La autofagia y la apoptosis son dos sistemas orgánicos de regeneración y renovación celular. ¿Cómo podemos ayudar a que este proceso se realice sin problemas?

Autofagia

Cuando nacemos y cumplimos nuestros primeros años, el cuerpo está en un proceso continuo de anabolismo, de crecimiento, de transformación. Son años en los que observamos cambios casi de un día a otro, de un mes a otro seguro, y de un año a otro la transformación es total.

Una vez hemos alcanzado la madurez física, que llega entre los 14 a los 18 años de edad, depende de cada uno y del sexo, (los hombres tardan más en llegar a éste punto) entramos en otra etapa.

Ahora, los procesos catabólicos y anabólicos encuentran un mayor equilibrio. Construir, y destruir, ambos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

Es un mantenimiento evolutivo en el que, cada una de las células tiene un periodo de vida, que termina en su muerte por apoptosis, o por autofagia. Es un ciclo en el que el cuerpo consigue renovarse, regenerar sus órganos, combatir posibles patologías, y continuar en forma.

Tenemos que pensar que incluso los huesos se van renovando, es un proceso tan importante, que debemos apoyarlo.

Cada siete años, todas nuestras células  han cambiado, se han sustituido las viejas por nuevas, las menos funcionales, por otras que garantizan el buen hacer para el cuerpo.

¿Cómo se realizan éstos procesos?

Las células defectuosas o envejecidas se suicidan, así de fuerte. Ellas mismas deciden que ya no son funcionales, y se eliminan, en un proceso denominado “apoptosis”.

Hay más mecanismos de limpieza, como la “autofagia”. Suena a canibalismo, y en realidad, lo es. La célula defectuosa se renueva siendo consumida, no desechada por orgánulos (lisosomas) que tienen esa misión.

No sacamos la basura a la calle, nos la tragamos, reciclamos.

Transformamos material defectuoso en otro nuevo, y así, nuestra maquinaria se mantiene al día, como nueva, recién sacada del taller.

Construir, destruir, catabolismo, anabolismo, movimiento, evolución, vida.

En un ciclo que no puede ni debe detenerse, nosotros podemos ayudar a que se produzca de manera natural, con nuestros hábitos de vida.

El mundo civilizado de hoy está sobre alimentado. Nuestros antepasados no desayunaban, tomaban con el aperitivo unas cerves con patatas bravas y aceitunas, a los 10 minutos la paella, por la tarde el bocata para merendar acompañado de  un vinito, y a continuación la opípara cena.

Ellos pasaban momentos de escasez. Y podían ser largos. No tenían de todo en todo momento ni a cualquier hora. Ni disponían durante todo el año de tanta variedad de  alimento, como nos ocurre a nosotros.

Salían de caza y ese día se  pegaban un festín, incluso tenían formas de secar la carne para tener una reserva en la despensa. Cuando llegaba el buen tiempo, podían comer fruta, bebían agua limpia y fresca de los manantiales, y así, sus cuerpos estaban fuertes y saludables.

El premio Nobel Yoshinori Ohsumi, hizo estudios sobre el sistema de renovación celular.

Llegó a la conclusión de que la mejor manera de apoyar el proceso es la restricción calórica, el ayuno.

De manera natural, nosotros ayunamos durante varias horas mientras dormimos. Y rompemos el proceso en el des-ayuno.

Hay muchas maneras de ayunar, y a cada persona le conviene una. No puedes lanzarte a éste proceso sin estar asesorado por un médico o terapeuta.

Pero es así, la manera de rejuvenecer, de regenerarse, y de prevenir y sanar de muchas patologías es a través de la alimentación.

Te recomiendo que leas el artículo en el que explicamos las diferentes maneras de practicar el ayuno intermitente.

Y también que seas consciente de que en cada periodo de la vida, la alimentación debe estar acorde. Fomentando los procesos naturales de nuestro momento vital.

El ejercicio, o la falta de él es un elemento esencial a la hora de planificar una alimentación saludable. El sedentarismo es una epidemia extendida por nuestra sociedad.

Con el calor, nos cuesta más movernos. Pues seamos conscientes de que dependiendo de nuestra actividad, la alimentación debe ser acorde, y que si un día nos pegamos un festín, el siguiente es interesante que nos dosifiquemos la ingesta de comida.

Equilibrio, respiración, respetar los procesos orgánicos, encontraremos salud y bienestar si conseguimos estar en contacto con nuestro cuerpo.

El exceso de alimentos que no necesitamos para un proceso anabólico, restan eficacia al proceso. Dificultan la regeneración, y por lo tanto, favorece el envejecimiento.

En los meses de verano, incidimos especialmente en la hidratación. Muchos confundimos la sed con el hambre. Una recomendación es beber agua cada vez que tengas ganas de comer, esto ayuda a ser conscientes y a limpiar el organismo.