La buena educación es la herramienta más potente y útil que un padre le puede dar a un hijo. Pero, ¿por dónde empezar?

La buena educación, eso, ¿Qué es?

Tener hijos es una responsabilidad. Aparte de la gran alegría que supone un hijo, tenemos que tener en cuenta que nuestra vida cambia drásticamente. Asumimos la tarea más difícil y a la vez gratificante de la existencia.

Una de las más importantes es pensar en darles a tus descendientes herramientas para que sepan salir adelante en sus vidas.

En cada momento histórico  estar bien preparados  ha consistido en asuntos muy distintos a los que imperan hoy en nuestra sociedad.

Una buena educación en el hombre de la prehistoria debía consistir en dar el porrazo más fuerte, asestar la flecha más certera, adivinar la meteorología  o conocer las hierbas del campo para poder curar afecciones.

Poco a poco la cosa se ha ido complicando, y nuestra sociedad actual requiere de personas bien formadas, bien educadas, preparadas ante cualquier vicisitud que la vida pueda deparar.

Hoy nos enfrentamos a todo un reto. ¿Qué debe saber nuestro niño? ¿Chino o francés? ¿Piano o guitarra? ¿Fútbol o golf?

No tenemos la bola de cristal para saber qué va a serle de más utilidad a nuestro cachorro.

Por lo que debemos asegurarnos de darles la educación que les abra más puertas y les brinde más posibilidades sin intentar hacerles reflejo de nuestros complejos o más íntimos deseos personales.

Lo primero que debemos darle a nuestros hijos, es amor.

Porque un niño necesita seguridad. Sentirse querido, protegido, para que desde ese sentimiento pueda desarrollar sus talentos.

En el periodo de la cuarentena nuestro contacto físico se ha visto restringido. Hemos tenido que prescindir de abrazos, pero ese contacto de la piel es fundamental para el adecuado desarrollo neurológico del niño.

Amor no quiere decir falta de disciplina, ni darle todo lo que pida, ni transigir con mimos excesivos ni peticiones infundadas.

Porque querer no quiere decir hacerle las cosas más fáciles; es dejarle libertad para que se equivoque, aun sabiendo que es un error. Cuando quieres a alguien bien, debes estar por detrás, asegurándote de que si te necesita te va a encontrar, pero dejándole pista libre  para encontrar su camino.

De las equivocaciones se aprende a veces incluso más que de los aciertos.

La sobre protección es el peor favor que podemos darles, es una forma de transmitir que pensamos que nuestro hijo no es capaz, que nos necesita para sobrevivir.

Muchas veces los padres actúan de esa manera por falta de tiempo, por estrés, y porque duele ver a un hijo frustrarse. Pero es parte imprescindible de la buena educación.

Lo segundo que debemos dar, es ejemplo

Porque no se puede predicar una cosa y hacer la contraria. No se puede pedir responsabilidad y ser un irresponsable. Los niños aprenden por imitación.

Lo que da tranquilidad y una buena base para que el niño se desarrolle es un entorno de armonía y amor. Una familia en donde cada uno ejerza su papel en buena sintonía.

Lo tercero que debemos dar, es la elección de un centro donde tu hijo pueda sacar lo mejor de  sí mismo.

Hoy la oferta de colegios y universidades es amplia. Cada persona necesita una cosa.

La enseñanza en España no es muy proclive a desarrollar un activo fundamental en los niños, que es la creatividad. El dibujo, la música, el teatro, son básicos para fomentar nuevas ideas, abrir puertas, ayudar al desarrollo cognitivo del cerebro.

Una buena educación en realidad no es hablar chino o francés, no es optar por las matemáticas o la lengua.

No es gastarse una fortuna en colegios caros ni en mil clases particulares para estar seguros de haber abordado todos los temas que se nos van pasando por la cabeza.

Dar una buena educación es dar posibilidades.

Es ser capaces de pensar por sí mismos. Poder desarrollar tu personalidad. Saber encontrar sin miedo tu sitio en la sociedad, en la vida. Buscar sin complejos caminos que a lo mejor no son los convencionales, pero no por ello peores.

Distinguir lo que queremos y lo que no, tener motivación para conseguir propósitos nuevos que aporten no solo a nosotros mismos, sino a la sociedad.

Es tener en tu poder la llave de la puerta que abre tal cantidad de posibilidades que hace que vivir tenga un sentido amplio, abierto.

La buena educación es hacerse dueño del mundo. Por eso, es lo más importante que podemos dar a nuestros hijos.

Ahora que hemos pasado estos meses de encierro, y que el futuro que nos espera es incierto, ya que para muchos las circunstancias pueden ser difíciles, es cuando más cuenta nos damos de que para poder sobrevivir a momentos como éste, lo más importante, es tener la mejor educación.

Centro Médico Healthing