La inteligencia emocional es más importante para garantizar el éxito tanto familiar, social como laboral  que el coeficiente intelectual. Aprendamos a trabajar con nuestras emociones para triunfar.

La inteligencia emocional, y la eficacia laboral

“Es fácil enfadarse, lo difícil es enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, propósito justo y modo correcto” Es el “desafío de Aristóteles”, que fue el primero en darse cuenta de la importancia de la inteligencia emocional.

Gestionar los sentimientos, nos distingue ya no solo de los animales, sino de las máquinas; esos implacables ordenadores que están programados para trabajar sin que los afectos o desafectos le influyan, gobernados por los algoritmos implacables.

Con la amenaza de que los ordenadores van a mandar al paro a muchos trabajadores, dudo que éstas puedan suplir la parte de los hombres que nos hace, a mi entender, superiores. Esto es la empatía, la escucha, la motivación, la capacidad de liderar, de contagiar entusiasmo, de crear equipos, de tener grandes ideas, de crear conceptos.

Seguro que los ordenadores, las  máquinas de calcular, de ejecutar órdenes,  lo harán de manera más rápida y firme que los hombres, por lo que éstas serán magnificas herramientas de trabajo que en ningún caso podrán igualar las capacidades humanas.

 ¿La mala gestión emocional resta eficacia laboral?

Si te dejas llevar por emociones sin reflexión, puedes llevar a los que te rodean hacia un caos.

La emoción está ligada a las estructuras cerebrales más básicas para la supervivencia. Pero una adecuada gestión de éstas,  pasa de ser una reacción básica de huida del peligro, a una relación entre la amígdala cerebral, (donde están los mecanismos básicos de supervivencia) con el sistema límbico (sede de las emociones) y el neocortex (donde radica la razón). Todo un proceso que nos conduce por una senda de ser mejores.

No es fácil de conseguir, requiere consciencia, trabajo y perseverancia. Pero el resultado es llegar a crecer como personas. Tener más empatía y poder de liderazgo, controlar y dirigir por los cauces adecuados las emociones te hace dueño y señor de tus pensamientos y sentimientos.

La persona con un índice alto de inteligencia emocional tiene más posibilidades de éxito en todos los ámbitos de la vida. El coeficiente intelectual pasa a un segundo término, ya que se ha demostrado, que personas con un alto IQ, pero baja inteligencia emocional, no tiene para nada garantía de éxito en el trabajo.

¿Cómo podemos mejorar nuestra inteligencia emocional?

  • Profundizando en conocernos a nosotros mismos. En el mundo laboral, es importante localizar que puntos nos llevan a tener un excesivo estrés; ya que éste mal gestionado nos lleva a reacciones y a tomar decisiones
  • Auto-control; una vez localizas las circunstancias que te generan malos sentimientos, frustración, negatividad, evitarás contagiar un mal ambiente en el trabajo.
  • Motivación; la inteligencia emocional bien trabajada lleva a crear grupos de trabajo comprometidos con la empresa, lo que conlleva un aumento de la productividad, un mejor  trato con el cliente, y que  el grado de compromiso con la empresa  sea mayor.
  • La empatía, es fundamental para que se cree un ambiente de trabajo óptimo. Conocer, comprender, y escuchar a los compañeros hace que las horas compartidas de oficina sean más felices. Las bajas por enfermedad,  se reducen. Se siente que estás con tus colegas de trabajo en una “segunda familia”.

Por lo que todas estas virtudes nos van a llevar no solo a ser más felices y a evitar enfermedades, también son la vía más corta para alcanzar éxito a nivel laboral.

Aquellos ejecutivos llenos de agresividad y competitividad están fuera de combate. Sus técnicas han demostrado no llevar al éxito. Se destruyen a sí mismos, y a los que les rodean. El secreto está en el trabajo en equipo, en apoyarse y confiar en las personas que están todos los días sentados a tu lado.

Los puestos directivos bien gestionados, tienen más posibilidades de llegar a las metas fomentando estas cualidades.

Es fundamental para la comunicación con los demás, para aprender, gestionar el estrés causado por el trabajo, resolver conflictos en los grupos de trabajo, para hacer más humano el día a día.

Eduquemos a los más pequeños a gestionar adecuadamente sus emociones. Hacerles conscientes de la importancia de saber encauzar lo que sienten, y a respetar y escuchar a las personas que les rodean.