La salud ambiental suena más bien a querer rizar el rizo, pero en realidad es ponernos en una plataforma más segura.

La salud ambiental

 Empecemos por casa

Si pensamos en la vida diaria que llevamos cada uno, podemos ver que pasamos muchas horas en los mismos sitios.

El problema de la salud ambiental, es que suelen ser enemigos invisibles. Hasta que se hacen presentes en forma de dolores de cabeza, enfermedad o un malestar que no nos acabamos de encontrar bien sin conocer bien cuál es el motivo.

En casa, por ejemplo, pasamos más de 8 o 10 horas de nuestro tiempo. O más. Es donde realizamos muchas actividades, pero una de las que más afectan a nuestra salud es la cama.

En ella pasamos entre 7 y 8 horas. Es nuestro momento de descanso, de regeneración, de recuperación. Muchas veces nuestra cama está puesta en sitios contaminados por excesivas ondas electromagnéticas perjudiciales para la salud.

Piensa que si, por ejemplo, nuestra cama está en la misma pared, aunque en distinta habitación que una nevera, el resultado es que sufrimos emisiones perjudiciales.

Es el espacio que más debemos analizar y comprobar si es apto para nuestro descanso o debemos realizar alguna modificación.

Para que sepamos si nuestra habitación es un sitio seguro, podemos recurrir a un especialista que compruebe el grado de radiación con los instrumentos apropiados.

Desde un exceso de electricidad, hasta las radiaciones producidas por radios, ordenadores y televisión que podamos tener instalada, emiten silenciosas ondas que interfieren con nuestro bienestar.

También nuestros teléfonos portátiles, que cargamos en la mesita de noche sin darle importancia. Es una fuente de emisiones de ondas electromagnéticas perjudiciales.

La enfermedad aparece no cuando un día aislado hacemos algo que no sea bueno para nosotros, es mucho peor exponernos diariamente a lo que nos perjudica, de forma no solo cotidiana sino por muchas horas seguidas.

La polución del aire

Si salimos de nuestra casa contaminada, salimos a la calle y respiramos aire sucio, vamos añadiendo enemigos que no vemos, pero existen, a que tengamos un medio ambiente propicio para nosotros.

Durante el Covid hemos sufrido, pero hemos también visto como desparecía la boina negra en las ciudades. El aire se ha quedado limpio. Claro, en cuanto a volvamos a subir a los coches, volverá en poco tiempo a cerrarse el cielo sobre nuestras cabezas.

Tenemos el derecho por ley de estar en un ambiente saludable para nuestra salud.

La oficina

Entre casa y la oficina pasamos casi todo el día. En los despachos hay cantidad de ordenadores, teléfonos, ondas que nos bombardean mientras estamos sentados en el lugar de trabajo.

Por supuesto, exceso de electricidad. La iluminación puede ser también contaminante para nosotros.

Nuestro bienestar, importa.

Y no debemos olvidarnos del ruido. La contaminación acústica causa irritación, estrés, ansiedad.

Lo importante es quedarnos con la idea de que debemos evitar, en la medida de lo posible, la exposición que no sea imprescindible a ondas perjudiciales para la salud.

Sabemos que ciertas patologías se dan  cuando el sistema inmunológico debilitado, y las ondas lo hacen así, nos exponen, nos hacen más frágiles, vulnerables.

La inmunología es nuestra defensa. Más ahora, y más si cabe las personas más sensibles a poder caer en enfermedad.

Recomendación Healthing

Si vas a hacerte una casa, ten en cuenta que necesitas no solo estética, sino salud.

Como va a ser lo más frecuente, si notas algún síntoma como dolores de cabeza, malestar general, fatiga; consulta a un especialista para que compruebe si tu hogar tiene la protección necesaria para vivir.

Desenchufa en tu habitación todos los electrodomésticos y no cargues cerca de ti el teléfono móvil.

Ten en cuenta el factor de salud medioambiental, aunque no lo veas, afecta, influye positiva o negativamente en la salud.

Imagina que es como ir tomando en pequeñas dosis, diarias, un veneno que lentamente va debilitándonos.

Debemos detener tanta toxicidad.

“Earthing”, o hacer tierra, es necesario para reequilibrar el exceso radiactivo en el cuerpo. Esto es, caminar descalzo por la playa, por la tierra. Tiene un efecto de cargar de manera positiva el cuerpo, eliminando así la energía de las malas radiaciones.

Cuando notas que vas al campo y respiras mejor, duermes bien y te sientes renovado, … en general, piensa que a lo mejor es que estás en un entorno menos contaminado, y es por ello que tu organismo se toma un respiro y puede funcionar más libremente, sin estar sometido a toxicidad.

Para más información, consulta con nuestro Centro Médico Healthing.