La contaminación ambiental no está solo  en la calle, en el ruido y en el humo de los coches, está dentro de tu hogar, en la nevera, en la despensa.

La contaminación ambiental oculta

Los médicos están alarmados del incremento de ciertas patologías, como el cáncer, la diabetes, las alergias, el síndrome metabólico, la fibromialgia…

¿Qué está pasando? Algo hacemos que está perjudicando nuestra salud. Nos acostumbramos a vivir con síntomas que ocultamos con medicamentos sin profundizar en qué está causando el mal, en su origen.

La medicina integrativa cambia el concepto de atender al paciente. Su vocación es eliminar la causa, comprender qué le pasa a la persona para haber desarrollado la enfermedad.

Es la medicina del futuro, la de la prevención, la de la consciencia, la que va a conseguir que las empresas alimenticias, farmacéuticas, construcción y todas las demás tengan como norma principal no afectar a la salud de las personas.

Tenemos localizados ciertos contaminantes, como el humo de los cigarrillos, o el de los coches, pero en realidad, estamos sometidos a mucho más que está metido en nuestro día a día, en la rutina que no cesa ni siquiera de noche, ya que podemos estar respirando contaminación incluso cuando dormimos.

¿Y cuáles son estos tóxicos?

Los que están dentro de nuestras casas, de la oficina, sobre nuestra piel, y no somos conscientes de ello.

En casa:

Sin pretender alarmar a nadie, si tienes dolores de cabeza, confusión, insomnio, a lo mejor podemos hacer no solo una revisión de lo que pasa dentro de nosotros. mediante análisis, sino mirar alrededor para comprobar si la causa puede estar en lo que nos rodea.

Por ejemplo, en los productos de limpieza. La lejía, amoniaco, etc, son tóxicos para el hombre. Intenta eliminar todos ellos y utiliza, por ejemplo, bicarbonato, o vinagre con agua y limón, y quítate un posible contaminante interno.

Todos los productos que huelan bien, como los suavizantes de ropa, jabones, velas de olor, tienen químicos malignos para la salud.

Colonia, perfume, son tóxicos, utilizan agentes químicos para que el olor se mantenga en el tiempo.

Piensa en los aparatos que enchufamos para matar insectos, ¿no crees que tampoco son buenos para ti?

Imaginemos el perjuicio que te puedes estar causando cuando utilizas, por ejemplo, suavizante para que las sábanas huelan a “lavanda”, y, mientras estás en tu profundo sueño reparador, estás aspirando toxinas que te hacen enfermar.

También tenemos que tener en consideración los efectos de los aparatos que emiten ondas electromagnéticas, el wifi, los cargadores, los ordenadores, los teléfonos sin cable, el microondas, los electrodomésticos que no desenchufamos,  todo ello estresa la salud.

El problema es que muchos no tienen la sensación, sintomatología, de que todo esto les pueda estar afectando. Pero cuando algo se define como toxico, no es exclusivo para unos y no para otros, sino que cada uno manifiesta de manera distinta la exposición a ellos.

Es como cuando se fuma. Al principio, cuando inhalas el humo, el cuerpo reacciona con violencia, tos, mareo, rechazo total. Pero si continuas, el organismo se acostumbra, y deja de luchar. Esto no quiere decir que fumar sea bueno. Lo que significa es que está buscando una forma de vivir con él.

Pues imaginemos todas las agresiones a las que nos sometemos diariamente. Sus efectos son acumulativos. Año tras año, todas las toxinas van produciendo un colapso en los órganos de eliminación. Y esto no acaba bien

Capítulo aparte merece la alimentación. Mencionemos nada más que si queremos “limpiarnos” de tanto veneno, intentemos comer ecológico, sin pesticidas, sin químicos, comida de verdad.

El agua que bebemos sería interesante utilizar un filtro, que eliminara en la medida de lo posible las sustancias que se utilizan para mantenerla limpia, como el flúor, y los metales pesados, que se incorporan al agua debido al mal estado de las tuberías.

Nuestra salud no es responsabilidad del médico, ni del estado, es de cada uno. Y por ello, seamos exigentes y vigilantes de lo que metemos en casa, de lo que compramos como alimentos, de la ropa, de las cremas que nos ponemos diariamente en la piel, y seguro que mejoramos nuestra salud.

Las industrias captan rápidamente la demanda de la sociedad. Por ello, cada vez nos encontramos con mayor oferta de productos ecológicos, naturales, no contaminantes. Y los precios, bajan.

Vamos a intentar hacer de nuestro hogar un lugar saludable, donde nuestro cuerpo, descanse. Para ello, debemos hacer cambios.

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