentran con el tímpano. Este vibra, y manda las señales a los llamados huesecillos, que amplifican el sonido y lo rebotan al oído interno.

Una vez los sonidos llegan al oído interno, éstos se transforman en un impulso eléctrico que llega hasta el cerebro, a través del nervio auditivo.

El cerebro transforma la información recibida en sonido.

Es un mecanismo sencillo y muy delicado, con unas estructuras muy pequeñas y frágiles, a las que no debemos exponer a agresiones como ruido excesivamente alto.

Los sonidos

Los sonidos se transmiten por el aire a través de ondas, como cuando tiramos en el agua una piedra, y observamos los círculos concéntricos que se forman alrededor.

La frecuencia es el número de ondas por segundo que se producen en cada ciclo, la unidad de medición es el hertzio. (Hz)

El decibelio mide los niveles de sonido, es un término utilizado para calibrar la intensidad, la potencia, a la que nos sometemos.

Beneficios de oír bien

El oído proporciona gran placer. Escuchar buena música, participar en una buena conversación, ser capaces de estar callados y quietos en la naturaleza y observar la inmensidad de ruidos del campo, del viento, de los animales, nos lleva a una dimensión celestial.

El oído fomenta la creatividad, nos otorga instrumentos  para mejorar las relaciones; es una ayuda inestimable para ser capaces de aprender más y mejor.

El sonido ayuda en la relajación, a la gestión del descanso y el estrés.

Por lo que no debemos someterlo a maltrato.

La sordera, ¿Cómo protegernos?

Protegernos, ahí está la clave. Conocer y saber de qué manera funciona éste importante sentido, para ser conscientes de su importante papel, y de su delicada maquinaria.

Os proponemos unas medidas básicas:

  1. Evitar la exposición a ruidos excesivamente altos. Escuchar música en los auriculares a todo trapo es muy perjudicial para la audición. Ya es difícil encontrar sobre todo personas jóvenes, adolescentes, incluso niños, que no vayan a todos sitios con sus auriculares, escuchando música a todo lo que da el volumen, a  todas horas.

Todavía no sabemos bien el alcance de esta nueva moda, pero es seguro que la pérdida de audición a edades tempranas va a ser la tónica general en las próximas generaciones.

Los auriculares para hablar por teléfono, para escuchar música, son instrumentos útiles, pero debemos utilizarlos con responsabilidad.

  1. Utilizar protección para los oídos si por la profesión que ejerces estás sometido a ruidos altos, exponiéndote durante demasiado tiempo a ese estrés.
  2. Disfrutar del silencio del campo, o darte descansos de ruidos, de cualquier sonido, periódicamente.
  3. La OMS, recomienda evitar llegar a más del 60% del volumen máximo.
  4. Observa si has perdido algo de audición.
  5. Consulta con un médico si notas signos de sordera.

Os animamos a educar a vuestros hijos en el respeto a éste órgano tan importante como es el oído, a disfrutar de los silencios, a calibrar la intensidad de la música que suena de forma casi siempre de forma atronadora  en los auriculares.