La fuerza de voluntad nos distingue como seres humanos, y es una facultad que se enseña, y  ejercita. ¿Sabes cómo? Te damos unas pistas…

¿Qué es esa misteriosa fuerza que nos impulsa todos los días?

Sin darnos apenas cuenta, la fuerza de voluntad nos acompaña  a lo largo de todo el día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.  Contamos con ella para no estampar el despertador contra la pared, para  lavarnos los dientes, desayunar, sonreír  y dar los buenos días a quienes nos vamos encontrando por el camino…

La fuerza de voluntad es esa capacidad humana de ser capaces de visualizar un bien en el futuro superando tentaciones presentes.

Es una facultad que se entrena, y   que debe formar parte de la educación de los niños. Los padres  son responsables primeros de ésta tarea, y deben ser conscientes de que el exceso de mimo y protección, solo resulta en personitas mal preparadas para  las vicisitudes de la vida.

Poco de valor se consigue sin ella. Y la satisfacción que nos brinda, no es comparable a nada. Lo conseguido con esfuerzo, nos hace más seguros, refuerza nuestra autoestima, nos hace más dueños de nuestro propio destino.

“Yo no tengo fuerza de voluntad” …

“La ausencia de voluntad hace que cuando tengamos que tomar una decisión nos pueda lo inmediato, que pensemos únicamente en los beneficios presentes y no tengamos en cuenta las consecuencias, o no veamos más allá. Nos hacemos esclavos de nuestros instintos y dejamos de ser libres, porque la mente sin voluntad se anula en la acción», argumenta Marta Romo, autora de Entrena tu cerebro.

Esa sensación de no tener fuerza de voluntad conduce a sufrimiento, frustración, inseguridad.

Por lo que te proponemos, unas técnicas, unos “tips” para ayudarte a reconducir esos hábitos que te has propuesto cambiar.

La motivación

Al proponer cualquier objetivo en tu vida, es importante comprender por qué lo haces, que el esfuerzo te conduzca a una meta que te compense.

Así, presentarte a un examen, hacer una dieta, dejar de fumar, o lo que te propongas tendrá un objetivo que mantendrá viva esa fuerza misteriosa que es la voluntad.

Porque  está aliada a la razón. Los filósofos han reflexionado sobre éste tema a lo largo de toda la historia.

Cuando realizamos las cosas forzados por agentes externos, la posibilidad de fracaso aumenta. Sin embargo, si el convencimiento emana de nuestra propia convicción, la victoria está casi asegurada.

Una falta de auto-control conduce a trastornos alimenticios, déficit de atención, hiperactividad, frustración.

Es interesante apoyarse en las personas, familiares o/y amigos que nos rodean. De ellos puede salir ese empujoncito para arriba cuando dudamos y tropezamos.

Por todo ello, la motivación, tener argumentos que apoyen nuestros propósitos, y el apoyo de los que nos rodean, son un primer ingrediente para conseguir ejercitar con éxito el músculo de la voluntad.

Entrenamiento diario

  1. Ten claro el objetivo. A menudo nos proponemos metas difusas, que hacen que perdamos el hilo de lo que perseguíamos, y abandonamos. Aunque el objetivo sea básico, o incluso tonto, es importante que sea claro, conciso.
  2. ¡Lleva bien las cuentas! Ve señalando metas, y lleva un diario, o registra de alguna manera lo que vas consiguiendo a lo largo del tiempo. Incluso, haz un plan de recompensa por cosas conseguidas.
  3. Hacer a alguien cómplice de tus propósitos te va a acompañar, lo va a hacer más sencillo, y va a ser un gran soporte para tanto buenos como malos momentos.
  4. Cuida de tu salud. Para reforzar la fuerza de voluntad, tu cuerpo tiene que estar en forma, cuidado, descansado, fuerte.
  5. No estés siempre forzando la máquina, no se puede estar siempre en tensión. Filtra los objetivos, no hagas de tu vida una pesadilla, sino un camino hacia la felicidad.
  6. Sal de la rutina, no vayas siempre en “automático”. Para conseguir cosas nuevas, tienes que hacer cosas nuevas. Un experimento sencillo consiste por ejemplo, en lavarte los dientes con la mano contraria. Parece tonto, pero ayuda a ser más consciente.
  7. Sé compasivo contigo mismo. Aprovecha éste camino para conocerte mejor, y para quererte más a ti mismo.