El mundo tiene que alimentar cada año a millones de personas más. Nuestra forma de comer influye, en la salud, y en la del planeta. Dieta y sostenibilidad, relación directa.

Dieta y sostenibilidad; la Dieta Sostenible

Una niña sueca, Greta Thunberg, con su movimiento Fridays for future  (FFF) ha conseguido llegar a las más altas esferas internacionales, dando un grito en favor de la protección del medio ambiente.

El discurso, apasionado y directo, mueve las consciencias de los adultos para cambiar actitudes erróneas, y dejar a nuestros sucesores un mundo mejor, el que se merecen.

El flexitarianismo es la dieta sostenible. Porque nuestras costumbres alimenticias también influyen en nuestro entorno, y de una manera muy directa. La dieta sostenible no es tan difícil de seguir.

¿En qué consiste?

Es una dieta basada en la flexibilidad.  Sobre una base vegetariana, puede en ciertas ocasiones, en casa de amigos o en un  restaurante, consumir carne. O  se permite que la  dieta sea omnívora,(el hombre es omnívoro),  pero solo de forma esporádica.

El incremento de frutas y verduras, y las legumbres como fuente de proteína es la base de la dieta flexitariana.

El consumo de carne no debería exceder los 125 gramos a la semana por persona. Tenemos el falso concepto de que si no hemos comido carne, no hemos comido bien. Nada más erróneo. Al contrario, es recomendable que por lo menos dos días por semana, no la consumamos en absoluto.

¿Cómo podemos colaborar en este movimiento?

Siendo conscientes. Sabiendo que con cada persona que se sume a la protección tanto del medio ambiente como de la propia salud, estás ayudando a que vivamos en un mundo sostenible.

Estamos todavía con las buenas intenciones de la vuelta del verano “vivas”. Siempre el tema de la dieta es uno de los propósitos más importantes. Como somos humanos, y el tema de la comida es difícil, piensa que ya no solo afecta a tu salud personal, sino a la del planeta. Esto te ayudará a mantenerte firme.

Porque nuestra forma de comer afecta a la forma de producir esos alimentos. La industria ganadera es altamente contaminante, por lo que bajar nuestro consumo de carne roja, ayudaría de forma importante a reducir las emisiones de CO2.

La dieta flexitariana está ganando adeptos cada día. Según la consultora Lantern, en 2017 se declaró practicante de ésta forma de alimentarse un 6,3% de la población española, que unidos a los vegetarianos y veganos, empiezan a formar una comunidad importante.

En el año 2050 el mundo tendrá que alimentar a 10.000 millones de personas. Tenemos que cambiar, para que el planeta no se agote, nuestra forma de producción, y los hábitos alimenticios.

No estamos redescubriendo nada, sino recobrando lo que fue, en los años 60, , la dieta mediterránea, , en la que el consumo de carne no era mayor del 35% en el plato, siendo actualmente del 60%, o incluso superior.

En el Centro Médico Healthing proponemos aumentar el consumo de aves y peces y reducir la carne, y sobre todo la procesada. Este cambio en la alimentación, redunda en una menor incidencia de accidentes cardiovasculares, incluso una reducción de cáncer.

¿Es esto suficiente?

Es un principio, pero tenemos más asuntos urgentes que tratar.

Abandonar el consumo excesivo  de carne roja es el primer paso. Pero el siguiente debe ser consumir productos de calidad. No dejarnos seducir por los procesados.

Otro punto vital es el aprovechamiento consciente de los residuos.

  • Debemos aprovechar y no tirar alimentos. La inmensa cantidad de productos que tiramos a la basura es inimaginable.
  • Que la producción ganadera y agrícola sea eficaz y sostenible.
  • Evitar envases como los plásticos que no se degradan y ahogan el medio ambiente.
  • A nivel doméstico, en vez de tirar a la basura, incluso aunque utilices la adecuada para su posterior reciclaje, reutiliza tú mismo los tarros de cristal, o los plásticos. Usa la imaginación para darle una segunda vida a todos esos objetos que inundan los vertederos.
  • Con el ejemplo de una sola persona, el efecto crece exponencialmente, y poco a poco el grano de arena se convierte en una reacción de masas.

Seguir estas pautas,  es actuar de forma responsable y coherente con el respeto a nuestra propia salud, y la de nuestro planeta.  Que la voz de una niña sirva para poner las cosas en orden.