Análisis de la intolerancia al gluten, historia y composición de la proteína, como saber si lo metabolizamos bien, signos y síntomas de la intolerancia o la celiaquía, tratamiento recomendado.
Algo no habremos hecho bien para que un cereal como el trigo se haya convertido en el detonante de no sólo intolerancia al gluten, sino que abra la puerta a otra enfermedad hoy en día demasiado frecuente: la celiaquía.
Hagamos algo de repaso de historia…
Hace diez mil millones de años, se produce un hecho clave que lleva a un cambio evolutivo en el hombre de gran trascendencia: el paso de ser nómada, cazador- recolector al sedentarismo. Aparece la agricultura, y como elemento estrella, el trigo.
La población crece exponencialmente, se empieza a almacenar el alimento, permitiendo al hombre dedicarse a otras actividades; pero este cambio conlleva también sacrificios; que repercuten en la salud:
- Los antropólogos encuentran un empeoramiento en el esmalte dental.
- Se produce un aumento de la anemia en los habitantes.
- Incremento de las lesiones óseas.
- La población aumenta, pero su estatura, baja.
- Aparecen las epidemias, baja la esperanza de vida. Al aumentar la población se empiezan a establecer tribus con muchos individuos, lo que lleva a una menor higiene.
La vida nómada era más saludable en muchos aspectos:
- Una alimentación más variada. Al ir moviéndose se iban alimentando de lo que daba la naturaleza en cada estación y en cada lugar.
- La vida era más activa.
- Menor estrés en lo que a la meteorología se refiere; el agricultor depende de la lluvia, la sequía… para que la cosecha salga adelante.

Volvamos a la intolerancia al gluten
El número de personas con problemas de intolerancia al gluten es cada vez mayor. Vamos a analizar esta proteína más a fondo.
- ¿Qué es el gluten? Es una proteína que se encuentra mayoritariamente en la semilla del TRIGO, junto con el almidón. Todos los cereales lo contienen, pero en menor porcentaje. Es de difícil digestión; al metabolizarse, produce una reacción inflamatoria en el intestino delgado, que es la causa de las complicaciones fisiológicas que observamos.
- ¿Cómo podemos saber si somos alérgicos al gluten?
Mediante una análisis de sangre. Se comprueba si hay anticuerpos anti-gliadina. Si aparecen, es un indicador de que el cuerpo está reconociendo la proteína del GLUTEN como extraña al cuerpo.
Mediante una observación de nuestros síntomas. Si padecemos:
- Migrañas
- Insomnio, nerviosismo, ansiedad
- Diagnóstico de enfermedades digestivas, diarrea, estreñimiento, enfermedad de Chron, indigestión, flatulencias.
- Comportamiento anormal, TADH (Déficit de atención por hiperactividad)
- Enfermedades autoinmunes: Hashimoto, problemas de tiroides.
- Fatiga, cansancio crónico. Dificultad para concentrarse
- Dolores articulares.
Como vemos, los síntomas pueden ser muchos y variados; cada persona, si realiza una desintoxicación del gluten, se puede sorprender al ver desaparecer alergias, insomnio, y problemas de distinta índole. La razón: no debemos perder de vista que en el cuerpo todo está relacionado. Si un sistema está afectado, todo el organismo lo está.
Composición del gluten
El gluten se compone de diferentes péptidos:
OMEGA GLIADINA: produce alergia al trigo. En las pruebas nos podemos encontrar con falsos negativos.
GLUTAMINA: produce dermatitis hepatiformes.
AGLUTININA: lectina que confiere la propiedad al gluten de unirse a las células. Interfiere en la acción enzimática.
GLUTEOMORFINA Y PRODIMORFINA: productos que si no se digieren bien son causa de alteración de los linfocitos.
FITATOS: no es de naturaleza proteica, pero impiden la absorción de minerales.
La intolerancia al gluten puede además, influir en:
- Aumento de la percepción del dolor.
- Incremento del apetito.
- Mayor inflamación
- Obesidad. El cuerpo reacciona al consumo de gluten bajando el metabolismo basal, lo que lleva a un mayor almacenamiento de grasa, se reduce la sensación de saciedad, terminando por ello en un aumento de peso.
Por todo ello, recomendamos
- Si tenemos sospecha de ser en cualquier grado intolerantes al gluten, hacernos las pruebas pertinentes.
- Un descanso de su consumo es en casi todos los casos bueno. A veces la mejoría no llega tan rápido como esperamos, hay que perseverar: veamos que pasa en dos o tres meses sin gluten.
- No empezar ninguna dieta sin el asesoramiento de un médico o especialista.
Tratamiento
El único tratamiento es abandonar su consumo. Para ello nos tenemos que convertir en expertos lectores de etiquetas, ya que muchos productos contienen gluten en su composición, como las salsas preparadas, las pastas, el kétchup, y muchos otros. Hay que consumir alimentos sin procesar.
Muchas veces se producen reacciones cruzadas con otros alimentos como los lácteos. La enzima lactasa no se activa, por lo que la leche no se digiere. Dejemos también los lácteos por un tiempo.
Las enfermedades tienen su origen en la inflamación sub clínica del cuerpo. El sistema inmune está estresado. Démosle un descanso para que tenga ocasión de recuperarse.
Pero si no es necesario no debemos abandonar el consumo de cereales. Como siempre, lo que necesitamos es un equilibrio en la alimentación y sentido común.