La salud digestiva es indicativa de que lo que comemos es bien absorbido, de que obtenemos los nutrientes necesarios para encontrarnos en forma.

No es tan fácil, lo que a uno le da energía, a otro le sienta mal, lo que a uno le engorda al otro no. La mejor dieta es la que se diseña para cada persona.

La salud digestiva

Salud digestiva es el equilibrio entre la estructura y la funcionalidad del aparato digestivo.

La digestión debe ser adecuada, la absorción de los nutrientes eficaz, y cualquier molestia, gases, hinchazón, estreñimiento, diarrea, reflujos, etc, hay que tomarla en consideración como síntomas que nos da el organismo para que observemos si tenemos alguna intolerancia, o problema en el proceso digestivo.

No todos los organismos son iguales. Cada uno tiene sus particularidades, además, éstas pueden ser momentáneas o estacionales. Ninguna dieta es recomendable al 100% para todo el mundo ni para todo momento del año. Aunque sí podemos dar unas pautas generales.

La infección por Helicobacter Pylori se ha convertido en un detonante de síntomas digestivos muy frecuente. . En nuestro Instagram hemos colgado tres vídeos de Iría, contándonos su experiencia.

Vamos a enumerar cosas que  afectan a la digestión:

  • El estrés.

Si el cuerpo está en estrés, no puede digerir bien, porque no disponemos de las enzimas necesarias para que se procese de forma adecuada el alimento.

Incluso una manzana nos puede sentar mal si estamos nerviosos.

El sistema digestivo es el primero en repercutir los sentimientos. Agobio, tensión, tristeza, todo se refleja en el tracto digestivo.

Es por ello importante que paremos y estemos tranquilos a la hora de comer, que no estemos delante del ordenador, ni a toda prisa mientras conducimos, sino sentados, relajadamente, disfrutando del momento.

Healthing propone un programa anti-estrés, para mejorar la calidad del sueño, de la digestión, del “ahora”.

  • El agua.

Es importante beber lo suficiente. Entre 1,5 y 2 litros al día en líquidos. El agua limpia, hidrata, ayuda a la eliminación de residuos, es imprescindible para una adecuada salud digestiva.

Hablamos de agua, y podemos aceptar los caldos e infusiones, pero el alcohol, las bebidas azucaradas, el café, son perjudiciales para el tracto digestivo.

  • Una dieta personalizada.

Cada persona tiene unas necesidades. Según la edad, la actividad física, la época del año, la sensibilidad o intolerancia alimentaria… no debemos comer lo primero que pillamos al abrir la nevera, sino que deberíamos saber y alimentarnos con los nutrientes necesarios para cada momento.

“Que la alimentación sea tu medicina” como decía Hipócrates, hace ya muchos siglos.

Es frecuente volcar nuestras ansiedades en la alimentación, es importante darnos cuenta de hasta qué punto el estado mental influye en la manera que tenemos de comer.

  • El ejercicio.

Es vital. Al menos media hora de ejercicio moderado al día. El cuerpo está diseñado para moverse, la musculatura, los órganos funcionan, la sangre circula, se eliminan toxinas y las hormonas hacen su papel de forma más eficaz.

El sedentarismo es uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos actualmente.

  • El descanso.

Dormir lo necesario es un requerimiento básico para la salud. En el descanso la regeneración del organismo consigue restaurar y resetear el cuerpo.

La falta de descanso, de horas de sueño reparador es, junto con el sedentarismo, otra “epidemia” de la actual sociedad.

Conclusiones

Si nos encontramos faltos de energía, cansados, tenemos reflujo, nos cuesta digerir, no hay que dudar en acudir a un especialista en salud digestiva para encontrar la raíz del problema.

El aparato digestivo es reflejo de cómo estamos. Hay que estar atentos a sus mensajes, y adecuar nuestra alimentación a nuestro estado particular.

 

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