La sociedad del cansancio es un libro que describe cómo ve el filósofo coreano Byung Chul Han la evolución del hombre; desde el punto de vista médico, hemos superado la era inmunológica y ahora entramos en la neurológica.

La sociedad del cansancio

Byung Chul Han es un filósofo surcoreano que estudió en Alemania y es referencia mundial en el campo de la sociología y el pensamiento.

Ensayista, es profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

Es conocido por su crítica al capitalismo, la sociedad de trabajo, la tecnología y la hipertransparencia, a la que achaca una pérdida de privacidad, de secreto, de confidencialidad.

Escribe libros de pequeño tamaño, y éste en concreto, me parece interesante comentarlo por su referencia  a la salud.

Observando nuestra forma de vivir, ve como hemos pasado de ser una sociedad disciplinada, en la que el jefe manda al empleado, marcándole unas metas y un comportamiento, que si no cumple es castigado o reprendido, a que nuestro propio jefe somos nosotros mismos.

Esto implica varias cosas.

Ya no existe la imagen del trabajador explotado. La hemos cambiado por el “yes, you can”. Hemos pasado de una cultura de negatividad, a otra de positividad. Todo lo podemos. No tenemos límites.

Esto nos lleva a una extrema positividad, en la que tenemos que darlo todo en el trabajo, en el gimnasio, como padres, como hermanos, en cada cosa que hagamos en nuestra vida.

Suena genial, pero, como siempre, los extremos no son buenos, y tanta exigencia nos lleva al cansancio.

Dejamos atrás la era del sistema inmunológico, donde el enemigo estaba fuera, a la era neurológica, donde somos nosotros mismos los que nos agredimos con tanta positividad.

En los años después de la revolución industrial, efectivamente, el extraño era el otro, el jefe, la bacteria, el virus, el elemento ajeno a nuestro ser que venía a atacarnos, y era nuestro sistema inmune el que defendía.

Hoy, el paradigma cambia y el protagonista pasa a ser el sistema neurológico. Las principales patologías que encontramos con demasiada asiduidad son la depresión, la ansiedad, el estrés, la bipolaridad, el déficit de atención, el Alzheimer, la tristeza, en resumen, el cansancio.

Ya no nos hace falta un jefe que nos mande, nosotros mismos abusamos cada vez más de nuestra capacidad. No hay explotador, porque ahora nuestra cultura es “hacer”, acción, ir a por todas, no parar.

La importancia de detenerse, del descanso

Pero el hombre no está concebido para ser máquinas de actuar. Nuestras capacidades, los talentos, la creatividad surge cuando nos concedemos el descanso, la meditación, los momentos de reflexión necesarios para que nuestro cerebro tenga la oportunidad de responder.

En nuestra sociedad, el hombre contemplativo se desprecia, calificando de pérdida de tiempo esa falta de acción.

¿Por qué nos cuesta tanto comprender nuestra naturaleza? No queremos ser menos que el de al lado, nos aterra que nuestros hijos tengan menos oportunidades que los de los vecinos, y entramos en el juego perverso de la exageración.

Los niños deben aprender todo, deportes, música, idiomas, matemáticas, las carreras más exigentes, a veces dejándolos sin tiempo para jugar; que es lo más importante para desarrollarse como personas.

Los jóvenes invierten excesivas horas en sus jornadas laborales, llegando a no obtener el descanso necesario para su salud.

En la edad adulta, suma y sigue, y como conclusión, la sociedad está cansada.

El cansancio es causa y origen de estrés en el sistema neuronal.

Incluso, las drogas más consumidas en nuestra sociedad cansada son las que ayudan a mantener la acción, en contraposición a las de hace unos años, en los que lo que se buscaba era evadirse.

No te dejes llevar por la ola

Y no participes en esa carrera sin descanso que solo conduce al agotamiento. Tomate tu tiempo, medita, reflexiona, deja que tu cabeza tenga tiempo de ser creativa.

Este consejo es indispensable para todos los que hayamos tenido algún síntoma de que el sistema neuronal está en jaque, como los que padecemos estrés, ansiedad, insomnio, déficit de atención, depresión, incluso problemas de fertilidad.

No queremos una sociedad cansada, queremos una motivada, feliz, ilusionada, con capacidad de crecer, de sentir, de vibrar, de crear, de tener empatía, de descubrir nuevos campos que nos lleven hacia una sociedad más humana.