La convivencia no es fácil. Lo sabemos, lo sufrimos, y queremos darte ánimos, porque esto llegará a un fin.

La estricta convivencia

A éstas alturas, ya todos hemos leído muchos los consejos para salir de ésta de la mejor manera, hemos cocinado, leído, visto series y nos hemos incluso metido dentro de esas páginas que han circulado para visitar museos y asistir virtualmente a óperas del mayor nivel.

Seguimos saliendo a los balcones a las ocho, canciones, aplausos, himnos, y eso sigue levantándonos el espíritu, pero son ya muchos días.

También, el sentido del humor sigue en las redes consiguiendo sacarnos risas o cuanto menos sonrisas que apaciguan el momento.

El aislamiento se prolonga, no sabemos bien hasta donde.

Y no se en la vuestra, pero en mi casa ya saltan chispas.

Porque aunque tengamos la nevera llena, hayamos llegado a una rutina de ejercicio y trabajo, estemos enganchados a una serie que consigue que pasemos el rato haciendo que el día pase a la velocidad del rayo, la convivencia termina por ser agobiante.

Los metros cuadrados y el bienestar

El espacio vital en cada casa se convierte en un bien inapreciable. Cada metro cuadrado vale su peso en oro, y una ventana, no digamos un jardín, cambia el cotarro de forma radical.

Empiezas a sentir tal agobio, que saltas a la mínima. Porque uno ha dicho no sé qué, o porque el otro ha dicho algo que te ha parecido inoportuno. Por tonterías, la convivencia puede saltar por los aires, y convertir el aislamiento en insoportable.

Los perros ya están cansados de pasear, cuando les enseñas la correa, huyen despavoridos a la cocina.

¿Qué podemos hacer?

Necesitamos volver a retomar los propósitos de llevar la situación de la mejor manera posible.

Tener una actividad suficiente durante el día que consiga cansar nuestro físico y la mente para poder descansar durante la noche.

Si has caído en no vestirte por la mañana, y estar todo el día en pijama o en chándal, retoma la buena costumbre de ducharte, vestirte, y tener una buena apariencia.

Utiliza las redes sociales para no quedarte aislado de tus amigos, familiares, o compañeros de trabajo. Hablar con personas fuera de la casa, des-estresa la convivencia.

Piensa en la suerte que tienes, si te encuentras bien de salud. Acuérdate de las personas que lo están pasando mal, y dedica el esfuerzo en ser útil a tu entorno.

No te dejes arrastrar por la desidia, por la desesperación, y si has perdido el control, retómalo, vuelve a ser consciente de que esta situación hay que superarla, e intenta dar lo mejor de ti mismo para que no acabemos como el rosario de la aurora.

El aislamiento se puede seguir prolongando

Hay unos cursos on-line, gratuitos, que pueden ser una buena vía de aprovechar éste momento de no salir.

Necesitamos volver a darle una vuelta a nuestra situación.

Encuentra algún desafío intelectual para no dejar de ejercitar la cabeza.

Se comprensivo con los que conviven contigo. No bajes la guardia, colabora, cuando veas que no puedes controlar, no saltes, busca algo que te ayude a relajarte, respiraciones, una peli, música, pero evita los enfrentamientos.

Puede ser un momento de meterte a profundizar en aficiones como jardinería, bricolaje, algún instrumento musical (si no te matan los vecinos) o incluso perfeccionar tus conocimientos sobre informática, marketing, o lo que a cada uno le venga mejor.

La oferta en éste sentido es inmensa.

No hay mal que cien años dure

Psicológicamente estamos en el peor momento, porque ya hemos pasado mucho, y no vemos el final.

Pero llegará. Y para cuando éste llegue, que nos encuentre en forma, habiendo aprovechado nuestro tiempo al máximo.

No puedo dejar de recordaros que la alimentación, el ejercicio y el descanso, son piezas clave para dedicar tiempo cada día.

Tampoco olvides que nuestro Centro Médico Healthing, tiene una página abierta para que, si tienes preguntas, necesitas aclarar cualquier condición que te esté sucediendo, o quieras una consulta tanto de psicología como de nutrición, estaremos dispuestos a darte, como siempre, nuestro mejor servicio.