La resiliencia es un concepto que pocos conocen. Es una forma de entender la vida. De crecer como personas, de mejorar.

Resiliencia  es una forma de vivir, de afrontar las vicisitudes de la vida, de aprovechar cualquier circunstancia para salir reforzados y sabiendo más.

Concepto de Resiliencia

Según la Real Academia Española de la  Lengua, es la capacidad de los hombres de asumir con flexibilidad situaciones adversas y sobreponerse a ellas.

Desde la psicología, John Bowlby en su teoría de los apegos, fue el primero en hablar de éste concepto, pero Boris  Cyrulnik, psicólogo, neurólogo, psiquiatra, lo incluyó en su best seller “Los patitos feos”.

¿Eres resiliente?

La vida está llena de momentos, situaciones adversas en donde se pone a prueba nuestro grado de resiliencia.

Desde muy pequeños tenemos que lidiar con problemas a lo mejor de relación con nuestros padres, más tarde en seguida los amigos nos hacen disfrutar pero muchas veces padecer…

Por lo que la capacidad de resiliencia se empieza a desarrollar desde el principio de la vida.

La persona resiliente acepta la situación, es flexible, y comprende que no es una situación que va a perdurar para siempre en el tiempo. Por lo que es capaz de saber gestionar, aprender y así salir reforzado de los malos momentos.

Es una cualidad que se aprende, se ejercita, y con el ejemplo de los padres y de las personas que nos rodean, se incorpora de forma natural como una virtud muy importante para saber vivir situaciones de todo tipo sin hundirte.

¿Cómo es una persona resiliente?

Es alguien que:

  • Se conoce a sí mismo. Sabe dónde están sus límites, pero también sus fortalezas.
  • Tiene un alto nivel de creatividad, sabiendo ser flexibles como juncos, saben adaptarse a los cambios y convertir algo negativo en una oportunidad.
  • Tienen un alto nivel de autoestima. Se saben aptos para conseguir metas y además les gusta hacer equipo con otras personas.
  • No le tienen miedo al cambio. Esta es una capacidad que les lleva a no ser inmóviles, sino personas capaces de reciclarse en todos los aspectos.
  • No son súper héroes, ni personas a las que no les afectan los avatares de la vida. Tienen sus heridas, como todos, solo que las gestionan en positivo.
  • Son optimistas. No se hunden ante la dificultad, sino que lo aprovechan para sacar de ella enseñanzas de crecer como personas y seguir el camino reforzado.
  • Les gusta rodearse de personas positivas. Intentan evitar contagiarse de los pesimistas que arrastran sus penas sin solucionar.
  • Utilizan herramientas para ayudarse, como la meditación o el mindfulness.
  • No abandonan sus proyectos fácilmente. Son flexibles, y son capaces de variar el rumbo, pero si tienen una meta, buscarán diferentes vías, pero no se retiran.
  • Tienen sentido del humor, y capacidad de desdramatizar situaciones que de otra manera te pueden hundir.
  • Son capaces de buscar ayuda en caso de necesitarla. Al ser conscientes de sus limitaciones, recurren a su entorno para aprender y superarse.

Educar en la resiliencia

Ya hemos dicho que es algo natural, que se desarrolla en la vida de cualquier niño a medida en que éste va afrontando los distintos retos que surgen.

Pero nos hemos vuelto en muchos casos padres sobre protectores. Y aquí puede empezar el problema.

Si proteges en exceso al niño, le darás la impresión de que él no es capaz de manejarse solo, lo que le va a provocar angustia e inseguridad.

Hay que estar vigilantes, pero dándoles cancha, inculcándoles confianza y no tomando todas las decisiones por ellos, sino poco a poco ir dejándoles autonomía.

Mejorar la resiliencia

Solo con ser conscientes de las cosas que van aconteciendo, y pensando que tenemos que ser ejemplo para familiares y amigos, la resiliencia se practica, y se aprende.

Hagamos una reflexión sobre cómo reaccionamos antes las situaciones adversas. Qué hicimos en el pasado, si sacamos alguna lección con la experiencia o nos quedamos con una herida incurable.

A veces miramos a personas que han sufrido mucho en sus vidas, y las vemos alegres, confiadas y fuertes. No es que estén hechos de otra materia. Es que han sabido adaptarse, aprender y gestionar sus experiencias para ser capaces de seguir adelante.

La resiliencia no es una virtud que cae del cielo, no es un atributo que o lo tienes o estás perdido. Se puede y se debe ejercitar.